Por Leovigildo Gómez Amezcua

En la mañana del pasado día 22 de enero nos sorprendía a cuantos le conocíamos (y somos muchos) la noticia del fallecimiento de don Manuel Jaramillo Cervilla. La razón de nuestra dolorosa sorpresa fue doble, porque, además de lo inesperado de su muerte (infarto de miocardio) se trataba de una persona de gran prestigio en el campo de la docencia y de la erudición, así como de una relación profunda con nuestra diócesis accitana. Sin intentar una detallada descripción de su vida, que excedería los límites de este artículo, me limito a trazar un breve apunte biográfico de Jaramillo, como homenaje a su rica personalidad.

Don Manuel nació en Armilla (Granada) el año 1941. Tras realizar los estudios iniciales en su pueblo, al ser hijo de un militar y después guardia civil, hubo que trasladarse con su familia a Cortes de Baza, circunstancia que le vinculó afectivamente a nuestra diócesis. En Cortes, además, contrajo matrimonio con doña María Fernández Izquierdo, de cuya unión nacieron 4 hijos. Sus estudios universitarios, realizados en la Facultad de Filosofía y Letras de Granada, culminaron en 1991 con el doctorado en Historia Contemporánea, cuya tesis, titulada El Obispado de Guadix-Baza (1885-1921), mereció la calificación de Sobresaliente cum Laude. Su vida profesional ha estado dedicada a la docencia y a la investigación histórica. En cuanto a la primera de estas dos tareas, ha sido catedrático numerario de Historia en varios institutos, entre ellos el “Padre Poveda” de Guadix, y ha escrito varios textos de enseñanza (editoriales Anaya y Algaida). En el campo de la historia, sus obras han sido muy numerosas y, en su mayor parte, relacionadas con la diócesis de Guadix. Destacamos entre ellas las tituladas Maximiano Fernández del Rincón (Madrid, 1996), Federico Salvador Ramón, misionero almeriense en tres continentes (Almería, 2007), El Episcopado y El Clero catedralicio y Parroquial Accitanos de 1876 a 1936 (Córdoba, 2008) y La Religiosidad Popular en la Diócesis de Guadix-Baza, Un ejemplo de Pervivencia Histórica (Granada, 2011).

Como miembro fundador del Instituto Pedro Suárez, constituido en 1988 durante el episcopado de D. Ignacio Noguer Carmona, y dedicado al estudio de temas relacionados con las comarcas de Guadix, Baza y Huéscar (denominado, a partir de 2004, Centro de Estudios) ha participado en todos sus boletines anuales con numerosos artículos referidos a cuestiones diversas de nuestra historia y honrándome al hacerme coautor de algunos de ellos, como muestra de nuestra particular amistad. En esta institución diocesana ha sido varios años vicepresidente.

Recogiendo la opinión de muchos conocidos del mundo intelectual de nuestra diócesis, no dudo en justificar el título de este artículo calificando a don Manuel Jaramillo como un “Un hombre importante para nuestra Historia”.

 

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