COMUNICADOS

Sr. Director de EL ACCITANO.

Muy señor mío: Ruego a V. dé cabida en su ilustrado semanario a estas líneas originadas por el artículo que en el número 58 publica el señor don Jose Pérez de Andrade. Le doy por ello gracias anticipadas y quedo siempre a su disposición.

Ante todo creo mi deber hacer pública una salvedad que justifique en cierto modo el no estar todo lo moderado que yo quisiera en este asunto, dado el respeto que debo al señor Andrade (mi tio carnal); pero al ver que en el escrito de dicho señor se trata de zaherir al Director de las obras del trozo 21 del ferro-carril de Linares a Almería, don Felipe Sánchez Juárez (mi padre) que se encuentra ausente, yo, impulsado por ese sentimiento innato en el corazón de todo hijo, cojo la pluma y rechazo las acusaciones contra él dirigidas tan falsas como injustas.

Trabajos ferroviarios titula el señor Andrade el conjunto de necedades que antes con impropiedad he llamado artículo, pues no merece tal nombre esa serie no interrumpida de conceptos falsos de toda falsedad, ese escrito en que campe a la más crasa ignorancia, el desconocimiento más absoluto no solo del asunto que trata, si que hasta de los principios de lógica. He de hacer ver la prueba de mis aserciones a fin de que los hechos queden tal y como son en realidad y las personas, que tan embozada y solapada mente trata de desprestigiar con palabras y atribuyéndoles hechos, (que a no merecer el olvido por injurias podían llevarse a los tribunales), queden también en el buen lugar que merecen, nunca desmentido en el largo trascurso de tiempo que hace vienen trabajando en esta clase de negocios.

También en los primeros días del próximo pasado Noviembre estuve yo en la Venta de la Tuerta, y allí donde el esclarecido entendimiento del señor Andrade y su pericia en esta clase de asunto, asoló, vio con pesar la lentitud de los trabajos por los pocos braceros que había ocupados, los ningunos volquetes y solo carretones de mano, llevándose un gran fiasco,» encontré yo por el contrario, en mi humilde y poco entender  muy conveniente y acertada la distribución y número de los trabajadores, hecha por el Director de la obra. Los trabajos en esa parte de los llanos son de poca importancia: la rasante de la línea viene casi con la del terreno natural, y por lo tanto para desmontar 0,30 metros por algunos sitios y hacer terraplenes en otros de 0,40 metros próximamente, ¿quería el señor Andrade que estuviese aquella parte poblada de volquetes e inundada de braceros? Claro es que no; allí se pusieron los que hacían falta y nada más. Y al que siquiera tenga un mediano criterio, sentido común solamente, no se le ocultará que a poco movimiento de tierra y a cortas distancias de trasporte bastan porque es más económico, con pocos braceros y solo carretillas de mano.

Dice el señor Andrade: «Todos estos pueblos que yacen en la más profunda miseria concibieron esperanzas este año de tener ocupación y poder dar pan a sus familias; pero han sido defraudadas. Al pueblo de Alcudia prometieron colocar infinidad de hombres quedando reducidos a unos treinta, que han estado ocho días, habiendo sido espedidos.»

¿Dónde están defraudadas las esperanzas cuando hoy hay trabajando más de doscientos, de estos unos noventa próximamente son de Alcudia, en cumplimiento de la promesa que a este pueblo se le hiciera? ¿O es que se pretende que todos los braceros de los pueblos todos habían de ser colocados en este trozo? Esto, que es lo que parece desprenderse de su escrito de V, es absurdo a todas luces.

Tampoco es cierta la causa que V. atribuye a la sublevación el poco jornal. Dueña prueba de ello es que continúan trabajando con igual jornal los mismos sublevados. Lo ocurrido fue, que los de Huéneja, creyéndose con derecho preferente a ser exclusivos en el trabajo de aquella parte del trozo por estar en la jurisdicción de su pueblo, quisieron arrojar y lo consiguieron a todos los forasteros, entre ellos treinta de Alcudia, a que V. alude, que por evitar un conflicto con los de Huéneja, viniéronse pero no despedidos por el contratista como V. afirma, pues terminada la sublevación volvieron, y aún están trabajando.

Continúa diciendo: «Bien sabemos que contratistas y cuanta gente pertenece a carretera quiere enriquecerse con el sudor del infeliz jornalero, y sin conciencia, son tratados de una manera despiadada.»

Niego en absoluto la tesis que sienta como general para todos los contratistas, pues habrá, no lo niego, algunos que pretendan hacerse ricos a costa del sudor del bracero: pero mi señor padre quiere lo que toda persona de conciencia que mira al porvenir de sus hijos, enriquecerse sí, pero trabajando honradamente, como lo viene haciendo ha ya treinta y cinco años que lleva de carrera, (y a V. le consta más que a nadie), trabajando como el que más, dando ejemplo a los holgazanes y estímulo a los perezosos, y de este modo bien puede exigir de los que le rodean que le imiten y trabajen también, pero como se debe hacer y él tiene costumbre de exigirlo, nunca de manera despiadada cual V. asegura.

Después afirma V. que la culpa de la desgracia ocurrida en los trabajos la tienen los encargados de dirigir la obra, por su falta de precaución.

¡Esto sí que está vacío de sentido! ¿No comprende que de ser cierta su afirmación, los tribunales de justicia no hubieran dejado al culpable sin su merecido castigo?

Pero el cargo que V. pretende dirigir en primer término contra el Director, queda sin efecto, porque su misión no es estar con todos y cada uno de los trabajadores y a todas horas. Es así que está demostrado judicialmente que el hecho fue puramente fortuito, sin culpas para nadie, luego lo que V. dice es ilógico por completo y solo cabe en el cerebro de un mentiroso o de un mentecato.

Mas lo que vulgarmente llaman la madre del cordero está en las lamentaciones que V, hace porque dice que los jornaleros son tratados con dureza; en las concebidas esperanzas, defraudadas para alíjanos, de que este año iban a tener ocupación y a comer del presupuesto. ¡Cuánta caridad, señor don José! Si tanta compasión le inspiran los pobres jornaleros, ¿por qué no procura invertirlos en cómodas faenas y darles el jornal sin que apenas se molesten?. Porque esto iría un contra de sus intereses y la cuestión es sacar el ascua con mano ajena, ¿verdad?. Pues esto es escupir al cielo mi señor tío, porque toda persona que haya leído su escrito (y nos conozca a todos) y en él vea claramente la seña e intención de desacreditar y echar por tierra a una persona de quien solo tiene V. recibidos beneficios y a más sepa que esa persona es el marido de su hermana de V, no tendrá por menos que juzgar a cada cual con su merecido, y que cada uno quede ante la opinión ocupando el lugar que deba. ¡Y figúrese usted en el que van a colocarle!

Creo haber demostrado cuanto al principio afirmé referente a su escrito, si algo quedara o no estuviese V. satisfecho lo bastante, dispuesto estoy (que yo no soy de los que tiran la piedra y esconden la mano) dispuesto estoy, repito, a mantener siempre mis opiniones por creerlas basadas en la verdad y apoyadas en los principios más rectos de justicia y de moral que animan todos mis actos.

No quiero, señor Director molestar por más tiempo su atención, ni la de los pacientísimos lectores que a bien hayan tenido soportar estos mis mal pergeñados renglones y concluyo rogando a don José Pérez de Andrade, que se ocupe de cosas más

serias y no pierda el tiempo tan lastimosamente (y nos lo haga perder a los demás) con estos ocios literarios.

Repitole gracias por la inserción, y queda de usted siempre su más affmo. s.s.q.b.s.m .,

José SÁNCHEZ P. DE ANDRADE.

Alcudia y Diciembre 6—92.

VARIEDADES.

Homeopatía. – En pequeña dosis, es decir, en pocas palabras, decimos que la fachada de nuestra basílica pide a voces curiosidad y limpieza.

Coches.- Es conveniente la introducción de los de punto en esta localidad, siempre que el dueño de ellos extienda sus servicios a los pueblos comarcanos y á los baños de Graena y Alicún de Ortega, estableciendo tarifas módicas al alcance de todas las fortunas.

Blasfemia.- Señor Alcalde, es indispensable la publicación de un bando sobre tan asqueroso vicio. El mal cunde tanto en jóvenes como en viejos y si V. S. puede remediar en algo este borrón que tanto mancha la cultura de una sociedad decente y honrada se conquistará los plácemes de las personas de buena educación.

Velada.- Esta noche darán una literaria musical, dedicada a la Inmaculada Concepción en el Colegio de San Agustín, los seminaristas que forman la congregación de San Luis Gonzaga.

Linares-Almería.- En los trabajos empezados aquí se emplea gran actividad, estando muy adelantadas las obras del puente que va sobre la rambla de Jaragüi. Se espera con impaciencia la subasta de nuevos trozos, que en breve será un hecho según se nos ha informado por persona digna de crédito.

Riña.- La noche del Jueves a las diez, promovieron en la Puerta de Granada una, entre dos hermanos, al salir uno de ellos en busca del otro que estaba embriagado, ocasionando con esto un escándalo mayúsculo que sin duda no llegó a oidos del sereno porque tal vez huía del ídem.

Sea enhorabuena.- Nuestro amigo don Antonio Carrasco se ha licenciado en la facultad de Derecho y en breve se matriculará y abrirá su bufete en esta ciudad.

El movimiento de población en esta ciudad durante el mes de Noviembre último, ha sido el siguiente:

Nacimientos, 39.

Matrimonios, 11.

Defunciones, 32

 

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