Por Manuel Huete
Muchas fueron las causas por las que en los últimos cien años en la comarca de Guadix se arrancaron miles de encinas de nuestros montes. No se trata ya de hacer el análisis de cuáles fueron las causas sino de ponerse manos a la obra y empezar a repoblar.
También Hoy vemos como los castaños de los barrancos de las laderas de Sierra Nevada siguen secándose, una herencia que en la mayoría de los casos estos majestuosos árboles tienen más de 400 años.
Son patrimonio natural de nuestra comarca y como consecuencia estamos en la obligación moral de recuperar estos árboles.
Las encinas otro de los emblemáticos árboles fueron cortadas para dejar paso al cultivo del cereal y en otros casos como consecuencia de una reforestación equivocada para volver a replantar con pinos.
La reforestación en el ámbito de la silvicultura está destinada a repoblar zonas que en el pasado histórico reciente estaban cubiertas de bosques que han sido eliminados.
Existen varios tipos de reforestación rural y difieren una de otra dependiendo de los objetivos de la misma pero la finalidad es la misma, por eso es una tarea de todos. Podemos repoblar desde  un pequeño jardín, un huerto hasta una extensión de miles de ha.
Además está repoblación puede realizarla desde un niño hasta las grandes empresas públicas o privadas, solo hay que proponérselo y desde cada entorno intentar que todos aporten su granito de arena para conseguir una comarca llena de árboles, agua y vida.
En Valladolid, León, Zamora, Zaragoza o Barcelona han puesto en marcha un proyecto de recuperación de determinadas áreas donde el elemento común para todas es que son muy secas, hasta árida.
Un proyecto de recuperación de nuestros castaños y nuestras encinas contribuiría a mejorar nuestro medio ambiente y también para generar empleo. Se contribuiría así con la instauración y consolidación de la “economía verde”, una de las líneas prioritarias de crecimiento impulsadas actualmente por el Gobierno español.

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