GRANADA—ALMERÍA

NUEVA EMPRESA,

Ha una semana que reproducíamos de EL ACCITANO un bien redactado artículo, referente a hombres a quienes corresponde gran parte de gloria en la vida progresiva de esta comarca y a industrias que habian de desarrollarse merced a su vigoroso impulso y a su perseverancia activa.

Recuerdos lejanos, titulaba el periódico de Guadix su escrito, y bien se destacaba entre las alusiones que hacía la figura de Mr. Huberl Meersmans, el «niño pálido y endeble, un adolescente a quien apuntara el bozo, que ni hablaba ni comprendía la más sencilla frase de nuestro idioma» en 188o, cuando por primera vez vino a la comarca, y que sin embargo poco después de su presencia en el país surgía como una esperanza, y más tarde comenzaba a dar pruebas innegables de su prestigio, de sus iniciativas y de su talento para el desarrollo de los negocios más arduos.

Cumpliéndose están aquellas ilusiones que el viajero de las barbas blancas y el viajero sin pelo de barba hicieran concebir en Guadix allá por el año 1885, y a cumplirse van también los deseos que EL ACCITA.NO expresara al final de su artículo aludido, cuando les excitaba a acometer nuevas empresas industriales, para las que ofrece ancho campo esta comarca, ayer olvidada y triste, hoy objeto de las miradas de los hombres de negocios, mañana seguramente gozando de la alegría que produce la explotación de la riqueza virgen y el desarrollo de la vida anémica.

Mr. Meersmans, consagrado por entero al fomento de la minería en la provincia de Granada y en la nuestra, ni descansa ni vacila en sus propósitos, y apenas realizado un pensamiento concibe otro,’ estudiándolo con la detención propia del hombre serio y prestándole el calor de quien a la vez que una legítima ganancia busca el progreso del pedazo de tierra que considera como su segunda patria.

Era base, y base esencial, para el desarrollo de todo el plan bastísimo del distinguido belga, la construcción del ferrocarril de Linares a Almería, y cercano ya el momento en que los trenes empezarán a circular por la zona de sus investigaciones y de sus proyectos, próximo está también el instante en que hemos de ver las silenciosas sierras convertidas en pueblos bulliciosos y la riqueza muerta surgir de su sepulcro para derramar por todas partes la semilla de exuberante vida…

No hemos de referir ahora, comentando el artículo de EL ACCITANO, lo que saben en la comarca cuantos prestan alguna atención a sus intereses: no hemos de enumerar ahora los muchos beneficios producidos hasta el presente en el país por Mr Meersmans: ni siquiera haremos alusión a los negocios ya planteados, y que le deben la existencia.

Hablaremos, sí, de una nueva empresa, sin duda transcendental, sin duda importantísima, que acaba de constituirse, gracias a su talento organizador, y que confirma las esperanzas que Guadix expresara ha breves días por boca de EL ACCITANO y nuestros pronósticos tantas veces repetidos desde éstas columnas, al ocuparnos de Mr. Meersmans y de sus concepciones y anhelos.

La nueva Sociedad a que nos referimos se denomina Minas de hierro del Marquesado, título que expresa con claridad el fin que se propone.

A su frente figuran personajes de sólida reputación financiera y técnica, hombres eminentes de Francia, que son cada cual una garantía de la bondad del propósito y de la existencia de todos los elementos necesarios para realizar la importantísima empresa que van a acometer.

Presidente del Consejo de Administración ha sido designado Mr. Denormandie. senador inamovible, antiguo Gobernador de la Banca de Francia y en la actualidad presidente del Comploir Nacional d’ Escomple; formando parte del Consejo el ingeniero Mr.

C. Boutillier, inspector general de puentes y caminos; Mr. Baron, ex-director general de correos y telégrafos, inspector general honorario y administrador de la Compañía del gas parisién, y el ingeniero Mr. Baiberi do Langlade.

Ese Consejo ha elegido a Mr. Hubert Meersmans director de la Sociedad.

Ninguna de las ilustres personalidades que acabamos de citar nos son desconocidas, y unas por su reputación financiera y otras por su autoridad técnica, aseguran a la Compañía Minas de hierro del Marquesado un éxito provechoso para ella y para el pais.

Mr. Denormandie conoce muy bien los negocios de esta región, por las frecuentes visitas hechas por su hijo el notable abogado de París Mr. Ernesto Penormandie, y hasta la cita de los cargos que ha desempeñado y desempeña actualmente para comprender toda la importancia de su figura, financieramente considerada.

Mr. Barón estuvo también en este país ha tres años, cuando aún era director general de correos y telégrafos, y es hombre de gran talento, muy conocido en todas las naciones por su importancia política y por su posición en el mundo de los negocios.

Nada necesitamos decir de Mr. Boutillier. ¿Quién no conoce en esta comarca al ingeniero jefe de la Compañía constructora del ferrocarril de Linares a Almería? A su gran competencia y a su poderosa energía para dominar los numerosos obstáculos que esa empresa ha encontrado al paso, se debe en parte principal tengamos la dicha de ver ya tan cercano el día en que la ansiada, línea empezará a prestar al país sus trascendentales servicios, cambiando la faz de esta región.

Mr. Barberie de Langlade ha venido igualmente repetidas veces a visitar los importantes negocios de la comarca. Es un ingeniero muy distinguido, de mucho renombre por sus grandes conocimientos en la fundición de los minerales de hierro, propietario de un alto horno y hombre que goza de legítimos respetos y consideraciones en los centros industriales de Bilbao.

Tampoco necesitamos hablar del director de la nueva Sociedad, Mr. Meersmans, persona bien conocida en las provincias de Granada y Almería. Solo hemos de añadir a lo dicho anteriormente, que por su gran inteligencia y por su perseverancia en la lucha, ha llegado a dominar las múltiples dificultades que siempre se encuentran al paso cuando se pretende despertar la confianza y atraer los capitales a nuestra rica abandonada comarca, lo que constituye un triunfo verdadero, que apreciarán en toda su legitima importancia los que presten alguna atención a esa clase de empeños. Mr. Meersmans es un capitán muy experto, y por indudable tenemos que dirigirá bien la nave a través de los escollos y sorteando los peligros, hasta conducirla a seguro puerto, flotando en el palo mayor la amada bandera que anuncio a estas dos provincias hermanas el triunfo del progreso industrial y el comienzo de una nueva época de trabajo para tantos obreros ociosos.

Nosotros saludamos con júbilo la constitución de la nueva Sociedad, y por cierto tenemos que todo este país ha de unir sus satisfacciones a las nuestras.—El Ferrocarril.

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