Por Antonio Rodríguez

Pedro Antonio de Alarcón dejó un índice  de los viajes o “correrías” que realizó a lo largo de su vida. Es prolijo, pero, lamentablemente, escueto, nos deja abiertas muchas incógnitas, y despierta nuestra curiosidad. Para quienes nos asombramos de la vida tan intensa y arriesgada que llevó, nos gustaría saber algo más de sus vivencias, tener, como él dice, un “relato circunstanciado”.

En este diario deja reflejado que en 1871 viaja por segunda vez al balneario de Alhama de Aragón, aunque advierte  sarcásticamente “que yo no he usado nunca aquellos baños medicinales”. En agosto dice textualmente que va “De Madrid a Aguas Buenas (que tampoco había de tomar). Ocho días en Pau, Bayona y Biarritz.”

¿A qué fue Pedro Antonio a Aguas Buenas, si además no iba a disfrutar de sus baños termales? ¿Qué misterio rodea a este viaje fugaz?  Se trata de un pueblo francés, Eaux Bonnes, en un paisaje intrincado, próximo a Oloron- Sainte- Marie y a Pau. También está cerca de la frontera española de Somport, pero entonces (y ahora, salvo para  algunos atrevidos) se accedía mejor por el País Vasco, para evitar los peligros de los Pirineos.

Allí también estaba don Antonio de Orleans, duque de Montpensier, con su esposa, Luisa Fernanda de Borbón (hermana de Isabel II) y su hija, Cristina.  En diciembre del año anterior, después del destronamiento de Isabel II, el general Prim propuso a las Cortes, que lo aprobaron, a Amadeo de Saboya como rey de España, zanjando las aspiraciones de don Antonio de Orleans. El asesinato de Prim el 30 de diciembre de 1870, delante de las Cortes, dejó al francés como centro de todas las sospechas.

Las investigaciones de la comisión del Congreso y las del  fiscal, basadas en las declaraciones de los sicarios detenidos determina “que aparecía en primer término la responsabilidad del Excmo. duque de Montpensier, contra quien debe dirigirse el procedimiento como principal autor del complot que tuvo por objeto el asesinato del Excmo. Sr. D. Juan Prim”.  El 9 de septiembre recibió en Eaux-Bonnes la orden de que debía presentarse  a Madrid a prestar declaración en calidad de instigador del atentado, requerimiento al que hace caso omiso, excusándose en la necesidad de atender el tratamiento que recibe su hija, enferma de tisis.

Es evidente que la visita de Alarcón a este recóndito lugar unos pocos días antes de la comunicación, siendo como era entonces diputado de la Unión Liberal y estando  al corriente de la evolución de investigaciones confidenciales,  no puede obedecer a otra cosa que a servir de transmisor extraoficial en uno y otro sentido de las notificaciones relativas al proceso, ya que era un reconocido partidario y colaborador del duque.

Añadamos, pues,  la ocupación de espía y agente a las múltiples conocidas de Pedro Antonio de Alarcón (todas ejercidas con pasión): periodista, novelista, viajero, soldado, diputado, senador y la más apreciada por él, agricultor.

 

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