Esta imagen que traemos nuestras páginas, supone mas que un orgullo una auténtica vergüenza, por lo que tiene de difícil justificación el que todavía se sigan hoy, produciendo este lamentable abandono de residuos, de elementos contaminantes y de cosas que son arrojadas al medio natural sin el más mínimo empacho ni respeto por el medio que nos rodea. 

Se hace con impunidad, la impunidad que da la falta de conciencia de quien la realiza, pero también la que aporta la no actuación de los organismos responsables de la competencia que tienen y que no ejercen así como la de aquellos, que supuestamente se les llena la boca de aparentemente estar trabajando para el bienestar de los ciudadanos, que ya vemos en que queda. 

En palabras huecas y promesas incumplidas. 

Lo dicho, de este vertido justo en las proximidades del viaducto de la autovía sobre la rambla de Fiñana, competencia directa de la Confederación hidrográfica del Guadalquivir que para colmo mantiene un policía fluvial o de cauces mas conocido como guarda de los ríos, pero también dentro del ámbito local a cargo del concejal de Mantenimiento, urbanismo y medio ambiente. Vamos una actuación manifiestamente mejorable.

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