El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil de Granada, en el marco de la operación Caprala, ha desarticulado un grupo organizado que se dedicaba a cazar de manera furtiva dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada y en zonas de reserva de un coto de caza del Parque Natural.

En esta operación han sido investigadas diez personas de entre veintidós y setenta y un años de edad. Nueve de los investigados lo han sido por un delito relativo a la protección de la flora, fauna silvestre y animales domésticos por cazar de manera furtiva armados y con una rehala de perros dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada. 

Dos de los investigados también lo han sido por un delito de maltrato animal; y otros tres por un delito de tenencia ilícita de armas, por un delito contra la salud pública por cultivo ilegal de cannabis sativa y por un delito leve de defraudación de fluido eléctrico.

Durante la fase de explotación de la operación los agentes del Destacamento de Sierra Nevada del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil han realizado dos registros: en el primero localizaron tres armas sin documentación que amparase su legal procedencia y en el segundo una plantación de cannabis sativa y una conexión ilegal a la red eléctrica.

Caza furtiva en Sierra Nevada

La operación comienza cuando los agentes del Destacamento de Sierra Nevada del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil de Granada tuvieron noticias de la existencia de grupos organizados de cazadores que se adentraban en el corazón del Parque Nacional de Sierra Nevada para cazar de manera furtiva. 

Los agentes de este Destacamento intensificaron los servicios de vigilancia y el día 19 de noviembre de 2020 primero, y el día 25 de noviembre después, sorprendieron a los nueve investigados en el interior del Parque Nacional de Sierra Nevada cazando: seis de ellos estaban armados y apostados en diferentes lugares separados unos de otros; y los otros tres conducían una rehala con trece perros para facilitar las capturas a los cazadores apostados.

Los cazadores fueron identificados e investigados por un presunto delito relativo a la protección de la flora, fauna silvestre y animales domésticos por cazar sin autorización en un espacio protegido donde está expresamente prohibida la actividad cinegética. 

Los agentes comprobaron además que dos de los cazadores armados carecían de licencia de armas, por lo que no podían portar escopeta alguna y estaban cometiendo un presunto delito de tenencia ilícita de armas.

Tras la investigación de los cazadores, los agentes del Seprona averiguaron que estos tenían una base de operaciones en un establecimiento de hostelería de un pueblo cercano y en el registro que realizaron en dicho establecimiento descubrieron una escopeta de cañones recortados y dos carabinas de calibre 22 mm. sin documentación que amparase su legal procedencia.

Además de las armas, la Guardia Civil encontró numerosos trofeos de especies cinegéticas de gran valor sin que el propietario acreditase su origen; así como el trofeo de una especie considerada como vulnerable (la Ganga Ibérica), cuya caza está prohibida.

El propietario del establecimiento fue investigado también por un presunto delito de tenencia ilícita de armas.

Las tres armas intervenidas han sido enviadas al Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil para su análisis.

La investigación no concluyó aquí. Nuevas pesquisas pusieron a la Guardia Civil sobre la pista de un centro de producción de marihuana cuyos responsables eran tres de los investigados anteriormente.

Este centro de producción fue localizado en una vivienda sin habitar de la localidad de Güéjar Sierra. Los agentes del Seprona descubrieron que habían habilitado una habitación con todo el aparataje necesario para que creciera una plantación de cannabis sativa en avanzado estado de floración y que en dicha vivienda había una conexión ilegal a la red eléctrica.

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