No hay duda, es una responsabilidad compartida y no excluyente.

El estado que actualmente tiene y padecen los usuarios del parque perturban del Vivero, no es precisamente halagüeño ni para tirar cohetes, como hiciera algún alcalde de Guadix.

Y es que la culpa es compartida, por un lado la ciudadanía que no cuida un espacio de relax, y disfrute natural que por ejemplo en el confinamiento durante la pandemia se ha revelado cómo esencial para encauzar el ocio y relajación de los ciudadanos.

Ese uso ha tenido sus consecuencias, que hasta ahora no se han visto suficientemente correspondido por el ayuntamiento accitano que no ha desplegado todo su potencial cuidador del entorno natural que posee, dejando que solo se atribuyan acciones de limpieza y acondicionamiento por lo que conocemos en la charca del mismo pero no así en otros lugares que lucen vallas destrozadas, árboles sin protección, riego manifiestamente mejorable y los cuidados propios de una espacio vivo que hay que mantener y no precisamente con las labores de voluntariado de Damon Robinsón el cual, desgraciadamente ha tenido que abandonar su labor desinteresada y encomiable, por culpa de la desidia entre otras causas, municipal. 

Cada cual tiene que asumir la responsabilidad que le compete y en cuanto a cuidados de jardines, parques y zonas verdes, si bien hay un departamento de medio ambiente municipal, este no hace o no dispone del presupuesto que la ciudad demanda para mantener unas zonas verdes claramente deficitarias y mal mantenidas. 

Demasiado hace y nos consta, con soportar los embites ciudadanos para eliminar tal o cual árbol que de pronto estorba según los vecinos.

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