EL FIN

Hace poco más de dos años aún no había señales positivas de que el ferrocarril Linares-Almería fuese un hecho tangible y real, y hoy está para terminarse en la sección que comprende desde esta Ciudad a la de Almería que se inaugurará en el mes de Junio según se asegura, por más que tan fausto acontecimiento se señale por alguien para el mes de

Agosto, lo que sería un mal para la comarca, un mal para sus habitantes, y un mal para la empresa que dejaría de hacer durante el periodo que media entre ambos meses pingües ganancias.

Nuestras noticias nos permiten asegurar que para el día quince de manifestado Junio entregará la compañía constructora a la concesionaria dicho trozo, perfectamente concluido y en disposición de abrirse al público servicio.

Localizando más, diremos que nuestra estación está casi concluida faltando solo muy pocos detalles para darla por acabada.

El edificio principal está hecho exteriormente y extendido en su fachada el tiroliano para lo que el contratista Sr. González trajo un maestro especial en esta clase de trabajos. Interiormente solo faltan

algunos enlucidos y cielos rasos.

Los muelles cerrado y abierto se hayan concluidos completamente, lo mismo que los cocherones de vagones y máquinas, el asiento de vías y las placas giratorias.

Actualmente están concluyéndose los andenes de viajeros.

La estación resulta hermosa, solo las habitaciones del jefe y subjefe son pequeñas como dijimos há tiempo, el salón de despacho es amplio, cómodo y lujoso.

El carro… en su más cabal salud y sin que haya desaparecido cual desea este vecindario.

El señor González entregara la estación el día diez de Junio y el contratista del asiento de vía hará lo propio de sus trabajos en toda la entrante semana.

UN TRILLO RECOMENDABLE

El temor bien fundado de los muchos peligros a que están entregadas las mieses durante semanas y hasta meses enteros en las eras, en la proximidad inmediata de las poblaciones, expuestas a infinidad de percances, desde la cerilla y el cigarro hasta los torrentes de agua del estío, ha preocupado seriamente a todos los hombres consagrados al estudio y propaganda de la ciencia agraria, hasta encontrar un medio que, sin ser las trilladoras de vapor, solo al alcance de contadas fortunas, pudiera venir a acelerar rápidamente y en las mejoras condiciones la operación de la trilla, una de las faenas más importantes de la labranza.

Hasta hace poco solo se conocía el trillo común de pedernales y el de rodillo de discos dentados, pero nadie ignora ya que el trabajo que realizan estos dos primitivos sistemas sobre resultar caro, a causa de las frecuentes y muy costosas reparaciones, es bastante imperfecto, porque la paja no queda suavizada y gran cantidad de grano se inutiliza por el continuo pisar de los ganados y por el rozamiento persistente de los pedernales y discos cuando la capa de mies es muy gruesa, lo cual produce también e1 recalentamiento de la paja y hasta del grano haciendo desmerecer mucho estos productos.

A vencer todos estos inconvenientes ha venido el Trillo rápido-veloz, cuya ligera descripción vamos a publicar para conocimiento de los labradores.

Este aparato es de igual figura y tamaño que el trillo común de pedernales, pero por su sencillez ha llamado justamente la atención de los inteligentes considerándolo baratísimo dado el trabajo que realiza.

Se compone de un tablero de 0’85 metros ancho por 1’55 alto en su parte posterior y algo menos en la anterior. Este tablero lo constituyen 32 listones provistos cada uno de una cinta o sierra de acero dentada y fija a los mismos de un modo divergente.

Dichos listones están sólidamente unidos en sentido longitudinal por cuatro travesaños o pasadores que por medio de sus tuercas se fijan a dos costados, largueros muy resistentes que desempeñan el papel de bastidor.

En un hueco hecho a los cuatro extremos de los listones de los costados se han colocado cuatro rué decitas de hierro fundido, sirviéndoles de eje los mismos pasadores, y en la unión de la pantalla con el tablero van embutidas unas cuchillas de acero para evitar que en ningún caso replegué o arrolle la mies.

Es materialmente imposible que resulte grano alguno quebrantado o partido porque las sierras sobresalen solo unos milímetros por la parte anterior e inferior del tablero y tres centímetros en la posterior. Además por la fricción continua y gradual que sufre la paja queda esta tan suavizada, mucho más que si se hubiera empleado el rodillo.

La posición de las sierras que es ligeramente divergente con relación al eje longitudinal del trillo, el ligero declive con que están colocadas y la proporción que existe entre el peso total de este apero y la resistencia que tiene, que vencer, son los factores que contribuyen a que el trabajo realizado resulte perfecto, rápido, y por tanto muy económico.

Este trillo, modelo pequeño, pesa solo unos 50 kilos, y las cuatro ruedecitas de los costados, a más de preservar las sierras en el caso de que las caballerías salgan da la parva, sirven también para que funcione el aparato con la mayor suavidad. Basta, pues, una sola caballería para arrastrarlo y queda reducido a la mitad el daño causado por las pisadas, duplicándose por otra parte los recursos para la trilla, toda vez que con igual número de animales pueden moverse doble número de trillas.

Agréguese a esto que al Trillo rápido-veloz, en igualdad de condiciones hace triple valor que el trillo común, lo cual se garantiza, y con todo lo dicho lo fácil es comprender las ventajas que tiene sobre los demás sistemas.

Por otra parte, siendo la sierra de acero, como la garantiza al constructor, resulta indestructible y puede haber la seguridad de que durante cuatro o seis años no necesita recomposición alguna. Únicamente con el uso y al cabo da un plazo largo exigirá reponer las sierras, operación que cualquier obrero del campo puede efectuar en poquísimo tiempo y con un gasto relativamente insignificante.

Nos hemos referido al modelo pequeño,  32 sierras, 0,85 ancho por 1,55 alto, cuyo precio es 50,50 pesetassabré vagón en Zaragoza, pero se construye otro tamaño mediano, 40 sierras 1,05por 1,70 65,50 pesetas, otro mayor, 46 sierras, 1,15 por 1,75 75,50 pesetasy un cuarto número todavía mayor 50 sierras 1,25 por 1,75, 83 pesetas. Estos últimos hacen ya una labor extraordinaria que precisa verla para persuadirse de ello.

Tales son los informes que hemos recibido de las comarcas agrícolas de España donde ya es conocido, aunque sin los perfeccionamientos de este año; pero aquellos de nuestros lectores que desean más detalles sobre el particular podrán tomarlos directamente del Administrador de La R-vista Vinícola y de Agricultura, Plaza del Pilar, números 14 y 16, segundo, (Pasaje), Zaragoza, único punto da venta según prospecto que tenemos al frente, con grabado y explicación de las piezas, cuya lectura recomendamos.

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