Los nuevos casos por adicción a la cocaína y los psicofármacos (ansiolíticos y antidepresivos) han crecido por tercer año consecutivo
La diputada de Bienestar Social, Igualdad y Familia, ha presentado la Memoria Anual de 2023 del Servicio Provincial de Drogodependencias y Adicciones de la Diputación de Granada.
Este ha registrado un incremento de casi un 40% desde 2020 a adicciones, poniendo de manifiesto que la ‘nueva realidad’ que generó la crisis sanitaria, de inestabilidad y de nuevos hábitos sociales y de consumo, ha tenido un impacto notable en la salud mental y el bienestar de la ciudadanía con un aumento, por tercer año consecutivo, del número de casos por adicción a la cocaína y los psicofármacos (ansiolíticos y antidepresivos).
El año pasado, se atendieron desde los 12 centros del Servicio Provincial de Drogodependencias y Adicciones en la provincia un total de 5.398 personas. Una cifra prácticamente similar a la del año anterior, si bien el número de nuevos tratamientos volvió a crecer (un 2.7% más, respecto a 2022) lo que acumula, según ha señalado la diputada, un crecimiento de casi el 40%, desde que empezó la pandemia.
Aunque el alcohol sigue acaparando 3 de cada 10 tratamientos, su porcentaje ha disminuido respecto al año anterior. Sin embargo, los casos de nuevos tratamientos por adicción a la cocaína han aumentado más del 3% y los de adicción a psicofármacos (ansiolíticos y antidepresivos), un 2.79%.
Ambos datos experimentan un ascenso por tercer año consecutivo – al igual que la adicción al juego- y, en el caso de las mujeres, dicho porcentaje interanual de consumo de cocaína sube hasta el 5%”, ha añadido Blanca Molina, para quien esta realidad se explica por una “vuelta compulsiva al ocio tras las restricciones en pandemia y la mayor oferta de esta sustancia en nuestro país”.
En la memoria, que se puede descargar íntegra en la web www.granadasinadicciones.es, también se exponen otros datos de interés como, por ejemplo, que la media de edad más baja para los primeros consumos de drogas ilegales es para el cannabis (16.85 años) y la más alta para los de heroína/cocaína (21.36 años).
