Una tarde fresca y lluviosa recibió al Cascamorras en su entrada a Guadix, que han sido debatidas con entusiasmo y muchas ganas de fiesta. La ciudad y los muchos visitantes que también este año han venido a disfrutar de la fiesta se han volcado con José Heras, un Cascamorras diferente, que hecho disfrutar a todos los participantes a la vez que disfrutaba el mismo. En las casi dos horas y media que ha durado la carrera ha habido emociones de todo tipo. Incluida la petición de matrimonio de José Heras a su pareja junto a la farola de la Plaza de las Palomas, justo antes de la jura de bandera que se hace en ese lugar.

No han faltado durante la carrera los vítores al Cascamorras, a Guadix, a la Virgen de la Piedad y al propio José Heras. En varias ocasiones el público ha pedido al Cascamorras que volviera a “volar”, como hiciera el jueves en Baza al dejarse caer de espaldas, algo que ha hecho desde el balcón del Palacio Episcopal. A lo largo del recorrido ha habido ocasión de “catar” la sangría que viene repartiendo el alfarero “Gabarrón” desde que el recorrido de la carrera pasa por la puerta de su taller, de degustar el tradicional merengue de La Oriental e, incluso, de recibir un baño de espuma al final del recorrido gracias a los Bomberos, si bien este año y debido a la lluvia el agua que estos lanzaban para refrescar a los corredores, se ha reducido solo a ese punto a petición del propio Cascamorras. En la calle Santa María del Buen Aire se ha repetido una imagen del año pasado pero a la inversa: en esta ocasión ha sido Emilio Delgado, el Cascamorras del año pasado, el que ha sostenido sobre sus hombros a un José Heras que, al finalizar el recorrido, ha manifestado su deseo de que esta no sea su última carrera como Cascamorras.

Ha sido, una carrera inolvidable, muy participativa y divertida en la que el Cascamorras ha sabido hacer disfrutar a los asistentes con sus idas y venidas a lo largo de todo el recorrido mezclándose incluso con los expectadores y con la que se demuestra que la Fiesta, declarada de Interés Turístico Internacional, sigue consolidándose  y creciendo años tras año, cada vez son más los turistas de países de todo el mundo los que se sumen a esta fiesta.

Se mantiene por tanto más viva que nunca esta tradición centenaria que durante 528 años llevan compartiendo las ciudades de Guadix y Baza. Según cuenta la tradición, el origen de esta historia se encuentra en Juan Pedernal, un accitano que estaba trabajando en el término municipal de Baza y que al dar un golpe en el desarrollo de su labor encontró la imagen de una Virgen que desde entonces se conoce como Virgen de la Piedad. Este hallazgo motivó un pequeño conflicto, porque su artífice consideraba, al ser él de Guadix, que la imagen debía llevarse a su ciudad. Mientras que había quienes alegaban que, al haberse encontrado en Baza, debía de permanecer allí.

El asunto tuvo que resolverse en los tribunales y finalmente se determinó que la imagen se quedaría en Baza pero que podría llevarse a Guadix si un emisario fuese capaz de llegar hasta el Templo de la Merced sin mancharse. Desde entonces un emisario accitano, el Cascamorras, intenta en vano cada 6 de septiembre recuperar la imagen, porque nunca es posible llegar sin pintar desde las afueras de Baza al Templo de la Merced. Por eso es también recibido por sus paisanos con pintura y agua a modo de represalia a su regreso a Guadix el día 9 de septiembre.

La carrera que ha finalizado sin incidencias, ha contado a lo largo de todo el recorrido con un dispositivo especial de seguridad que incluía un Puesto de Mando en el que han estado representados todos los cuerpos de seguridad y emergencias implicados en el dispositivo: Grupo de Emergencias de Andalucía del 112, Guardia Civil y Guardia Civil Tráfico, Policía Autonómica, Policía Local, Bomberos, Protección Civil y Distrito Sanitario.

Deja un comentario