El pasado sábado el Centro de Estudios «Pedro Suárez», realizó su apertura del nuevo curso en el Salón de Actos del Palacio Episcopal, presidida por el Obispo de la Diocesis y el Presidente del Centro de Estudios y como viene siendo habitual con una conferencia de expertos, que en este caso la propuesta fue sobre el Patrimonio Cultural de un bello pueblo de la comunidad de Aragón (Albarracín).

El acto se inició con la lectura de la memoria del curso académico 2016-2017, a cargo de D. Javier Beas Torroba, secretario del Centro de Estudios «Pedro Suárez», pasando después a la entrega de credenciales a los nuevos miembros del centro y a aquellos que no la habían recibido.

En la Conferencia inaugural, el ponente, Antonio Jiménez Martínez, Director-Gerente de la Fundación Santa María de Albarracín (Teruel),  con el título «La gestión integral del patrimonio cultural: el caso del conjunto histórico de Albarracín», despertó el interés de los asistentes por la labor realizada en un municipio que se encuentra según muchos ciudadanos entre los más bellos de España, que ha tenido una recuperación modélica, y en la que explicó las formas  de como se ha llevado a cabo de manera pausada la gran transformación de Albarracín, creando un modelo de gestión y dinamización coherente con el patrimonio, que ha despertado el interés en diferentes expertos y campos profesionales.

En un municipio de unos mil habitantes, “Nos planteamos un modelo de recuperación poco a poco, paso a paso sin agobios y realizando inversiones pequeñas cada año”, es la manera de recuperar los edificios, y en 20 años hemos recuperado 16 de los edificios importantes del municipio, dándoles además contenido, ha explicado Antonio Jimenez.

Se plantearon crear una Fundación en la que estuvieran integrados todos los estamentos, Comunidad Autónoma, Diputación, Ayuntamiento, Obispado y alguna entidad bancaria, y ello para poder conseguir financiación y poder recuperar aquellos edificios que estaban en ruina, y lo consiguieron, hasta el punto de que la comunidad, se comprometió a aportar pequeñas cantidades para que cada año se recuperara una parte de ellos, consiguiendo que la Comunidad destinara 300.000 euros anuales, que en los 20 años han destinado seis millones de euros.

Esa inversión ha hecho que un buen número de edificios tanto públicos como privados pudiera restaurarse y ponerlos en funcionamiento, y la Fundación, es la que le ha dado contenido que es lo más difícil, la gestión  y su mantenimiento. Después de rehabilitados suele estar la gran dificultad como es el destino y en este caso han apostado por la cultura, y lo han conseguido.

Estos y otros datos los ha explicado con total claridad el ponente, que ha hecho ver que el modelo seguido es posible, pero siempre que exista voluntad popular y de las administraciones, a las que ha puesto como las principales promotoras de la recuperación de los edificios de interés y por supuesto de su mantenimiento, y sin unas inversiones excesivas.

Al finalizar el Obispo lanzó un reto al Centro de Estudios, para que cogieran el guante y que a partir de ahora sean la cabeza de las reivindicaciones de cara a la recuperación de nuestro patrimonio.

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