La diócesis de Guadix lleva varias semanas preparando este acontecimiento. Desde que se conociera el nombramiento de Mos. Francisco Jesús Orozco como obispo de Guadix, un equipo de sacerdotes ha preparado los distintos aspectos que exige una celebración de estas características: desde la acogida a la liturgia, pasando por la logística o los medios de comunicación.

En estos preparativos se ha contado, además, con la colaboración el Ayuntamiento de Guadix, que ha dispuesto un operativo formado por Policía Local, Bomberos, Protección Civil, y que ha coordinado la labor de Guardia Civil, Tráfico y el Distrito Sanitario. El ayuntamiento, cortará el tráfico en el entorno de la catedral por seguridad, los accesos a la catedral, así como la plaza de Las Palomas, estarán cortados al tráfico y solo se permitirán los vehículos que tengan autorización. Guardia Civil, Policía Local y Bomberos vigilarán para que todo transcurra con total normalidad.y son muchos los accitanos que se han prestado a colaborar en la organización del evento. Una muestra de ello es la participación de todos los coros de Guadix en la ceremonia de ordenación: Acyda, Accichorus, Antiguos Escolanos y Pueri Cantores “María Briz”.  

También se cuenta con un equipo de voluntarios, muchos de ellos procedentes de las cofradías de Guadix, que informarán a los asistentes y facilitarán su acceso a la catedral. Para la comodidad de los fieles y ampliar la cabida del templo, se han dispuesto 1.800 sillas, que se sumarán al espacio que ofrece la iglesia del sagrario, anexa a la catedral y que contará con una pantalla para seguir la celebración. También habrá otras 12 pantallas por todo el recinto catedralicio, para que todos puedan ver.

Cabe destacar que este evento ha saturado los alojamientos con los que cuenta Guadix. Son muchos los cordobeses que viajarán a Guadix desde el día anterior a la ordenación y se quedarán hasta el domingo  por ello se puede decir que todo está ya preparado para recibir al millar de cordobeses, que acompañarán al que hasta ahora ha sido su vicario general, y a los muchos accitanos que vendrán de toda la diócesis para van a vivir una celebración histórica, porque supone acoger a un nuevo pastor, el número 89 en una sucesión apostólica bimilenaria. 

Falta solo un día para la ordenación episcopal de Mos. Francisco Jesús Orozco Mengíbar, que será mañana sábado, 22 de diciembre, en la catedral de Guadix donde se espera que mañana, además del Nuncio de Su santidad, asistan 4 cardenales, 5 arzobispos, 14 obispos, dos cabildos, más de un centenar de sacerdotes y varios diáconos.

Qué conviene saber para la participación en la consagración del nuevo obispo

Consejos

Se esperan casi dos mil personas, muchos de ellos venidos de fuera, desde Córdoba, y todo esto requiere de mucha organización y de la colaboración de todos. Será un día complicado para moverse por la ciudad, dado que es día de mercado y víspera de la Navidad. Por eso, desde la organización se pide que las personas que vengan a la celebración accedan a Guadix por la salida 292, de la A-92, y dejen sus coches en el entorno de la segunda rotonda, una vez en Guadix. Los autobuses sí que dispondrán de un lugar cercano a la catedral, junto al teatro Romano. 

Conviene recordar, además, que la catedral abrirá sus puertas a las 9:30 de la mañana y que, aunque la celebración comienza a las 11 de la mañana, los primeros actos tendrán lugar unos 20 minutos antes, cuando van a recoger al nuevo obispo y este entre en la catedral para ser ordenado. 

Habrá que llegar pronto, porque una vez ocupadas todas las sillas previstas, no se permitirá el acceso al templo.

No hace falta invitación para asistir. Se permitirá la entrada mientras haya sillas libres. Y, por seguridad, no se permiten ni mochilas, ni botellas de agua de más de medio litro. 

Habrá aseos tanto en el entorno de la catedral como para los que estén dentro, dado que la celebración puede durar unas dos horas,y habrá personal sanitario y de Protección Civil para atender las necesidades que puedan surgir. Un equipo de voluntarios ayudará en el acceso a la catedral a los fieles, que van a contar con unas 1800 sillas. 

Para facilitar la visión de toda la ceremonia, se han instalado unas 12 pantallas en las naves de la catedral. Solo se accederá a la catedral por las puertas de la fachada principal, que estarán abiertas las tres.

Para los que no puedan asistir, la ceremonia será retransmitida en directo a través de 13 Televisión, de Cope Granada y de Radio María.

Y, cuando termine, la misa, el nuevo obispo de Guadix recibirá el saludo y el cariño de todos los que quieran acercarse para felicitarle.

Aparcamientos

Son muchos los que se van a desplazar hasta Guadix para asistir a la ordenación episcopal de Mons. Orozco. Para facilitar la movilidad y el estacionamiento de tantos vehículos, se ha dispuesto un espacio amplio en la avenida Mariana Pineda, junto al Teatro Romano, para los autobuses. Ocuparán uno de los sentidos de la calzada.

Los coches particulares podrán encontrar aparcamiento en el entorno de la segunda rotonda al entrar a Guadix por la salida 292 de la A-92. En esa zona, junto al supermercado Día, hay un amplio espacio para aparcar. Desde allí, el acceso a la catedral puede llevar unos 10 minutos andando.

Conviene tener en cuenta que ese sábado 22 de diciembre será un día complicado para moverse por Guadix dado que, además de la ordenación episcopal, es día de mercado y son muchas las personas y coches que abarrotan las calles de la ciudad. Por eso, resulta más que conveniente aprovechar los espacios indicados, porque van a facilitar el aparcamiento y la movilidad de las personas. A pesar de todo, la Guardia Civil de Tráfico ayudará a regular el acceso de autobuses y coches, así como la salida al final de la celebración.

Sacerdotes

Los sacerdotes también deberán llegar con tiempo. Para revestirse, se les ha reservado la iglesia de la Divina Infantita. Conforme vayan llegando y revistiendo, deberán ir a la catedral y ocupar las sillas que hay preparadas para los presbíteros, en los laterales del altar mayor. Para una mayor organización, deberán estar revestidos y ocupando su lugar a las 10:30 de la mañana. Los obispos, cardenales, colegio de consultores y cabildo se revestirán en la sacristía de la catedral.

Tanta anticipación se debe a que la ceremonia, aunque comienza a las 11 de la mañana, tiene una primera parte previa, en la que el colegio de consultores y el cabildo de la catedral van a recoger al obispo. Así, todo comenzará unos 20 minutos antes y se completará con una procesión por el interior de la catedral y un momento de oración ante el Santísimo.

Relación de Obispos asistentes a la ordenación de Mons. Francisco Jesús Orozco 

Nuncio de S. Santidad, Mons. Renzo Fratini;

Cardenal-Arzobispo de Valladolid, Mons. Ricardo Blázquez Pérez; 

Obispo auxiliar de Valladolid, Mons. Luis Javier Argüello García;

Cardenal emérito de Madrid, Mons.  Antonio Mª Rouco Varela;

Cardenal emérito de Sevilla, Mons.  Carlos Amigo Vallejo;

Cardenal Arzobispo de Valencia, Mons.  Antonio Cañizares Llovera:

Arzobispo de Granada, Mons. Francisco Javier Martínez Fernández;

Arzobispo de Sevilla, Mons. Juan José Asenjo Pelegrina;

Arzobispo de Toledo, Mons. Braulio Rodríguez Plaza;

Arzobispo Castrense, Mons. Juan del Río Martín;

Arzobispo emérito de Burgos, Mons. Francisco Gil Hellín;

Obispo de Getafe, Mons. Ginés García Beltrán;

Obispo auxiliar de Getafe, Mons. José Rico Pavés;

Obispo auxiliar de Madrid, Mons. José Cobo Cano;

Obispo de Ávila, Mons. José María Gil Tamayo;

Obispo de Cartagena, Mons., José Manuel Lorca Planes;

Obispo de Bilbao, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa;

Obispo de Jaén, Mons. Amadeo Rodríguez Magro;

Obispo de Asidonia-Jerez, Mons. José Mazuelos Pérez;

Obispo de Córdoba, Mons.  Demetrio Fernández González;

Obispo auxiliar de Sevilla, Mons. Santiago Gómez Sierra; 

Obispo de Huelva, Mons. José Vilaplana Blasco;

Obispo de Almería, Mons. Adolfo González Montes; 

Obispo de Málaga, Mons. Jesús Catalá Ibáñez

Biografía de Mons. Francisco Jesús Orozco

 

S. E. R. Mons. Francisco Jesús Orozco Mengíbar nació en Villafranca de Córdoba eI23 de abril de 1970.

Ingresó en el Seminario Diocesano de Córdoba, donde realizó los Estudios Eclesiásticos, obteniendo el Bachillerato en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid, centro al que el Seminario cordobés estaba adscrito.

El 9 de julio de 1995 fue ordenado sacerdote.

Estudios

D. Francisco Jesús Orozco Mengíbar es Doctor en Teología por la Universidad Lateranense de Roma. En esta Universidad primero obtuvo, en el año 2.000, la Licenciatura en Teología, con la tesina “Renovación de la metafísica y sabiduría de la cruz en el pensamiento de Ghislain Lafont”.

Después, en el año 2003, obtuvo el Doctorado en Teología, con la tesis “Jesucristo Único Mediador y Las Religiones. Indagación Histórico-Dogmática a la luz del Dominius Iesús, 14”, con la calificación de summa cum laude.

La docencia ha ocupado buena parte de su dedicación a la diócesis de Córdoba desde su ordenación sacerdotal. En la actualidad, imparte la asignatura de Antropología Teológica en el Seminario Conciliar de “San Pelagio”, y la ha impartido hasta hace unos años en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Díez”. En las mismas sedes, ha sido profesor de Liturgia, Fenomenología e Historia de las Religiones y Escatología. Fue Vicerrector del Seminario Menor San Pelagio hasta el año 2007. Ocupa la Vicepresidencia de la Fundación Diocesana de Enseñanza “Santos Mártires de Córdoba”, así como la de la “Fundación San Eulogio” y la de “Fundación Osio de Córdoba”.

Cargos pastorales

Ha desempeñado los siguientes cargos:

1995-1996: Vicario Parroquial de San Francisco Solano, en Montilla.

1995-1996: Profesor de Liturgia en el Seminario Diocesano

1996-1998: Delegado Diocesano para la Pastoral Juvenil

2003-2001: Vicerrector del Seminario Menor de Córdoba

2003-2007: Capellán del Monasterio de1 Sagrado Corazón

– Vicario Episcopal territorial de La Campiña

– Párroco de Santo Domingo (en enero de 2007)

– Párroco de San Mateo Apóstol, de Lucena (en junio de 2007)

– Rector del Santuario de María Santísima de Araceli, de Lucena (2007)

– Miembro del Consejo Presbiteral

– Secretario y Miembro del Colegio de Consultores

– Profesor de Teología Fundamental, Fenomenología e Historia de las Religiones, Antropología Teológica y Escatología en el Seminario Mayor San Pelagio y en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Díez”

2012: Párroco de San Miguel y Ntra. Sra. de la Merced, de Córdoba

– En el año 2011 fue nombrado Vicario General de 1a Diócesis de Córdoba, cargo que desempeña hasta el presente.

Fue nombrado obispo de Guadix el 30 de octubre de 2018.

Datos del Obispado de Guadix

Mapa de la diócesis de Guadix.doc.pdf

La  Diócesis de Guadix, Iglesia martirial. Breve historia de la diócesis de Guadix desde sus santos

Guadix es un cruce de caminos habitado desde hace al menos  4000 años. El agua de la Sierra Nevada, la caza y la facilidad para excavar cuevas, determinan su enorme antigüedad. Cerca de la catedral se observan restos de la remota Iberia, Hispania romana, Al-Ándalus musulmana, Sefarad judía y la España posterior a la Reconquista. 

San Torcuato es nuestro primer obispo y mártir, fundador de esta comunidad cristiana en el siglo I, en cuanto cabeza de la gesta de los Varones Apostólicos. En él veneramos nuestro origen en la sangre del Calvario, vertida también en Acci por los testigos del Señor. Cuando se reúne el primer concilio de la iglesia española, el de Iliberis a principios del siglo IV, lo presidirá Félix, obispo de Guadix. En Baza, en el Cerro Cepero, conservamos los muros perimetrales de una basílica paleocristiana que autentifica la antigüedad de nuestra comunidad. 

Los prelados bastetanos y accitanos, asisten a todos los concilios de Toledo en la época visigoda. Con la llegada de los musulmanes, la comunidad mozárabe de Guadix subsiste con esplendor. En la Córdoba califal, San Fandila (S. IX), joven sacerdote de las cuevas de Guadix, ofrece su vida al Señor, según nos narra San Eulogio. También la ciudad de Huéscar, venera a las Santas Alodía y Nunilón como patronas, mártires, así mismo del siglo IX.

Tras la restauración de la diócesis, por los Reyes Católicos y el Cardenal Mendoza en 1489, Guadix ofrece un panorama completamente musulmán, con una élite cristiana en sus escasos estamentos civiles, militares y religiosos. Grandes obispos, dedicarán sus mejores esfuerzos a la recristianización: García de Quijada, amigo de Cisneros y de la reina Isabel que revitaliza el culto a San Torcuato y a su sepulcro, en cuya veneración pasa largas temporadas; Gaspar de Ávalos, fundador de la Universidad de Granada y Cardenal de Compostela, gran protector de conventos accitanos y de su catedral, a cuyas obras trae a una de las cumbres de nuestra arquitectura renacentista, Diego de Siloé; don Fray Antonio de Guevara, Secretario de Carlos V e insigne polígrafo; don Martín Pérez de Ayala, gran teólogo de Trento, cuya convocatoria del sínodo de 1554 manifiesta el gran esfuerzo por la conversión pacífica de los moriscos… 

La guerra de la rebelión morisca, la padecen de manera especial las comunidades religiosas: el martirio en La Peza del Beato Marcos Criado, durante varios días crucificado en una encina desde la que canta alabanzas y predica, es signo de la gloria de Dios en medio de los avatares bélicos, capitaneados por don Juan de Austria y el accitano don Lope de Figueroa, que llenará Guadix de reliquias martiriales de la contienda, durante el pontificado de don Melchor Álvarez de Vozmediano. 

En el siglo XVII, tras la expulsión morisca, la diócesis comienza a repoblarse con colonos venidos del norte de España. Es un siglo económicamente calamitoso por hambres, guerras, epidemias y sequías. Se paralizan las obras de la catedral, pero se impulsa la vida del seminario y de la devoción a la Inmaculada por obispos tan señeros como Plácido Tosantos y Juan de Araoz, tan importantes en la diplomacia regio-pontificia de la época.

No es don Francisco Jesús Orozco el primer obispo de este apellido: Juan de Orozco y Cobarrubias, hermano del autor del famoso diccionario, es nuestro prelado y compone sus famosos Emblemas Morales, de tanta incidencia en la iconografía simbólica del barroco. Será ahora cuando se nombre obispo de Tortosa, entre los muchos canónigos que han calzado mitra, a don Luis de Tena, cabeza de la Generalidad de Cataluña.

El siglo XVIII es el de la culminación paulatina de nuestra catedral, con el decidido impulso del cabildo y de obispos tan relevantes como don Juan de Montalbán, verdadero ejemplo de promotor del trabajo comunitario tanto en Guadix como en toda la diócesis, con admirable creatividad laboral, preocupación social por los pobres y profundidad en sus cartas pastorales, redactadas durante muchos meses al año en el santuario de San Torcuato de Face Retama. 

En nuestra historia dieciochesca destaca San Francisco Serrano de Frías, natural de la cercana población de Huéneja, misionero y mártir en la remota China. Habría de ser declarado patrón de los humoristas, pues sus cartas al Papa y a otros dominicos desde la terrible prisión y torturas, rezuman la sana alegría y el sobrenatural regocijo del que se ríe de sus mutilaciones como precursoras de la gracia martirial. Según predijo: cuando le llegó la mitra ya no tenía cabeza sobre la que posarla, pues había sido decapitado. Así mismo, como parte de nuestra proyección externa, destaca en este siglo el chantre Esteban Lorenzo de Tristán y Esmenola, gran obispo de Nicaragua y Costa Rica, constructor de universidades y hospitales. 

Tras la expulsión de los jesuitas, el cabildo de la catedral, patrono del Hospital Real de Caridad, traslada su sede, desde la antigua sinagoga, actual edificio del INEM en la calle Santa Mª del Buen Aire de Guadix regalada por Isabel la Católica, al Colegio de la Compañía de Jesús, que será hospital durante siglos y ahora ha sido rehabilitado como residencia sacerdotal y Centro de Interpretación de la Solidaridad Diocesana

En el siglo XIX, tras la terrible francesada, destaca en las puertas de nuestro episcopologio, el primer redactor de la constitución de Cádiz, don Antonio Muñoz Torrero, ilustre clérigo extremeño y el más joven rector de la Universidad de Salamanca, preconizado obispo de Guadix, pero no consagrado por la prohibición del rey felón Fernando VII. 

El siglo XX comienza con la epopeya pedagógica y caritativa de grandes sacerdotes bajo la sombra de don Andrés Manjón: se trata de San Pedro Poveda y del beato Manuel Medina Olmos, el uno fundador de la Institución Teresiana y el otro, obispo de Guadix. Ambos son mártires al final de una gloriosa existencia, en la que dedicaron lo mejor de sí mismos para enseñar deleitando, y construyendo en Granada y Guadix ámbitos escolares para los pobres, mucho más completos de lo que disfrutaban los más ricos. Es decir, escuelas integradoras, luminosas, limpias y con todos los recursos existentes y muchos otros extraordinariamente creativos, para hacer “el bien bien hecho”. La gesta martirial del siglo XX, continua con trece beatos mártires del clero diocesano, que llenan de perpetua gloria a nuestra iglesia particular. 

Desde las órdenes religiosas, ha sido también mucha la gloria de Dios y el servicio al prójimo que nuestra diócesis ha disfrutado: franciscanos, dominicos, jerónimos, agustinos, mercedarios, alcantarinos, jesuitas, oratorianos, tanto en Guadix como en Baza y en otras localidades diocesanas, se han distinguido por su entrega y buen hacer, a veces hasta el heroísmo. En cuanto a las órdenes y congregaciones femeninas, destacan desde antiguo las clarisas, concepcionistas y dominicas. Más recientemente, han sido muy numerosas las congregaciones florecidas en la diócesis: Hijas de la Caridad en Baza e hijas de María Madre de la Iglesia, en Guadix. Las Hermanitas de los ancianos desamparados, poseen residencias en ambas ciudades… Hoy en día los Franciscanos de la Cruz Blanca, las Franciscanas de la Purísima, la Fraternidad Reparadora, las HH. de la Virgen María del Monte Carmelo, las RR Misioneras del Divino Maestro o las Activas del Apostolado Social, completan nuestra actualidad religiosa. Otras varias congregaciones han servido hasta tiempos recientes en nuestra iglesia: todas ellas cuentan con nuestra mejor gratitud. 

En nuestra diócesis tienen su origen, por extraordinaria vinculación con sus fundadores, las Religiosas de la Presentación por obra de nuestro obispo don Maximiano Fernández del Rincón; la Institución Teresiana por obra de San Pedro Poveda y las Religiosas Esclavas de la Inmaculada Niña fundadas por nuestro canónigo, don Federico Salvador Ramón. Desde Huéscar, nos nació la fundación de las RR. Misioneras de Cristo Sacerdote. También han sido fruto del celo religioso los Hermanos Fossores de la Misericordia, fundados por Fray José María de Jesús Crucificado, durante el pontificado de don Rafael Álvarez Lara, a mediados del siglo XX. 

Respecto de nuestro laicado, multitud de fundaciones, cofradías y ONGs, han desarrollado importantísimas labores tanto en el culto como en la caridad. Pedro Antonio de Alarcón será la gloria de nuestras letras, tan ilustre como netamente católico. Ya en el siglo XX, don Juan Manuel Segura Clemente, natural de Alquife, será llamado con razón “el médico de los pobres” por su incondicional entrega. La colección de insignes profesionales del magisterio y la enseñanza, de la sanidad y los proyectos asistenciales, de las profesiones liberales y el funcionariado a todos los niveles, ha sido proverbial y esclarecida en la labor evangelizadora de nuestro laicado diocesano.

En esta apretada síntesis no cabe, aun injustamente, todo el fecundo testimonio de amor a Dios y de servicio al prójimo que nuestra Iglesia particular ha ofrecido, aun en medio de sus debilidades, contradicciones, miedos y pecados. Aquí estamos desde hace milenios, entregados al amor mariano en múltiples advocaciones entrañables: Angustias, Piedad, Gracia, Cabeza, Purificación… atentos a que se cumpla nuestra esperanza en Cristo Resucitado. 

La Catedral de Guadix. (tomado de la web www.catedraldeguadix.es )

Índice:

La catedral de Guadix

1.- Su historia:

2.- Su arquitectura

3.- Portadas

4.- Coro

5.- Trascoro

6.- La Piedad

7.- Capillas

8.- Altar Mayor y Cúpula

9.- Sacristía

10.- Torre campanario

11.- Obras relevantes en el Museo de la Catedral

1.- Su historia:

La  Santa Apostólica Iglesia Catedral de la Encarnación de Guadix supone un compendio de historia, arte y tradición religiosa.

Su título de apostólica le viene dada por estar considerada la diócesis primera de todo el territorio que hoy conforma nuestro país, España. La presencia cristiana se testimonia en Guadix desde el siglo I cuando su patrón, San Torcuato, uno de los Siete Varones Apostólicos discípulos, según la tradición del Apóstol Santiago, funda en la ciudad romana de Acci (la actual Guadix) el primer episcopado de nuestro suelo patrio. Por tanto, la historia de la Catedral de Guadix remonta sus orígenes espirituales a la aparición del Cristianismo en la Hispania Romana.

Esta antigüedad de la diócesis de Guadix en la historia, se atestigua con la preeminencia de sus obispos en determinados concilios, como el de Elvira, en el año 313, donde la presidencia corresponde al prelado Félix, obispo de Acci. Se tiene constancia en los siglos siguientes, de la existencia de una catedral visigoda que sería derruida para construir sobre ella la Mezquita Mayor  durante la invasión musulmana; hasta que finalmente, la ciudad es reconquistada por los Reyes Católicos a finales del siglo XV, y se erige nuevamente como cabeza de Obispado. Hay que hacer notar que en toda la historia de la Reconquista, que comienza con Fernando III El Santo apoyado por el Arzobispo de Toledo Ximénez de Rada, no se erigió ninguna cabeza de diócesis que a su vez no lo fuera de Reino, por tanto Guadix es un caso singular y único. Quizás devolverle a Guadix su dignidad episcopal no fue otra cosa que reconocer su primacía fundacional sobre el resto de las Iglesias españolas. Esto se llevó a cabo por el Papa Inocencio VIII, mediante Bula de Erección dada en 1492. Entonces es cuando comienzan las obras de la actual catedral que se prolongarían hasta bien entrado el siglo XVIII.

La construcción de esta nueva catedral, una vez la ciudad fue incorporada a la Corona de Castilla, no fue fácil. Al problema que suponían las escasas rentas para este fin se unían otros de índole social, como epidemias, hambrunas, continuas levas de reclutamiento de soldados para las guerras que la Monarquía libraba en Europa, etc. Fue todo un mérito la conclusión de las obras, a lo que contribuyó en buena medida el tesón de Obispos y Cabildo y el impulso definitivo de la nueva dinastía de los Borbones, con la entronización de Felipe V tras la Guerra de Sucesión a comienzos de la decimoctava centuria.

 

Lo descrito en el párrafo anterior supone la explicación de la variedad de estilos que jalonan la fábrica de la catedral accitana. En ella gótico, renacentista y barroco casi consiguen una “fusión”, totalmente armoniosa, a pesar de la yuxtaposición de estilos. De esta forma, al entrar en la catedral es posible observar las trazas góticas correspondientes a la primitiva catedral realizada en el siglo XVI y, conforme nos adentramos, comprobamos los sucesivos tramos correspondientes a las posteriores ampliaciones, ya de marcada tendencia renacentista y barroca, fruto del diseño de los diferentes maestros de obras (Siloé, Blas Antonio Delgado, Vicente Acero, Gaspar Cayón, Hurtado Izquierdo, entre otros grandes de la arquitectura española) que aplicaron los esquemas de trazado siguiendo los postulados artísticos de cada momento. El resultado es un conjunto arquitectónico cuya riqueza radica en la perfecta conjunción de los distintos estilos decorativos con ausencia de bruscos cambios que “hieran” una detenida observación de los mismos. Su belleza y armonía no deja indiferente a nadie.

 

2.- Su arquitectura

Cabe afirmar, en líneas generales, que el principal atractivo de la Catedral de Guadix es su riqueza arquitectónica, fundiendo en un solo conjunto, de forma armoniosa, los tres estilos correspondientes a cada una de las épocas en la que fue construida, desde el gótico hasta el barroco.

A través de tres  siglos han sido varios los maestros que han proyectado sus conocimientos en la hechura de la Catedral accitana, desde Diego de Siloé en el XVI hasta Vicente Acero y Gaspar Cayón, ya en el siglo XVIII, concluyendo las obras y otorgándole a la Catedral su actual aspecto tan barroco.

Así, en las bóvedas del primer tramo de las naves que conforman la planta se aprecian las arcadas ojivales tan características del gótico, dando paso a medida que avanzan, a los arcos de medio punto más característicos del Renacimiento y del Barroco, reforzados por altas pilastras, poderosas ménsulas y decorados pilares cruciformes ricamente embellecidos. Ya en la girola (de una belleza clasicista sorprendente), y sobre todo en el presbiterio, advertimos la presencia de la fase más densa y abigarrada en la decoración.

Jalonada en las naves laterales por capillas cuya construcción (salvo la de San Torcuato) responde a un mismo patrón arquitectónico, es de destacar la presencia de girola en la Catedral, reminiscencia de las catedrales medievales y de las principales iglesias de peregrinación, pues no en vano, el templo madre de la Diócesis accitana fue concebido como un espacio sacro donde la veneración de las reliquias de los santos, es sustituida por la adoración del Santo de los Santos: el Santísimo Sacramento, que se expone y adora en el tabernáculo, punto focal del recorrido que se realiza por las naves en torno al presbiterio.

 

3.- Portadas

Portada Principal

La portada principal de la Catedral de Guadix es denominada portada de La Encarnación por estar dedicada a la advocación que da nombre a este primer templo de la diócesis accitana, según la devoción de la reina Isabel la Católica.

Se concibe como un gran retablo, dividido en tres cuerpos (tanto horizontal como verticalmente), donde destacan sus grandes contrafuertes decorados con columnas adosadas; el volumen de estos, crea grandes claroscuros en el interior de las calles, recreándose minuto a minuto y hora a hora, según la incidencia de la luz solar, el conjunto arquitectónico. De esta forma se alcanza el cénit del ideal barroco. Sobre las puertas laterales, se abren grandes ojos de buey, mientras que en el espacio central corona la portada un gran relieve en mármol con el misterio de la Encarnación, obra del canónigo Moyano (académico de San Fernando). Sobre el mismo un gran escudo, también en mármol, de la Casa de Borbón indica el Patronato Regio de esta Santa, Apostólica Iglesia Catedral de Guadix y su vinculación histórica con la nueva dinastía triunfadora y entronizada a comienzos del siglo XVIII.

Portada de San Torcuato

El conjunto de la portada de San Torcuato (S. XVIII) es obra del maestro Gaspar  Cayón, que la impuso por motivos de simetría con la portada de Santiago, en contra del criterio del Cabildo que no quería abrir una puerta al norte, debido a los rigurosos fríos propios de la climatología invernal de Guadix. Se trata de una portada palaciega, en el sentido civil del término. La decoración se centra en la puerta, que se alza majestuosamente sobre una gran escalinata que le otorga un sentido regio a todo el conjunto.

Junto a la portada de San Torcuato, se encuentra la puerta de acceso para visitar el Conjunto Catedralicio de Guadix.

 

Portada de Santiago

Sin duda, desde el punto de vista decorativo y conceptual, se trata de la portada más densa, abigarrada y bella de la Catedral de Guadix, respondiendo claramente al ideal del barroco católico. Juega magistralmente con los volúmenes de los diferentes espacios que la componen. Realizada a modo de arco triunfal, está flanqueada por pares de columnas corintias, medallón central con la heráldica catedralicia (Jarrón de Azucenas) y sobre él la hornacina que acoge la imagen del Apóstol Santiago, obra de Francisco Moreno.

 

4.- Coro

La actual sillería coral es la segunda de la catedral accitana. La anterior, de 1531, la hizo el entallador Martín Bello, colaborador de Vigarny y de Jacobo Florentino. Al parecer la sillería del quinientos envejeció mal, planteándose el Cabildo en 1741 la necesidad de una nueva, recabando para tal fin al genio local Torcuato Ruiz del Peral. Obra de madurez de Torcuato, su sillería está completamente tallada en madera de nogal ilustrando motivos florales y cubierta  por doseles realizados primorosamente. Destaca sobre la Silla Episcopal un relieve de la Coronación de la Santísima Virgen sobre el que se alza la imagen de San Torcuato

 

5.- Trascoro

Construido con mármoles blancos y rojos, el altar del trascoro despliega, redundando en la portada principal del Templo, una estructura tripartita, en la que se abren tres hornacinas idénticas, si bien la primacía de la central se enfatiza mediante el flanqueo de siete columnas agrupadas en función del doble retranqueo que acusa un entablamento que remata, sólo en este cuerpo central, con un frontón semicircular. El número de las columnas es una simbólica alusión a los Siete Varones Apostólicos, a la vez que dinamizan el muro neoclásico con potentes y barrocos contrastes plásticos.

Es obra de Domingo Lois, ejecutado en la segunda mitad del siglo XVIII. En la hornacina central se encuentra una imagen de la Virgen del Pilar, donada por el Ayuntamiento de Zaragoza a la Catedral de Guadix. En las hornacinas laterales, un San Antonio de Padua de tamaño ligeramente inferior al académico y de acentuado dinamismo, y un San Miguel Arcángel de delicadas facciones y pausada anatomía, ambos de la Escuela Granadina.

 

6.- La Piedad

Procedente de la antigua capilla propiedad de la Familia Carrasco Almansa en la Iglesia de Santiago, fue adquirida por un miembro diplomático de dicha familia, que a su vez era Rector del Colegio Español en Bolonia, para presidir la capilla funeraria familiar, en honor de su madre, de nombre Piedad.

Se trata de una talla escultórica realizada en mármol de Carrara, reproducida mediante el sistema de sacado de puntos directamente del original de Miguel Ángel, que se conserva en la Basílica de San Pedro del Vaticano, y que ha sido finalizada por un segundo procedimiento de talla directa. Esta imagen se presentó por primera vez en público en el Salón de Arte de Bolonia de 1930, donde fue galardonada con el primer premio de Escultura.

Brutalmente destruida durante la Guerra Civil, fue reconstruida magistralmente hace algunos años por la escultora doña María Ángeles Lázaro Guil. Se trata de una imagen única en España, réplica de la original de Miguel Ángel.

 

7.- Capillas

Capilla de San Torcuato

Se trata del espacio arquitectónico más característico de la Catedral de Guadix. A la misma se accede a través de un arco de esviaje doble, popularmente llamado arco “de cuerno de toro” por el sentido decreciente del intradós a medida que se extiende de un lado a otro.

La capilla de San Torcuato, dedicada a la memoria del santo patrón fundador de la diócesis accitana, en la actualidad cumple la función de capilla sacramental, por lo que a la hora de acercarse hasta ella, es imprescindible el decoro y el silencio.

De planta completamente redonda, se cubre mediante una cúpula profusamente decorada dividida en ocho partes, alternando en su decoración motivos vegetales y angelotes. Del centro, pende una llamativa lámpara plateada. Esta capilla, está claramente inspirada en la conocida Capilla Caraccioli de Nápoles, y fue proyectada en el siglo XVI por el maestro castellano Diego de Siloé.

En el retablo central, barroco, dividido en dos cuerpos, se encuentra la imagen de San Torcuato, flanqueado por otras de menor tamaño de sus compañeros mártires: los varones apostólicos. En la parte superior del retablo, un altorrelieve ilustra el bautismo de Santa Luparia, según la tradición, la primera mujer accitana que abrazó la Fe cristiana. Timbra el retablo una corona con las palmas del martirio, en alusión al triunfo del Santo dando la vida por la predicación de la Buena Nueva.

En los retablos laterales, de menor tamaño, se encuentran dos imágenes de la Escuela Granadina del XVIII de máximo interés: un busto de  Ecce Homo atribuido a José Risueño y un San Juanito con el cordero, de tamaño académico y delicadas facciones.

Bajo el altar, en una urna de plata, reposan los restos del Obispo accitano Medina Olmos y compañeros mártires, asesinados durante la Guerra Civil y beatificado en 1993 por San Juan Pablo II.

Capilla de la Sagrada Familia

En esta capilla se albergan varios de los tesoros artísticos y devocionales de la Catedral Accitana. El retablo, obra dieciochesca, tiene la particularidad de tener en su parte superior un relieve del Padre Eterno sobre querubines, timbrado por una representación pictórica de San Antonio de Padua. En la hornacina central se encuentra la venerada imagen de la Virgen de la Humildad, advocación actual de la que en su día fuese conocida como la Dolorosa de San Francisco (por proceder de este extinto convento accitano) obra de Ruiz del Peral en la que destaca el semblante sereno y de sufrimiento contenido de la joven Virgen María enlutada, obra de Ruiz del Peral.

En esta capilla se encuentra también ubicado el lienzo, de fuerte devoción, del santo Cristo de Burgos, obra del siglo XVII que fortuitamente sobrevivió a los sucesos de la Guerra Civil. Destaca en ella la minuciosidad del perisoma en forma de gran faldón.  A sus pies se encuentra la sepultura del obispo accitano, de feliz memoria, don Juan García- Santacruz Ortiz, fallecido en 2011.

Cierra el conjunto un grupo escultórico contemporáneo de la Sagrada Familia que da nombre a esta capilla, obra del sevillano Antonio Castillo Lastrucci.

 

Capilla de la Encarnación

Ocupa el espacio central del ábside y está dedicada a la Encarnación, advocación que da nombre a la Catedral Accitana, repitiendo de este modo la iconografía central de los lienzos del Presbiterio.

El pequeño retablo barroco alberga en su hornacina un grupo escultórico de pequeño tamaño ilustrando el misterio de la Encarnación. Tanto el arcángel San Gabriel como la Virgen son obra contemporánea de Amadeo Ruiz Olmos (h.1950).

El retablo queda enmarcado en un arco pintado sobre el muro donde destaca el color azul, jalonado de alegorías que hacen referencia a las virtudes de María, como las letanías: fuente de agua pura, espejo de justicia, fuerte como torre de David, pozo en el desierto, etc…

 

Capilla de la Inmaculada

Primera redimida del Hijo Redentor, como rezan los cantos propios inmaculistas de este primer templo accitano, la imagen de la Inmaculada que preside la capilla es obra de la Escuela Granadina, de considerables dimensiones, sigue el postulado artístico de Alonso Cano. Es fácilmente atribuible a Ruiz del Peral, aunque su autoría es aún disputada entre varios autores, todos ellos de primera fila. El retablo ejerce de perfecto marco para la portentosa escultura.

La imagen de la Inmaculada resume el ideal más completo y eterno de mujer.

 

Capilla del Corazón de Jesús

El retablo barroco central, de grandes entrantes y saliente y acusado sentido ascendente, cobija una imagen reciente del Corazón de Jesús que da nombre a la capilla.

En el lateral izquierdo, se halla un inmenso lienzo que representa al Beato Medina Olmos, obispo mártir de Guadix, junto a su compañero de martirio y obispo de Almería el Beato Diego Ventaja, y compañeros religiosos asesinados durante la Guerra Civil. Este lienzo presidió la ceremonia de beatificación en Roma, y existe una réplica del mismo en la Catedral de Almería.

Al otro lado, un retablo neobarroco de pequeñas dimensiones cobija la imagen, también reciente, de Santa Teresa Jornet, fundadora de Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.

 

Capilla de Santa Teresa

El retablo barroco sobredorado alberga la imagen, reciente de buena factura, de Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia. A los lados, puertas de nogal talladas cubren vanos hacia el exterior. Sobre el altar, se encuentra una imagen de San Juanito, datable en el siglo XVIII, primorosamente vestida con tonos bermellones.

Actualmente, en esta capilla, se ha situado un lienzo actual de buena factura representando a San Pedro Poveda en el barrio de las Cuevas.

 

Capillas de San Sebastián y de San Fandila

Ambas capillas, aunque en diferentes espacios (flanquean la capilla de La Encarnación) de la girola, son similares en su trazado y en el retablo que albergan. Su situación en la girola, hace que sean de más reducidas dimensiones que el resto de las capillas catedralicias. En cambio, sobre ellas se yerguen valiosas vidrieras catedralicias que ilustran devotos prelados.

Dichos retablos, que podemos denominar “martiriales” por el predominio del color rojo y las devociones a las que se dedican, son obra del siglo XVIII.

San Fandila es un santo de devoción local, nacido en Guadix y muerto en Córdoba a manos de los musulmanes en el siglo IX, por predicar la Fe Cristiana desafiando los mandatos califales. San Sebastián, también santo por su defensa de la Fe, es en cambio una devoción universal de la Iglesia.

 

Capilla de Fray Diego José de Cádiz

En esta capilla se encuentra uno de los retablos barrocos más altos y llamativos del Conjunto Catedralicio, en cuya hornacina central se encuentra la imagen, de factura reciente, del beato Fray Diego José de Cádiz, gran predicador del siglo XIX cuyos sermones en Guadix le confirieron el título de canónigo honorario de esta Catedral.

Llamativo también es, situado en el lateral, el sepulcro marmóreo  de Fray García de Quijada, el primer obispo accitano tras la Reconquista. Situado durante siglos en el presbiterio de la Catedral gótica, fue trasladado a su actual emplazamiento cuando se realizó la nueva cabecera en el siglo XVIII. En él, el prelado aparece yacente revestido de pontifical, destacando en el conjunto un fuerte sabor italianizante renacentista.

 

Capilla de Virgen de Fátima

Las ménsulas de sostén de las tuberías horizontales del antiguo órgano de la Catedral, sirven de para del retablo de la estucada capilla dedicada a Nuestra Señora del Rosario de Fátima. En el interior de la hornacina que alberga la imagen, se reproduce el presbiterio del templo con su sucesión de arcos y cartelas.

A la derecha, en el muro, se puede contemplar un balconcillo que pertenecía a un oratorio privado, en desuso hoy día.

 

Capilla de la Virgen de la Esperanza

El retablo barroco alberga la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, imagen procesional dolorosa de vestir y de autor anónimo inspirada en los cánones más genuinos de la Escuela Granadina.

Timbra el retablo un lienzo de los Santos Mártires de Abla: Apolo, Isacio y Crotates. Es curioso el anacronismo de la obra (algo usual en la pintura del Siglo de Oro), pues los tres mártires legionarios romanos, aparecen revestidos con los uniformes militares propios del siglo XVIII.

 

8.- Altar Mayor y Cúpula

Es difícil sintetizar en unas líneas la grandeza artística y teológica del altar mayor del primer templo accitano.

El presbiterio se constituye mediante un pentágono abierto en su totalidad a través de un gran arco a la nave central y por cinco pequeños arcos  a la girola. Al mismo se accede a través de una gran escalinata central y dos auxiliares, situadas en dos de los referidos arcos. Todo el programa, tanto arquitectónico como iconográfico constituye el canto de cisne del barroco español.

A modo de retablo, se disponen cinco grandes lienzos, obra de Fernando Marín Chaves, en los que se relata la Vida de la Virgen, ocupa el espacio central el misterio de la Encarnación, titular mariana de la Catedral. En los restantes, se ilustra con maestría La Presentación de la Virgen en el Templo, los Desposorios de la Virgen, El Nacimiento de la Virgen y su Asunción a los Cielos. Todos ellos se encuentran enmarcados con marcos-retablo que aumentan la belleza del conjunto.

En el espacio central, se alza el templete de mármol, para acoger la Exposición de Jesús Sacramentado. A la entrada de la capilla mayor, flanqueándola, se hallan dos inigualables ángeles lampadarios cuyo movimiento y dinamismo roza la irrealidad, portando en sus manos sendas lámparas plateadas que dan luz al Santísimo Sacramento. Son obra, también del XVIII, de Ruiz del Peral.

Los lienzos que centran los paños de la girola son de más reducidas dimensiones, pero no por ello de menor calidad; ilustran, en este caso, escenas de la infancia del Señor: La huida a Egipto, la Circuncisión de Jesús, la Adoración de los Magos y la de los Pastores, y la Visita de María a Isabel.

Frente al presbiterio, flanqueándolo, se encuentran sendos púlpitos que merecen ser contemplados detenidamente. A pesar de que las imágenes que poseen están decapitadas desde la Guerra Civil, la maestría de su hechura (empleando mármoles y jaspes, ágatas, serpentinas, pórfidos, alabastros…) hace que conserven todo su valor plástico y artístico. Son obra de juventud de Ruiz del Peral.

Cierra el conjunto la grandiosa cúpula central, ricamente decorada, realizada en piedra en sus ocho partes, descansa sobre cuatro pechinas igualmente talladas sobre piedra y profusamente decoradas. En ella se abren ventanales polilobulados y en el espacio central una linterna. Mucho tuvo que ver en el barroquismo de esta obra el arquitecto Francisco Hurtado Izquierdo, que la configuró sobre diseños precedentes de Vicente Acero y Gaspar Cayón.

 

9.- Sacristía

Como en todos los templos católicos, la sacristía constituye una dependencia imprescindible, pues en ella se guardan y custodian todos los vasos sagrados y vestimentas necesarias para la celebración de la sagrada Eucaristía. Por ello mismo, el elemento más característico de todas las sacristías es su rico mobiliario, en el cual se custodian dichos elementos cultuales.

Pero antes de adentrarnos en la Sacristía Mayor, no podemos dejar pasar desapercibida la riqueza de su ostentosa portada: el más claro ejemplo de arte renacentista en la Catedral.

Flanquean la portada los escudos de dos de los prelados más relevantes de la Silla Episcopal de Guadix: don Martín Pérez de Ayala, gran teólogo y catequeta; y don Melchor Álvarez de Vozmediano, que legó a la Iglesia de Guadix una espectacular colección de libros de diversa temática. Ambos, que vivieron durante el siglo XVI, participaron activamente en el Concilio de Trento y aplicaron los postulados del mismo en la diócesis accitana.

Todo el conjunto de la portada destaca por su delicada factura y su estudiada armonía.

En el interior, destaca, sobre todo, la cúpula profusamente decorada que cierra de forma esférica la planta cuadrada de la Sacristía, descansando sobre pechinas en las que se encuentran los atributos de los Cuatro Evangelistas.

La carpintería, ricamente tallada, es una obra singular que merece una detenida contemplación. También en la Sacristía es posible contemplar el tabernáculo de orfebrería, del granadino Miguel Moreno, en el cual procesiona  el Corpus Christi, flanqueado por cuatro candelabros de plata de estilo manierista del siglo XVII, de una excepcional calidad artística, obra de Francisco Cervantes.

 

10.- Torre campanario

in duda el elemento arquitectónico más visible de la Catedral es su torre-campanario, hasta tal punto que es posible afirmar que se trata del elemento identificador de la Ciudad, pues es posible su contemplación desde cualquier punto del núcleo urbano y la Hoya de Guadix. Ninguna torre catedralicia tiene una presencia tan rotunda en el espacio geográfico.

Se trata de una torre de planta cuadrangular de tres cuerpos más remate poligonal, coronada por la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, aunque originalmente terminaba en una esbelta veleta herreriana, al modo, como se coronan, las torres de las iglesias de Castilla. La construcción de la torre fue algo en lo que se afanaron prelados y  Cabildo, a pesar de las penurias de la fábrica y de los contratiempos en su alzado (como incendios y otros), su construcción nunca se detuvo, ya que, se consideraba un elemento de honor y grandeza el poder elevar la torre para que fuera visible desde los cuatro puntos cardinales de la geografía accitana.

 

11.- Obras relevantes en el Museo de la Catedral

Aunque la Catedral de Guadix puede gloriarse de tener un rico y variado patrimonio, hay algunas obras que, por su excepcionalidad, merecen destacarse.

 

Santísimo Cristo de la Misericordia

Se trata de una escultura anónima de Cristo crucificado, de tamaño ligeramente inferior al natural, procedente de la iglesia conventual de San Francisco. Aún desconociendo el autor, la calidad de la imagen denota la autoría de un maestro de primera línea. Es sin duda la obra cristífera cumbre de la imaginería accitana. El Cristo se inscribe en la corriente mística del siglo XVI, donde autores como San Juan de Ávila, San Ignacio de Loyola y Santa Teresa de Jesús, entre otros, tanto influyeron en la transformación del arte de su tiempo. Esta imagen de una naturalidad y patetismo profundo busca llevar al fiel a la comunión de sentimientos y pensamientos con la imagen que contempla.

 

San Antonio de Padua

Obra maestra de la Escuela del Barroco Granadino, fue realizada en el siglo XVIII por Torcuato Ruiz del Peral, procedente de la iglesia del antiguo Convento de San Francisco. Destaca la delicadeza de los rasgos, la cabellera tallada del Niño Jesús en volandas y el dinamismo rompedor de todo el grupo escultórico. Obra que más parece pictórica que escultórica por lo arriesgado de su composición y la sinuosidad de sus múltiples puntos de vista. Sin duda, merece un lugar preeminente en la historia del arte escultórico granadino.

 

San Juanito

Obra pictórica expuesta en la Sala de Exposición Permanente (Colección Donum Fidei) del Conjunto Catedralicio de Guadix. San Juanito, es la imagen de las dos alianzas: el Antiguo y el Nuevo Testamento. Esta pintura es una de las más bellas y mejores obras de Pedro Atanasio Bocanegra, según atribución del profesor don José Fernández López, que dice de ella: Bocanegra acierta a recrear el elegante universo hagiográfico ideado de Murillo, pleno de delicadeza y gracia (…) el granadino intenta en este San Juanito asimilar esos sentidos de elegancia compositiva y cromática típicos de Murillo, así como su amabilidad expresiva. Sin duda que la amabilidad expresiva del conjunto es lo más característico de esta pintura, donde el autor pone de manifiesto su plena madurez en el oficio, tanto por la composición de la obra como por el manejo del color.

 

Aparición del Niño Jesús a San Antonio de Padua.

La obra está atribuida por el profesor Fernández López al napolitano Bernardo Cavallino, lo que sin duda la convierte en una obra singular por la rareza de obras de este pintor en la geografía española. En una gran diagonal tan al gusto de la época barroca se abre un gran resplandor de cielo donde aparece la figura portentosa del Niño Jesús; arrodillado, en el mismo eje, San Antonio, extiende sus manos: no sabemos si acoge o despide al Niño tras haberlo tenido en sus brazos. El medio perfil del santo se ve iluminado y transido por la visión mística. El claroscuro del cuadro, que contrasta con la visión, nos recuerda la mejor tradición de la pintura napolitana, tan deudora de Caravaggio y de José Ribera, como se ve claramente en este óleo. Junto a San Antonio, una pobre mesa sobre la cual hay varios pliegos de papel, una pluma y un tintero, que hacen alusión a los escritos teológicos del santo; un libro, una calavera y la disciplina, también representados sobre la mesa, nos recuerdan la fatuidad de este mundo y la necesidad de penitencia. Entre la mesa y el santo, cabe destacar una fantástica jarra que es todo un alarde de virtuosismo pictórico, en la que la azucena nos recuerda la virginidad del santo y la pureza con la que siempre vivió, que le hizo merecedor de alcanzar la gloria de tener al mismo Hijo de Dios entre sus brazos.

 

Pinturas sobre cobre de Frans Francken el Joven

Se trata de un conjunto de seis cobres que pertenecen al Palacio Episcopal de Guadix, donde se conservan dos más de la misma serie. Nada sabemos de quién ni cuándo adquirió los cuadros. El flamenco Frans Francken II o el Joven, tuvo una especial relación con España a través de la importación desde Sevilla entre los años 1625 y 1634. Cabe la posibilidad de que fuera en Sevilla donde estos cobres se adquirieran, aunque tampoco puede descartarse que alguien los comprara directamente en Amberes. Según el profesor Zalama Rodríguez las características de las pinturas son suficientemente singularizadas para permitir su atribución a este artista de Amberes, quien vivió entre 1581 y 1642. Los rasgos de su pintura son especialmente singulares, pintor de considerable habilidad, deudor del Manierismo de Fontainebleau, inspirado en estampas de Durero y Lucas Van Leyden, influido por Rubens y David Teniers. Atendiendo al orden en el que aparecen expuestos, nos encontramos la siguiente iconografía: Abrahán y Melquisedec (Génesis 14, 17-24). Lot abandona Sodoma guiado por los Ángeles (Génesis 19, 15-26). Abimelec e Isaac (Génesis 26, 26-29). David toca el arpa para a Saúl (I Samuel 13, 1-5). Muerte del Rey Saúl (I Samuel 31, 1-5). El Juicio de Salomón (I Reyes 3, 16-28).

 

Brazo-Relicario de San Torcuato

Su ejecución se decide en sesión del Cabildo de 23 de marzo 1593, encomendándose su hechura al maestro platero Cristóbal de Rivas, aunque ajustándose a un modelo proporcionado por el obispo don Juan Alonso de Moscoso. El relicario resulta muy característico del purismo y de sus rigurosos diseños geométricos. Tiene la peculiar base circular escalonada, en cuerpos de perfil convexo y recto, y sobre ella se eleva un gollete cilíndrico, en el que apoya un gran nudo semiovoide coronado por amplio cuerpo en cuarto de bocel, a manera de plato, incorporando caladas costillas con contornos perlados. Un esbelto cilindro, rodeado de dobles volutas en S, también perladas en sus cercos, sirven, por último de sostén del brazo, que remata en mano abierta. El centro del brazo, respectivamente, delante y detrás del mismo, ofrece unas aberturas para poder contemplar la reliquia.

Episcopologio de la Diócesis de Guadix 

Primeros Siglos

San Torcuato, Hacia el año 47. El primero de Los Siete Varones Apostólicos

Atanasio Discípulo y Sucesor hasta finales del siglo 1º

Emiliano – Hasta el 136

Sotero Germano – Hasta el 174

Julio – Hasta el 210

Aureo – Hasta el 250

Félix – Que presidió el Concilio de Iliberis 322

Vicente – Hasta el 360

Veliano – Hasta el 396

España de los Godos-Visigodos

Armando – Hasta el 429

Ceciano – Hasta el 458

Magnario – Hasta el 491

Bertrando – Hasta el 526

Luciano – Hasta el 562

Liliolo – Asiste al Concilio de Toledo 589

Pedro – Hasta el 590

Pablo – Hasta el 610

Clarencio – IV-V Concilio de Toledo 633

Justo – VI Concilio de Toledo 638

S. Frodoario – Hasta el 647

Juliano – VIII Concilio de Toledo 653

Magnario – IX-X Concilio de Toledo 655

Ricila – Del XI al XV Concilio de Toledo 675

Época Musulmana

Frodoario -719 

Quirico – Hasta el 839

Obispos de la Pre-Restauración

Pedro I – Hasta el 1.401

Fray Nicolás 1.401-1.417

Pedro II – Hasta el 1.417-1.434

Fray Fernando De Atienza 1.434-1.475

Fray Pedro III – 1.475-1.485

Restauración Cristiana

Fray García de Quixada 1.485-1.522

Pedro González Manso 1.522-1.524

Gaspar de Ávalos y Bocanegra 1.525-1.528

Antonio de Guevara y Noroña 1.528-1.537

Antonio del Aguila y Paz 1.537-1.546

Fernando de Contreras (Presentado, pero no consagrado)

Martín Pérez de Ayala 1.548-1.560 

Melchor Álvarez de Vozmediano y Orozco 1.560-1.574.

Francisco De Lillo (Presentado, pero no consagrado)

Fray Julián Ramírez Díaz 1.574-1.581 

Juan Alonso de Moscoso y López 1.582-1.593

Juan de Fonseca y Guzmán 1.594-1.604 

Juan Horosco de Covarrubias y Leyva 1.606-1.610

Nicolás Valdés de Carriazo 1.612-1.617

Jerónimo Herrera y Salazar 1.618-1.619

Fray Plácido de Tosantos y Medina 1.620-1.624

Fray Juan de Arauz y Díaz (o Figueras) 1.625-1.635

Fray Juan Dionisio Fdez. de Portocarrero 1.636-1.640

Juan Queipo de Llanos y Navia 1.640-1.643

Francisco Pérez Roy 1.643-1.644

Fray Bernardino Rodríguez de Arriaga y López 1.649-1.651

Fray Diego Serrano Sánchez 1.652

Fray José Laynez y Gutiérrez 1.653-1.667

Fray Diego de Silva y Pacheco de las Mariñas 1.658-1.667

Fray Clemente Álvarez y López 1.675-1.688

Juan de Villace Vozmediano y García 1.689-1.698

Fray Pedro de Palacios y Tenorio 1.693-1.700

Fray Juan González Feijoo de Villalobos 1.702-1.706

Fray Juan de Montalbán y Gámez 1.707-1.720

Felipe de los Tueros y Huerta 1.721-1.733

Francisco Salgado y Quiroga 1.734-1.744

Andrés de List y Barrera 1.745-1.750

Fray Miguel de San José y Guevara 1.750-1.757

Francisco Alejandro Bocanegra y Givaja 1.757-1.773

Fray Bernardo de Lorca y Quiñones 1.773-1.798 

Fray Raimundo Melchor Magi y Gómez 1.798-1.803

Fray Marcos Cabello y López 1.804-1.819

Diego Muñoz Torrero 1.820 (Preconizado, pero no consagrado)

Juan José Cordón y Leyva 1.824-1.827

José Uraga Pérez 1.828-1.840

Fray X. Álvarez de Cienfuegos 1.840-1.848 Administrador Apostólico

Antonio Lao y Cuevas 1.848-1.850

Don Juan José Arbolí y Acaso 1.852-1.854

Mariano Martínez Robledo 1.854-1.855

Antonio Rafael Domínguez y Valdecañas 1.855-1.865 

Mariano Breznes y Arredondo 1.866-1.876 

Fray Vicente Pontes y Cantelar 1.876-1.893 

Maximiliano Fernández del Rincón y Soto Dávila 1.893-1.907 

Timoteo Hernández Mulas 1.908-1.921 

Ángel Marquina Corrales 1.922-1.928 

Beato Manuel Medina Olmos 1.928-1.936

Agustín Parrado García 1.939-1.942 Administrador Apostólico

Rafael Álvarez Lara 1.942-1.965 

Gabino Díaz Merchán 1.965-1.969 

Antonio Dorado Soto 1.970-1.973 

Ignacio Noguer Carmona 1.976-1.992 

Juan García-Santacruz Ortiz 1.992-2010

Ginés Ramón García Beltrán:2010-2018

Francisco Jesús Orozco Mengíbar: 2018… Hace el número 89 en el Episcopologio Accitano

Datos de la diócesis de Guadix

84C093F1-45CE-4D06-A69F-40758B102F9E.pdf

Recopilado por Antonio Gómez y reeditado por la redacción de Accitania.

Deja una respuesta