DOS FUNCIONES UNA PRESENTACIÓN

¡Qué hermosa estaba Nuestra Señora del Carmen en su dorado trono lleno de luces que semejaban lucientes estrellas ¡con cuanto amor, con cuanta delicia la contemplábamos,  postrados de hinojos solicitando su ayuda, su amparo y su protección! ¡Es tanta la Fe que nos merece, tantos los beneficios que nos dispensa, tanto el entusiasmo que despierta en nuestra ciudad, que raya en los límites de lo inverosímil!

Los hermanos mayores de la Cofradía de la celeste Reina, don Antonio Dávalos Castillo, don Juan J. Salmerón, don Antonio Bernardo de Casas y don José Mª Miranda, nos invitaron a la fiesta que tuvo efecto el Domingo último en su honor en la iglesia de San Francisco a la cual correspondimos, presenciando la solemnísima función en la que hubo derroche de buen gusto.

El templo se hallaba colgado de rojo damasco, las luces se multiplicaban extraordinariamente, la muchedumbre se apiñaba para poder coger en el las hermanas de los pobres daban gallarda muestra de su caridad exhibiéndose con sus acogidos, la música dejaba oír armoniosas notas y todo tenía algo de divino, allí el espíritu era superior a la materia.

El sermón estuvo a cargo del canónigo Magistral que tejió a la Virgen primoroso ramillete, e hizo ver al auditorio las perfecciones y las gracias de la Carmelita que es la tabla de salvación de todo pecador que cruza y está a punto de naufragar en este inmenso mar que se llama mundo. Luego que el orador terminó oímos a nuestro derredor estas frases: «Cuando este señor habla, su palabra еs, dulce música que estasía. «El último de sus discursos es el mejor.» Este hombre se explica como nadie: no se parece a nadie en el decir. »

Por la tarde tuvo lugar la procesión con gran pompa, recorriendo las calles de san Francisco. Nueva, Ancha, plazuela de Santiago, calles de Santiago, de san Jose y de santa Ana a la iglesia donde salió. Hizo varias paradas, visitando la iglesia parroquial de Santiago, habiendo asistido a ella el M. l. S. Gobernador ¡eclesiástico, varios señores canónicos y otras respetables personalidades, ocupando la presidencia el señor alcalde asistido del Srío. del Municipio.

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Nuestro amigo don Rafael Martínez Merino padeció el año ultimo cruel y penosa enfermedad, de la que tuvo la fortuna de curar; pues bien; en acción de gracias por acontecimiento tan grato, costea una suntuosa función a santa Ana en la iglesia de su advocación que tendrá, lugar el 26 del actual, y seguramente dejará gratos recuerdos, no perdonando medios para ello.

Tenemos entendido que la víspera, a las 12 de la mañana y al toque de ánimas, se constituirá la banda de música en el pórtico de la antedicha iglesia y ejecutar a un escogido repertorio, quemándose—si la autoridad lo permite, pues hay el inconveniente de estar cerca las eras—un castillo de fuegos con variados juguetes.

La fiesta de iglesia se llevará a efecto con toda suntuosidad, estando adornada con inusitado gusto, a la que serán invitadas numerosas personas y la oración sagrada la pronunciará el párroco señor Fajardo.

La procesión parece seguir a la misma estación que acostumbra, recorriendo algunas calles más, si se logra la precisa quiescencia de quien competa autorizarlo.

El señor Merino abriga en su corazón el recuerdo de que el párroco y la hermandad de la Abuela la expusieron a su contemplación el año último frente a la casa donde sentaron en un sillón por no poder hacer cama, estaba casi cadáver y quiere dar público testimonio de su religiosidad y gratitud.

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En el cuadro de anuncios del Liceo Accitano» hemos leído la presentación que del canónigo Magistral don José Domínguez Rodríguez como sócio honorario hace la junta Directiva, presentación que la honra sobremanera.

La elección ha de ponerse a la consideración de la Sociedad, que es de esperar la acoja con entusiasmo dada su ilustración y cultura.

No se trata de !hombre, que siempre tiene simpatías y antipatías, no del político, que está rodeado de amigos y de enemigos, trátese del sabio orador quien la sociedad dicha no puede hacer presente más honroso que extenderle el diploma de socio honorario, reconociendo su suficiencia y haciendo coro a tantos individuos dedicados a la ciencia, como han proclamado sus triunfos oratorios.

No se objete que se trata de un sacerdote y que la sociedad es profana, ese titulo significa un honor, una distinción de la que el ministro de Dios sabrá el uso que deba hacer, lo que vale y lo que significa.

La nación concede bandas y cruces: las de más personas ora jurídicas ya naturales, demuestran su admiración y premian el mérito como le es permitido dentro de sus facultades o de sus estatutos.

GARCI-TORRES.

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