Este que ustedes pueden apreciar en la foto es el aspecto que luce la trasera de la oficina de Turismo en la calle Ponce y Pozo. Un aspecto descuidado, sucio y roto el pavimento de madera que supuestamente debiera de al menos, estar mantenido razonablemente bien, y si no va a ser así que se sustituya en el proyecto original por un pavimento que resista mejor las inclemencias del tiempo.

Viene a ser lo que se dice un exceso de celo, máxime cuando estamos hablando del entorno de restos históricos catalogados como es la muralla medieval de la ciudad. En suma, una tarea más del concejal de Urbanismo y Patrimonio que suma en su persona la de Mantenimiento y que no se puede decir en este caso, que no se haya enterado de la situación por que la tiene bien cerca.

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