SAN TORCUATO.

El religioso espíritu de amor y veneración a, S, Torcuato vivamente encarnado en los hijos de Guadíx, y el fervoroso respeto tenido a este ilustre patrono, son causas o motivos suficientes a explicar la alegría, el júbilo y el regocijo que todos sentimos al escuchar a las doce del día de hoy el alegre y aturdido voltear de las campanas cuyas sonoras vibraciones repercuten en nuestro corazón, el estampido de los cohetes que hienden rápidos la atmósfera cual si anhelaran escalar el cielo, fieles y ruidosos mensajeros de constancia y felicidad, estallando en lo alto de las nubes y los vibrantes acordes de la música, fiel trasunto del gozo que experimenta nuestra alma. Después las farolas se adornan con gallardetes de colores nacionales y los balcones se engalanan con vistosas colgaduras que el viento agita durante toda la tarde.

Luego, a la noche, surge a inmensa altura tejida en las sombras, una guirnalda luminosа, orlando la aguzada y enhiesta torre de la catedral; los balcones son también iluminados, crece por momentos la animación en las calles; en la plaza cuyos miradores cuajados de luces semejan dos ascuas de oro, el bullicio es enorme, la gritería inmensa; el estruendo inaudito. Vuelve la música a lanzar sus acordes; las campanas voltean nuevamente; los fuegos artificiales rasgan el negro velo de la noche y millares de ráfagas luminosas van a perderse en el oscuro espacio, o ya en ramilletes de cambiadas luces caen sobre la tierra arrancando de lodos los pechos una sencilla exclamación. Por último, estalla el trueno gordo iniciando un lento desfile en el gentío; cruje aislado un furtivo cohete; piérdense en el ambiente las últimas notas exhaladas por los instrumentos musicales; callan las campanas su metálica algarabía, debilitándose a través del misterioso valle las postreras vibraciones; las luces paulatinamente se van extinguiendo; la soledad que gradualmente va reinando en la población es solo interrumpida por los huecos pasos de algún trasnochador que acude a su ignorada, y cuando el alegre canto de los gallos, el ladrido lejano de los perros, los dulces gorjeos de escondido ruiseñor solo turban el profundo silencio de la ciudad, los habitantes de ella se entregan en brazas del reposo.

En las tenebrosidades del sueño despertamos súbitamente y un nuevo repique general, nos anuncia la alborada del día del Patrón.

Una alborada pura, bella señal de un dia esplendente, claro, diáfano, en que los brillantes destellos del sol parecen convertirse por una alquimia aérea en menuda lluvia de polvo de oro.

Las calles que ha de recorrer la procesión de san Torcuato son alfombradas por verdes y frescos juncos y hierbas olorosas; vuelve a crecer la animación; los balcones se llenan de muchachas primorosas e agitan con las blandas plumas de sus abanicos la fresca brisa de la mañana embalsamada por los sutiles perfumes de las rosas y demás llores de la primavera; la procesión se organiza, recorre su itinerario seguida de una muchedumbre y termina en la catedral en medio de frenéticos vivas a san Torcuato.

AURELIANO DEL CASTILLO.

VARIEDADES.

Circo ecuestre.-  Galantemente invitados tuvimos el gusto de asistir el Jueves a la función que dio la compañía ecuestre y gimnasta que dirige el notable artista Sr. Picot. El numeroso público que acudió al espectáculo salió altamente satisfecho de los  notables ejercicios que tuvieron lugar, prodigando a todos los individuos de la compañía nutridos aplausos y con especialidad al Sr. Picot que como equilibrista merece contarse ente los primeros de España, lauto por lo difícil de sus ejercicios cuanto por la limpieza y naturalidad con que los ejecuta. Esla circunstancia nos induce a augurarles un éxito brillante al parque lucrativo, si permaneen en esta ciudad por algún tiempo.

Contribuciones.- Se está apremiando a los .contribuyentes por industrial y territorial, habiendo visto muchas papeletas de conminación, ordenando en ellas a los que tengan y no tengan dineros, que en el término de veinte y cuatro horas hagan efectivos sus descubiertos, bajo la pena al no certificarlo de proceder al embargo y venta de bienes de los deudores. Corto es el plazo, más corto que el que se da a un sentenciado a muerte para que se prepare a recibirla cristianamente: estamos en capilla, ¿habrá indulto? ¡Si los contribuyentes tuviéramos Hermandad… de. la Caridad. Siendo así, a lo menos comeríamos y beberíamos con abundancia lo que apeteciéramos, interin llegaba el momento de ajustamos el dogal a la garganta. ¡Veinte y cuatro horas…! No forman tiempo para el que tiene que pagar… ¡qué bello, qué hermoso es cobrar…! En nuestra ciudad conocemos a muchos que desde chiquitines se dedicaron a cobrar y no pagar.

Duendes.- Muchísima gente ha demostrado asombro al leer que existía una princesa encantada en el Castillo de La-Peza. En Madrid, en la calle de Valverde, y nada menos que en el local que ocupa la Academia Española, hay duendes, habiendo tenido que acudir hasta el cuerpo de orden público, para averiguar el origen de ciertos golpes misteriosos que se oyen a las altas horas de la noche.

Cierre.- Atendiendo las disposiciones del señor Delegado de Hacienda de la Provincia, el agente de recaudación y cobranza de Cédulas personales en este Partido, don Manuel Robles Ferrer, después de participarlas a esta autoridad local, ha cerrado las oficinas que tenía abiertas en esta legalidad: indicado señor ha ejercido con delicadeza y exactitud su difícil cuanto enojoso cometido en todo el tiempo que lo ha desempeñado, sin haber tenido con loa contribuyentes altercados de esos que dan una mala idea de las personas que fueron Periquillos antes de tener el destinillo.

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