Por José Mª Molas

El 30 de enero se celebrará un año más en numerosos colegios y centros de enseñanza de Guadix, Andalucía, España… el Día escolar de la no violencia y la paz. Es con motivo de la muerte de Mahatma Gandhi en 1948, que se dedica ese día a recordar las importantes aportaciones de este gran líder espiritual y social. Fue a propuesta del educador mallorquín Lorenzo Vidal, porque como decía:  “del espíritu de odio, injusticia y violencia nace la guerra, y del espíritu de amor fraterno, justicia y no- violencia nace la paz”.

 Entre los años 2001 y 2010 se declaró el  Decenio Internacional de una Cultura de Paz y no Violencia para los Niños del Mundo. La cultura de paz, que establece el artículo primero de la Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz, aprobado por la Asamblea General de Naciones Unidas, el 6 de octubre de 1999, “es un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida basados en el respeto a la vida, el fin de la violencia y la promoción de la no violencia por medio de la educación, el diálogo y la cooperación”.

Lógicamente no solo hay que pensar en los niños del mundo, sino en todas las personas para las que es importante y necesario esa cultura de paz, más cuando estamos en unos tiempos donde parece que a nivel internacional la violencia puede ir en aumento.

 Escribe Federico Mayor Zaragoza, reivindicando la “Paz en uno mismo, paz en casa, paz en el pueblo, en la ciudad…, paz en el mundo. Cultura de paz para movilizar a todos, sin excepción, utilizando los modernos recursos para evitar en toda la medida de lo posible el terror, la amenaza, el temor. Para garantizar la libertad de expresión y prevenir la manipulación informativa. Cultura de paz para reducir disparidades y asimetrías y aliviar, hasta extinguirla, la vergüenza colectiva que representan los miles de seres humanos que mueren de hambre todos los días, al tiempo que se invierten ingentes cantidades —unos 4,000 millones de dólares— en armas y gastos militares”.

Apoyar la cultura de paz, será hacer desde pequeños gestos a importantes compromisos. Cuando vemos o apoyamos tantas películas de miedo o de violencia gratuita, no favorecemos una cultura de paz. Cuando se maltratan animales a nivel privado o en espectáculos públicos, no se defiende una cultura de paz. Cuando desde corporaciones bancarias o industrias se financian y apoyan empresas armamentísticas, no se fomenta una cultura de paz. Cuando se defiende públicamente la práctica de la tortura o la construcción de muros entre países, no se defiende una cultura de paz. Cuando se destinan miles de millones de euros en proyectos de guerra y más armas, no se defiende una cultura de paz. Los países más industrializados del mundo, coincide con los nueve estados nuclearmente armados (EE.UU., Rusia, China, Gran Bretaña, Francia, Israel, Pakistán, India y Corea del Norte) tienen en marcha programas de modernización de su armamento nuclear con unos presupuestos multimillonarios que, se estima, superan, entre todos, los 100.000 millones de dólares anuales. ..

Es necesario que los partidos políticos apoyen en sus programas y en sus decisiones reales la reducción del gasto militar, y la inversión en desarrollo social sostenible.

La paz es requisito para la justicia social y viceversa. La paz es un anhelo de la humanidad. Todos podemos hacer algo más. El día de la paz y la no violencia, nos recuerda esos desafíos pendientes para mejorar nuestro  presente y futuro.

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