A cargo de la alcaldesa y con la presencia de varios responsables de concejalías y de la directora arquitecta del proyecto Isabel Bastúe se presentaba esta mañana el proyecto de intervención en la Alcazaba como respuesta a la concesión de la ayuda anunciada del 1,5% de carácter cultural para proyectos locales.

Así fue que en primer lugar la alcaldesa desgranaba la actuación seguida hasta ahora con todo este proyecto comentando los diferentes plazos y acciones seguidas o realizadas para luego dejar pasar a la arquitecta directora del proyecto Isabel Bastue quien desgranó los entresijos y particularidades del proyecto

Inmaculada Olea recordaba las cifras de la intervención que se pretende llevar a cabo y que ascienden a 7000.000€ por parte del ministerio de Fomento y 320.000€ por parte municipal.

Recordó se está en la fase de presentación a las empresas que pueden ser susceptibles de atender el proyecto para que conozcan dónde se va a intervenir y puedan presentar sus propuestas de trabajo. para el que tienen de plazo hasta el 19 de noviembre con lo que se tiene previsto que se pueda iniciar la obra si toda va bien, a principios de enero de 2019.

Por su parte Isabel Bastúe, redactora del proyecto presentó el mismo del que destacan:

La recuperación y eliminación de añadidos de los muros de la muralla para que se puedan apreciar en su nivel y altura casi originales.

La recuperación de la entrada original de la alcazaba con su rampa en Z a la que se añadirá una plataforma elevadora que permitirá el acceso de forma universal.

Según ha detallado, el primer paso fue delimitar el área de intervención, teniendo muy claro que lo primero que había que hacer era abrir la Alcazaba para ponerla de nuevo en valor. El proyecto contempla dos actuaciones fundamentales: la recuperación de todo el perímetro y también del acceso al recinto desde la zona noreste que da a las calle Muralla y Amezcua. 

Se prevé además en la zona de San Miguel una recuperación y estabilización del derrumbamiento de parte de la muralla que se produjo en esa zona. Y en la zona sur, la consolidación del frente de ese lugar de forma que se puedan reconocer esos restos y poner en valor lo que queda de ese acceso en época de la ocupación napoleónica. Todo ello a través del establecimiento de una zona de actuación, otra de excavación y de una serie de catas arqueológicas para recuperar su fisonomía original.

En palabras de la arquitecta, lo que se pretende es eliminar aquellos elementos que han contribuido a tener una mala conservación del monumento (lienzos posteriores, recubrimientos, cerramientos, acumulamientos de tierras…) para dar esplendor a la Alcazaba y revalorizar el recinto. Se empezará por tanto en esa zona noreste, donde se sabe por las excavaciones que existía un doble torreón y una puerta central. “Por eso vamos a ampliar la excavación en esa esquina noreste para recuperar ese acceso y diseñar una plataforma que pueda recorrerse, de forma que el 1’5% cultural repercuta en la población convirtiendo esta actuación en una especie de laboratorio arqueológico donde se hagan las actuaciones previstas y al mismo tiempo se pueda visitar”. La intervención permitirá además establecer las bases para futuras actuaciones tal y como obliga este tipo de programas. 

En concreto, con este proyecto se prevé recuperar ese frente de la zona noreste y ese acceso (permitiendo aflorar torres y lienzos perdidos), recuperar la altura de la muralla, recuperar la puerta y habilitar un acceso a través de escalera y plataforma elevadora, así como poner en uso esa explanada  “donde no se ejecuta ninguna actuación porque queda como reserva arqueológica”. La accesibilidad universal es una preocupación fundamental en todo el proceso (de ahí la importancia de la plataforma elevadora). Y se completará la actuación con una iluminación artística.

Se pretende convertir la alcazaba en un laboratorio arqueológico de modo que pueda ser visitable a pesar de que se esté trabajando en ella fundamentalmente.

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