La veneración a nuestro Santo Patrón Torcuato, es mucho más palpable en estos días de mayo en los que nos encontramos y en los que se celebran actividades en su honor que llegarán al día 15 que será fiesta local. Unas actividades, los cultos, se organizan por parte de la hermandad que lleva su nombre con la participación estrecha del Cabildo de la Catedral y otras por parte del ayuntamiento en un formato más lúdico, aunque también participa en los cultos principales. Aprovechando precisamente esta celebración patronal, hemos viajado desde el Archivo Diocesano de Guadix, en el tiempo y nos hemos detenido en 1925, casi cien años y en, cómo las crónicas del obispado de Guadix, señalaban la celebración de esta fecha tan importante para nuestra Diócesis. Diócesis de la cual era obispo don Ángel Marquina Corrales:

Transcribimos textualmente esta crónica

Mayo de 1925

Tríduo de S. Torcuato en la S. I. Catedral

            Como fin de la novena que, según costumbre se ha celebrado en honor de San Torcuato, tuvo lugar en los días 12, 13 y 14 del pasado un solemne Tríduo en la S.I. Catedral. A él asistió nuestro Rvdmo. Sr. Obispo y gran número de Sres. Capitulares. De fieles hubo más que otros años. El M.I. Sr. Magistral tuvo a su cargo los sermones del Tríduo. El primer día trató de la libertad de pensamiento que se halla en la Iglesia de Cristo por hallarse en ella la verdad, y de la libertad del corazón, que sólo puede dar Jesucristo, porque sólo Él es fuente de todas las virtudes. La ante Dios y ante la doctrina de Cristo y sus Sacramentos, fue el tema del segundo día y en ella puso de relieve la utopía de las igualdades económica, política y social que predican los enemigos de la Iglesia. En el tercer día predicó sobre la fraternidad cristiana, en contraposición de la fraternidad de la revolución francesa, que de fraternidad sólo tiene el nombre. El último día del Tríduo dio S.E. Rvdma. la bendición con el Santísimo a los muchos fieles que asistieron.

Día de San Torcuato

            Después de Tercia se procedió a sacar en procesión la imagen de San Torcuato. En ella figuraba el Venerable Clero Parroquial con cruz alzada, los Seminaristas, el ilustrísimo cabildo, el Excmo. Ayuntamiento bajo mazas, y presidiendo la procesión nuestro Rvdmo. Sr. Obispo revestido de Pontifical. Durante el trayecto no faltaron quienes arrojasen flores en abundancia a la venerada imagen, y el número de los fieles que la acompañaban fue creciendo hasta que entró en la S. I. Catedral, resultando ésta insuficiente para contener tanta multitud. Se empezó la misa mayor, que dijo el M.I. Sr. D. Antonio Ruiz, asistiendo de medio Pontifical nuestro amadísimo Sr. Obispo. La Capilla de la S. I. Catedral, dirigida por el acreditado maestro D. José Mínguez, ejecutó una misa de gran altura, acompañada al órgano por el notable organista de esta S.I. Catedral D. Gabriel Martínez Labella. Después del Evangelio subió al púlpito el M.I. Sr. D. Faustino G de la Parra, Canónigo Magistral de esta S. I. Catedral. Todo su sermón giró alrededor de esta verdad. <San Torcuato fué el embajador de Dios en la ciudad de Guadix para negociar el negocio importantísimo de su salud espiritual y salvación eterna.> Siguiendo el símil de los oficios que hacen los embajadores de una nación en la Corte de los reyes extranjeros, dijo que San Torcuato continúa laborando en el cielo por el bien y prosperidad espiritual de los accitanos. Por la tarde se dio fin a la Novena, siendo de notar el aumento extraordinario que han tenido estos cultos en los dos últimos años.

            Y así es como las crónicas describían la festividad de San Torcuato, nuestro Patrón, en mayo de 1925. Torcuato, Santo varón Apostólico, continúa hoy, pese a todo, siendo el bondadoso embajador de Dios, que ruega por nosotros ante Él, para que no seamos martirizados en Face Retama. Allá en la Face Retama de nuestros días en los que cazuelas, sartenes y otros enseres de cocina, se dan a nombrar caballeros inciertos del vino y la mesa; allá, como digo, perdió la vida Torcuato y donde brota su olivo milenario nació Santo para todos, y embajador de todos.

Paco Funes

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