El Cerro de la Estación.

Lo confesamos ingenuamente, después de la campaña que venimos sosteniendo desde há mucho tiempo para que desaparezca esa mole que intercepta a Guadix y a su estación; después del desaire que ha sufrido este vecindario pues que se ha hecho caso omiso de sus peticiones, dichas y propaladas en todos los tonos además de por este semanario por nuestro querido colega La Crónica de Guadix y por los habitantes de esta ciudad, no era muy de nuestro agrado volver sobre este asunto, pero como nuestro deber es hacernos eco de la opinión, y como esta deba la desaparición definitiva de aquel, henos de nuevo en la palestra para decir lo dicho, por más que sea molesta repetición: que ese cerro estorba, que debe desaparecer y que debe complacerse a este vecindario que tan galante y complaciente ha estado y esta con la compañía o mejor dicho, compañías explotadora y constructora de nuestro ferrocarril.

Cualquiera que no conozca la cosa, cualquiera que haya leído nuestras excitaciones creerá sin duda que se trata de hacer una obra de romanos; nada de eso, es una cuestión baladí que se zanja con cuatro o cinco mil pesetas, esto es todo.

Se ha dicho que han surgido dificultades para la expropiación o adquisición del ya célebre cerro y no creemos—si así es—sean de tanta valía que se hagan insuperables, mayormente cuando el dueño es un hijo de Guadix y a mayor abundamiento su representante en la Asamblea provincial que es segurísimo estará dispuesto a dar gusto a sus paisanos, por lo tanto con una poca de buena voluntad por parte de la Compañía, el negocio quedará hecho y complacidos estos habitantes.

Hermosa realidad

Cuando vemos llegar el tren cargado de viajeros de ricas frutas y de sabrosos pescados, no do allá sino de ahí un poco más lejos de esta ciudad, de nuestra hermana la hermosa Almería, nos figuramos que somos víctimas de una ilusión o que presenciamos alguno de los sucesos que se narran en los eventos fantásticos de Las mil y una noche  y sin embargo nada más real, nada más positivo puesto que se ve, se toca y se comprende.

Esto de salir de nuestros hogares a las siete de la mañana y regresar a ellos a la misma hora de la tarde salvo las cosas de la concesionaria después de haber visitado la ciudad vecina, de haber contemplado su alegre cielo, su purísimo mar, sus limpias calles, sus perfumados jardines, sus esbeltas palmeras, su moruna alcazaba, su cristiana catedral y sus blancas casas es encantador, esto de volver aquí con las brisas de la tarde atravesando los pintorescos cármenes de Almería, de Huércal y de Gádor, el soberbio puente de Santa Fé y los llanos del Zanet desde donde se descubre cerca, muy cerca el castillo de La Calahorra donde vio la luz primera mi amante padre, después de haber solucionado algún asunto urgente, es magnífico.

Y ello lo debimos a nuestra constancia, a nuestros esfuerzos, a nuestro dinero, a nuestra cualidad de ciudadanos españolas, a nuestro derecho y… a nadie más; por eso no seguimos el camino de endiosar personalidades, sino ideas y nos va perfectamente con tal teoría.

Infeliz el que no conozca las ventajas que nos ha traído el ferrocarril, tiene ojos y no ve, tiene oidos y no oye.

Desdichado el que no se asocie al verdadero progreso a los legítimos adelantos de la época, porque cierra los ojos a la luz del día.

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Hoy nos resta llenar una explicación nobilísima, llegar a Linares con nuestra línea.

Entonces ganaremos más, incomparablemente más y esta región será completamente atendida.

¿Cuándo tendrá esto lugar?

Según la prensa de Almería, dentro de un par de años, pues así lo ha prometido solemnemente el rematante de la concesión de la línea don Ivo Boch, en aquella ciudad, y en esta en el banquete que tuvo efecto la noche del 24 de Julio último.

Nosotros hacemos fervientes votos porque así sea, que una de las más ardientes aspiraciones de Et ACCITANO es que esta vía férrea tenga próspero y pronto fin y remato, porque la considera fuente abundante de riqueza, prosperidad y bienestar para este hasta aquí olvidado pedazo de España.

Problema.

¿Se cumplirá la promesa en los términos hechos en el tiempo prefijado? No seremos nosotros quienes lo resuelvan.

GARCI-TORRES.

IMPENITENTE

La reincidencia es circunstancia agravante que aumenta la pena, porque no se nota la tendencia al arrepentimiento.

La compañía de nuestro ferrocarril sigue en sus trece, las expediciones llegan aquí con retraso lamentable y ¡cómo no? el servicio lo hacen las locomotoras balastreras que son desechos de otras líneas y de puro cansadas y viejas no pueden con la carga que se los pone, por más que sea de insignificancia relativa. No debe haber tanta tolerancia que acuse indiferencia, imponiéndose por el señor Gobernador Civil de nuestra provincia la multa correspondiente, modo único de que los servicios se vayan armonizando y entrando en caja.

El domingo último oímos quejarse amargamente en nuestra estación a Francisco Hermoso Raya de que habiendo consignado el día 8 treinta quilos de jarcia para Almería aún permanecía en el muelle de Guadix. Esto es seguro, lo ignoraría el jefe de la misma, pues de haberlo sabido estamos seguros no hubiera habido detención.

También oímos lamentarse a varios esparteros de la pequeñez del muelle descubierto porque listando depositando espartos no cabían en él los quinientos quintales en él depositadas pare cargarlos.

Ha tiempo lo dijimos, ese es un muelle de mentirijilla que no sirve para el caso ¿donde van a ponerse miles de mil de quintales que produce este término judicial? Se conoce no fue objeto de estudio nuestra localidad, ni la valía e importancia de sus productos que son en grande escala.

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