Crónica de Jose Manuel Raya Medina

50 poemas, 133 páginas de calidad poética acompañadas de trabajo en la cocina y de dibujos de Lara Barco seleccionados por el editor de Dairea y músico Miguel Sánchez.

Llegué un poco tarde y no ví el comienzo, un pequeño stand con el libro anterior también de la poetísa Carmen Membrilla Olea, Canto en Sepia, un patio abarrotado de compañeros, alumnos, amigos, poetas Miguel Angél Contreras al que no pude felicitar por su reciente matrimonio en New York, Alicia María Expósito, Pura Fernández, Camen Hernández que al final comentamos la jugada entre calamares, criadillas, croquetas del Dólar y resto de personas que no conocía.

Llamada de Ramón Sánchez “Pícaro” que llegó más tarde que yo para que le mandase una crónica de lo visto y escuchado, pues mal acostumbrados nos tiene Carmen en su anterior presentación la música y la pintura formaban parte fundamental de lo que nos presentaba, justamente como anoche, que fue parte de lo escuchado.

 

Juan Carlos Guadix alias “El Pincho” junto al jarrón de las gacelas que escondieron sorprendentemente para la presentación del libro tocaba a Vicente Amigo, Paco de Lucía, Minera, Taranta, Tío Arango y Almoraima si anoté bien, en tres intervenciones dejando el pabellón músico literario cerca de las estrellas.

Hablaba un compañero Pablo, diciendo que el mar, el tono azul se desprende de sus poesías junto con un cierto sufrimiento tamizado, superado con el paso del tiempo que trabaja a veces como aliado nuestro.

A la poesía se puede recurrir una y otra vez como una copa de vino siempre sacas notas nuevas convirtiéndose en medicina para el alma.

Realizó una serie de preguntas a la poetisa que tras dar la bienvenida dijo que siempre quiso leer desde pequeña, pero que ya en la Facultad de Filosofía y Letras se centró en la poesía y que tras “Residencia en la Tierra” de Pablo Neruda, quiso escribir poemas.

Concilia su trabajo, familia, vocación malamente; el trabajo doméstico no se acaba nunca, pero una vez terminados los miedos a las escaleras por sus dos hijos pequeños que hizo de la cocina su lugar de inspiración y control de los pequeños, vuelve a su estudio a diario de 15.30 a 17.00 sumando horas a su vocación poética y a su dilatada actividad en revistas digitales, redes sociales, El Club de las Poetisas, Diario de Ausencias, Gealittera, El Quemador de Esencias…

Con una predisposición especial, mucha observación, con el tiempo se va definiendo el trabajo de cada día en relación a si nace o se hace el poeta.

Notas de Silencio es un sueño hecho realidad, ve que su trabajo está valorado, se siento un poco más consolidada y añade a Becquer “ que “cuando se siente “feliz” no escribe”, la tristeza, la ausencia el desamor dan una riqueza especial.

Ella no escribe de pie a la altura del pecho como Ernest Hemingway y su proceso creativo pasa por estar sentada con papel y bolígrafo utiliza “disparadores” , fotos, ejercicios de talleres de escritura creativa. Los escribe de una tacada siempre la idea principal aunque luego suprime, quita, adelgaza el poema.

Es una osadía ser poeta en estos tiempos tan difíciles para la poesía, ella no es, aunque le gustaría ser Almudena Grandes, la novela o lo audiovisual hacen más minoritaria la poesía de lo que ya es; por lo que es muy difícil hacerse un hueco y trata de disfrutar de lo que va viniendo.

El editor dijo que editar poesía en el siglo XXI es una aventura de alto riesgo pasa por tener un elevado grado de enajenación mental pues cualquiera en su sano juicio huiría de un poeta; es un acto de fe, un acto de amor y de pasión por el libro. Así justifica esta locura gracias a la cual el mundo avanza. Las colecciones son muy arriesgadas, hay nuevas voces con mentalidad innovadora, vanguardistas autores que se salen de las tendencias en lo que se llama “Editorial Cultural” en las que la calidad, coherencia, cuidado del material editado y de los autores ; menciono a cantautores relevantes como Luis Ramiro que hablan de canciones, sexo, series que arrastran multitudes tocados por una varita mágica.

Aunque no todo vale con tal de leer poesía, imprescindible la emoción, la fusión de la música y la poesía es una fórmula ideal, ahora los video poemas tan dinámicos llegan muy bien, aunque Carmen utiliza los toto poemas que son más estáticos .

Elige cuatro poemas que nos recita:

Aquí frente al espejo , // apuesto las luces y los espejos, //…

Escribo y hablo de armonía, de pájaros, de piedras y lamentos, // de sombras cristalinas…// …

Tal vez mañana la tierra sea de espuma // y las cavernas susurren rumores…. // …

La locura es un tema que surge al azar. // Siento que atrapo los instintos con mis sílabas. // …

El editor, Miguel Sánchez, nos dijo que existe un estudio de La Sorbona en el que se estudian los colores de fondo de los libros para una lectura continuada que estos se están convirtiendo en “objetos de culto” recuperados, puesto que se habían perdido.

Vivimos rodeados de ruido físico (decibelios) mediático intelectual, quizás porque tenemos mucho miedo al silencio, en la música son fundamentales las “Notas de Silencio”, no se debería tocar el silencio si no es para mejorarlo (Beethoven). Hemingway decía que se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callarse; en la duda, ten la lengua muda.

Carmen dijo que el silencio es belleza (guiño a los profesores que siempre lo están pidiendo en sus clases) y todas las Notas de Silencio están relacionadas con las ganas de vivir; está escribiendo en prosa algunos fragmentos y microrrelatos.

Terminó con múltiples agradecimientos y con su composición predilecta:

Amar // es adivinar el color de cada horizonte, // arrinconar los ángulos de la tristeza. //…

Yo con otras tres poetisas Alicia, Pura, Carmen en el Dólar y de vuelta en Casa Ángel con mis amigos Paco y Jacinto que hacían un mini circulo gastropensador de amigos sin poesía aunque con bachata.

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