Ahora que se agitan en los cerebros de los gobernantes ideas reformadoras acerca de la constitución de los tribunales de Justicia; ahora que se aproxima la implantación de los de partido creados por la Ley Orgánica del poder judicial con tanto acierto y elevadas miras; ahora quo se emiten juicios dirigidos a que los jueces municipales conozcan de litigios cuya cuantía exceda de doscientas cincuenta pesetas y concederles mayor importancia, es conveniente decir algo sobre estos, no precisamente nuevo, sino aquello que de puro olvidado nadie recuerda cuando debe tenerse presente.

Nosotros hemos creído siempre que los juzgados municipales son Tribunales de gran significación,  y de consiguiente, que deben ser desempeñados por letrados, únicas personas conocedores del derecho y llamadas a aplicar satisfactoriamente los preceptos de la ley.

Porque es error gravísimo que un Juez Municipal, puede ser conocedor del derecho, en el mero hecho de recibir el nombramiento de su investidura y tener sobre su bufete -si lo tiene-, un ejemplar de la ley de enjuiciamiento civil, otro de Enjuiciamiento criminal, un código civil y otro criminal, como es rarísimo suponer que los profanos seríamos médicos, farmacéuticos, militares o ingenieros, en virtud de un nombamiento que graciosamente se nos facilitara para ejercer tales profesiones porque probablemente no haríamos sino matar sanos, envenar a nuestros prójimos, echar a pique la instrucción de los soldados y destruir torpemente lo bien hecho; y todo sin poderlo remediar, sino llenando nuestro cometido en semejantes ramos del sabor.

Tales tribunales conocen en materia civil:

De los juicios verbales cuya cuantía no pase de doscientas cincuenta pésetas.

De los actos conciliatorios preliminares de otro juicio.

De los verbales de desahucio en los casos marcados por la Ley.

De los embargos preventivos en ocasiones urgentes.

De la prevención de ciertos abintestatos.

De depósito do personas.

De la reunión de los consejos de familia para los nombramientos de tutor y protutor.

De cuanto se refiere al matrimonio civil,

De ciertas solemnidades en el eclesiástico.

Del registro civil.

En lo criminal les compete.

La celebración de los juicios  de faltas.

La instrucción de las primeras diligencias en las causas criminales por delitos cometidos dentro del término municipal del pueblo donde ejercen su cargo.

Desempeñan también cuantas comisiones les encomiendan los jueces de instrucción y de 1ª Instancia, sus superiores jerárquicos.

Asuntos lodos arduos, por más que así no se cree, pues no puede dudarse que en los juicios verbales civiles hay dificultades y cuestiones de derecho que resolver, porque estas no tienen nomenclatura cuantitativa dentro de la cual deban ocurrir, sino que surgen frecuentemente en todo litigio de grande o de pequeño interés.

—————————————————————————

Es poco edificante, el cuadro que generalmente -hay excepciones- presenta un Juzgado Municipal en las villas y aldeas.

Nosotros hemos tenido ocasión de observarlo más de una vez.

Recordamos que cierto día nos vimos en la necesidad de asistir a un juicio verbal en un pueblo y nos presentamos en el local del juzgado a la hora señalada: preguntamos por el Juez, y su señora, que a la sazón barría la cueva descalza, de pié y pierna, tuvo la amabilidad de contestamos: ya poco debe tardar, tuvo el pobre que salir muy de mañana a rociar un poco de estiércol y aun no ha almorzado; siéntese, usted.

Al cabo de más de dos horas apareció el funcionario con el pantalón subido hasta la rodilla y la mano de hierro al hombro, llamo al secretario que vino pasada otra, se puso en medio del portal de la cueva –sala- aunque mediría medio de altura sobre ella v en vía de tapete la colcha de una cama, un tintero de cuerno en el que sobresalía la pluma de un i v e , y empezó el juicio que finó a las seis de la tarde, tal arte se daba el amanuense en eI manejo do la citada pluma!

Parecerá lo que decimos recargado de cónicas tintas, pero nada más verídico y mas natural pues no ha de serlo que se designe como Juez Municipal a cualquier ciudadano que tenga que desempeñar tales faenas con tal que sepa leer y escribir! y como ningún Juez tiene el deber de dejar de regar si es labrador, de afeitar si es barbero, hacer zapatos si zapatero, de poner herraduras si herrador, resultan escenas suigeneris y propias de los lugares donde tales industrias se practican: y como tampoco está obligado a proporcionar lugar decorgo donde se instale el Tribunal, ni lo da el Estado, la Provincia, ni el Municipio, cumple con constituirlo en su casa, en su cueva o en su choza: y como no es persona ionea, es preciso no solo conformarse sino aplaudir lo que buenamente haga en el ejercicio de tan importante ministerio, sin que pueda exigírsele más.

Que esto no da ni esplendor ni prestigio a 1a Justicia, es verdad, pero la culpa no es de los funcionarios y sí de la organización de manifestados tribunales.

Que se toca la certeza de ello, pues procúrese el remedio, y más cuando se piensa en llevar la importancia de las cuestiones litigiosas a los mismos sometidas.

En tales y otras poderosísimas razones que no son del momento exponer, al instalare los otros tribunales, deben organizarse convenientemente los juzgados municipales, en bien de la Justicia y en bien de los ciudadanos.

Divídase la Nación—como está indicado—en más o circunscripciones de seis, ocho, diez, doce pueblos, según la importancia de ellos; póngase al frente de cada una un Juez Municipal letrado que decida en primera instancia y hasta cierta cuantía los asuntos civiles, conozca de los juicios de faltas y demás negocios o diligencias señaladas por la Ley o instruya los procesos, con intervención de un Fiscal también letrado y con fe de actuario.

Créense como se piensa y se ha indicado por la prensa los tribunales de partido iniciados por la Ley Orgánica, que conozcan en grado de apelación de los juicios civiles y criminales sometidos alos juzgados municipales en primera instancia de otros de más importancia, y en única del fallo de los procesos con intervención del Jurado en los casos previstos por derecho.

Queden las audiencias territoriales para entender de las apelaciones de los pleitos civiles fallados en primera instancia por los tribunales de partido de su territorio.

Subsista el Tribunal Supremo para decidir los recursos de casación en los juicios civiles y criminales, y es indudable habremos adelantado bastante.

El Ministro de Gracia y Justicia que la total reforma llevase a la práctica, habría hecho mucho en pro de la Justicia y de la Patria, y sería acreedor al reconocimiento del pueblo español.

GARCI TORRES.

 

Deja un comentario