UN PACTO EN CIERNE

III

Hemos dicho anteriormente, que en el proyecto que se pretende llevar a cabo fusionando las vías férreas, puede acontecer:

O que empalme la de Murcia-Granada con la de Linares-Almería en el Humilladero sitio próximo a esta población.

O que se unan en la estación La-Calahorra.

En el primero de estos casos, el público perdería y Guadix tendría que lamentar poca lexión por este respecto.

Mas en el segundo serían enormes nuestros perjuicios, pues en esta tendríamos un fiel trasunto de la otra estación, Moreda; esto es, que la estación La-Calahorra robaría importancia a esta ciudad, que quedaría reducida a ser una estación de paso de las personas que se dirigieran del norte y Linares a Almería y viceversa, de Granada a. Almería y de esta aquel centro, de Murcia a Granada y de ésta a aquella población; y solo vendrían a detenerse en nuestra estación las perdonas que de propósito nos visitasen.

Esto es tan claro que no deja lugar de dudas.

Las personas que vayan de Murcia y de Levante, de Linares y de Granada a Almería, pararían en La-Calahorra, donde, esperarían las procedentes de los primeros puntos, y de ellos partirían para Almería, quedando Guadix contemplando su desveniencia y pensando que tal cual Moreda por el Norte, así La-Calahorra por Levante, se había llevado valimiento, vida y provechos; y al contrario las que se dirijan a Granada y al Norte trasbordarían en Moreda.

Respecto a este pueblo ganaría en rango, y sus habitantes tocarían ventajas pecuniarias, pero ¿qué ganaría La-Calahorra y su vecindario con el empalme en la estación de este nombre? nada, absolutamente nada, puesto que ésta dista de aquel pueblo legua y media y acaso más. De consiguiente los viajeros la contemplarían lejos, y durante su permanencia en la dicha estación disfrutarían de una soledad poco envidiable, de un paraje poco halagüeño, de un viento sutil en los mejores días de la estación calurosa, y de un huracán constante tan fuerte y tan insano en otoño, invierno y mayor parte de la primavera, que es un portento.

Aun a trueque de aparecer pesados lo volvemos a repetir; el asunto que estamos tratando no es trivial y baladi para nosotros y para el futuro bienestar de esta ciudad: Estamos en tiempo, aprovechemos nuestra actividad y defendamos nuestros derechos si no queremos arrepentimos luego de nuestra apatía. Nos debemos a Guadix y debemos también cumplir como buenos, modo de que las generaciones que vengan, no nos tachen de ineptos y de indolentes.

GARCI-TORRES.

EL CRIMEN DEL MIÉRCOLES

Siendo como las nueve de la noche de este día aconteció un hecho que por el momento aterrorizó a los vecinos del Barrio de Medina, y luego a los habitantes de esta ciudad.

Estando cenando con su mujer y sus cuatro hijos Torcuato Sánchez Lopez, conocido por Lobico, se presentó su compadre José Olivencia Varón que hace dos meses vivía en la cueva de aquel, diciendo era hora de acostarse, y como el Sánchez Lopez, le manifestase no podía continuar hospedándolo en su vivienda puesto que su situación era demasiado apurada., se incomodó Olivencia bastante, llegando a tal extremo su indignación, que sacó una pistola dedos cañones diciendo «pues nadie va a dormir» encarándose con el Torcuato, al que pegó un tiro quedando cadáver en los brazos de su mujer y en medio de sus pequeños hijos, que llenos de horror yangustia dieron voces y lamentos demandando socorro.

Inmediatamente tuvo conocimiento del hecho el jefe de orden público señor Gómez Aguilera, dando acertadas ordenas para la captura del criminal, que fue preso momentos después, distinguiéndose con este servicio el cabo de la Guardia Municipal.

El señor Gómez Aguilera puso el hecho en conocimiento del Juez de Instrucción señor Carrera, que juntamente con el actuario señor Martínez de Castilla, comenzaron a instruir las diligencias con una actividad y un acierto dignos de encomio; también cumplió con aplauso su cometido el forense señor Giménez.

Ha causado el suceso impresión honda en esta población, donde tan raros van siendo afortunadamente esta clase de delitos.

Deja un comentario