el negocio del juego ha llegado a nuestra ciudad.

¿Qué problemas generan en el barrio y la ciudad?

enfermedad; como la droga, crea una adicción, la ludopatía.

Cada año el número de personas enfermas aumenta, sobre todo entre la población más joven.

El juego está estudiado para incitar a seguir jugando. Es una espiral que lleva a muchas personas a destrozar sus vidas, la de sus familias y su entorno.

Que no te engañen, no existe el juego responsable.

Empobrecimiento y ruina.

El juego causa problemas económicos muy graves y conlleva a la pérdida de trabajo, amistades, aislamiento social, desahucios, otras adicciones…

En nuestro barrio y nuestra ciudad, como en muchos otros sitios, la crisis ha afectado a muchas familias. Ante la necesidad de ganar dinero rápido, ven en el juego una salida que estos negocios aprovechan como carroñeros ante su presa.

Degradación del barrio y la ciudad.

Estos locales de juego y sus grandes paneles publicitarios cada vez ocupan más. Nuestros barrios y ciudades pierden pequeños comercios, dotaciones sociales y comunitarias mientras estos negocios crecen bajo el precio de los locales y el perfil humilde del potencial jugador.

¿Quiénes son estas empresas?

Principalmente Codere, Luckia y Kirolbet. Todas ellas cuentan con miles de máquinas de juego por todo el país, sobre todo en barrios obreros de ciudades como la nuestra.

Es uno de los sectores que más ha crecido en plena crisis. No crean empleo ni sus beneficios se revierten en nuestra sociedad.

Todo lo contrario, llenan sus bolsillos a costa del sufrimiento de miles de personas que dejan sus ahorros y su salud en tan despreciables negocios.

Los políticos están protegiendo e incentivando a estas empresas, modificando la legislación para que puedan abrir miles de locales y adaptándola según sus exigencias.

¿Cómo se enriquecen?

Nos intentan vender la posibilidad de alcanzar una posición económica y social ideal, utilizando estrategias de marketing para influir psicológicamente en el potencial jugador/a.

Luces y sonidos llamativos, locales sin ventanas para perder la noción del tiempo y el dinero perdido, bebidas y comidas baratas, bonos de bienvenida para empezar a apostar.

Todo vale para seguir ganando adeptos.

Los anuncios y reclamos están por todas partes, sin tener en cuenta quién lo ve, qué se vende y lo que genera. Radio, prensa, internet, TV. Están presentes hasta en los autobuses urbanos a la vista de peques y jóvenes cada día.

¿Qué podemos hacer?

Informar.

Difunde este texto, busca más información, habla de este problema con tus vecinos y vecinas.

Visibiliza nuestro rechazo a esta lacra, tratando de crear conciencia y que nuestro barrio y nuestra ciudad no se deteriore con este tipo de negocios.

Organizarnos colectivamente contra estas empresas que quieren ganar capital a nuestra costa.

Rechazar estos establecimientos y la miseria que generan en nuestras vidas.

que se vayan del barrio y la ciudad.

Evitar el estigma social de las personas que ya han caído en problemas de adicción, mientras el estado permite el negocio del juego, se desprecia a sus víctimas, como si ellas fueran las responsables de todas las artimañas, marketing y engaños que las empresas han utilizado para engancharles.

Ocupar nuestro ocio en actividades totalmente diferentes

Fomentar las relaciones sanas entre las personas, la autogestión de nuestras vidas, la reflexión crítica… en lugar del individualismo, la manipulación y el consumismo que el capitalismo nos ofrece.

En nuestro barrio y ciudad hay proyectos que merecen la pena, donde todas las personas pueden participar de igual a igual, sin relaciones mercantilizadas.

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