Por Leovigildo Gómez Amezcua

En la madrugada de hoy, 4 de abril, ha fallecido en su domicilio un accitano de pro: Joaquín Valverde Sepúlveda. Nacido en nuestra ciudad el año 1930, estudió bachillerato y cursó dos años de filosofía en el Seminario Mayor de San Torcuato. Después hizo periodismo e ingresó en Televisión Española, donde trabajó hasta su jubilación como diplomado en Programación y Emisiones, realizando un centenar de programas especiales dedicados al mundo de la cultura.  Como escritor ha publicado numerosos artículos en la prensa nacional y grandes reportajes y entrevistas a personalidades del mundo de la ciencia, la historia, las letras y las artes. Pero su labor más conocida y valiosas ha sido su abundante producción novelística. Entre sus obras destacan las novelas de fondo histórico Sancho el Gordo, Juanelo Turriano, Crónica del Viaje, la Rosa de Oro, El Teniente del Corregidor, Lepanto y De Nápoles a Flandes. De otros géneros, son muy conocidas La Rogativa, Retablillo de Maese Don Quijote,  Batiburrillo, Una ventana al Guadalquivir y El Fin no justifica los nervios, a la que yo tuve el honor de hacerle el prólogo y cuya portada ilustró el conocido cómico, recientemente fallecido, Forges.

Su vena de escritor la heredó de su tío D. Juan José Valverde Gómez, famoso canónigo arcediano, autor de numerosas obras, entre las que destaca El Leproso de Betulia, a la que Joaquín prologó y que fue publicada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Guadix, en 1993. Guadix ha honrado su memoria dedicándole una calle. Homenaje que también merece nuestro amigo, hoy fallecido, Joaquín que, además ha tenido un profundo afecto a su ciudad natal, reflejado, incluso, en sus novelas de ficción. Por todo ello no dudo en calificarlo como “Un Accitano de Pro”.

 

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