POR GUADIX

Existe una compañía ferroviaria para quien la ciudad de Guadix, la antigua Acci, de los bástulos penos, la célebre colonia Julia gemela de los romanos, tiene menos importancia que el último aduar de Marruecos.

Un principe de la Iglesia, un cabildo catedral, un colegio de abogados, un seminario incorporado al instituto de la provincia, un juez y un fiscal, nada son ni nada signífican; el comercio guadixeño, es tenido en tan poco, que no merece siquiera la más pequeña atención: la agricultura y la industria, y las demás fuerzas vivas de esta ciudad, sino el desprecio, porque nadie es capaz de despreciar lo que no conoce, son relegadas al más grosero olvido en un acto tan transcendental para esta región como lo es el de inaugurar el trozo de Guadix a Almería, en la línea férrea de Linares a esta última capital.

Existe una compañía que remató en subasta pública una línea férrea, verdadero momio para todo el que de enjuagues industriales conozca, una espléndida y rica compañía, que al entregarse de la sección tercera del recorrido total de ella que no fuera construida si una empresa poderosa, no de mentirijillas cuyo crédito por toda la redondez de la Tierra es conocido, no hubiera tomado sobre sí la tarea de construirla olvida que Guadix es una ciudad de su recorrido,

con estación de segunda clase, y como si aquí no existiera elemento alguno de valía, ni de representación, prescinde de todo y de todos en el acto de la inauguración del primer trozo ferrocarrilero que ella explota en el mundo; pues no conocemos que sea la Compañía de ferrocarriles del Sur de España, propietaria de ninguna línea de esta naturaleza… ni de la otra.

¡Adiós Creso! ¿Será en sus riquezas en lo que fundamenta la Compañía concesionaria del ferrocarril de Linares a Almería explotadora de la sección tercera de él su proceder extraño? Si es así buen provecho le hagan sus millones que Guadix ni esperó nunca de ella, ni espera en lo sucesivo ventaja material, porque si alguna puede obtener con el agente de la producción que el viernes empezó a recorrer los llanos del Marquesado para beber las saladas ondas del Mediterráneo, no es por voluntad de la Compañía, sino por su propio interés, lo cual, realmente, nada tiene de particular

Lo que si tiene de particular, es que esta compañía haya despreciado a Guadix, a Guadix que vale más que todas las compañías explotadoras de cuantos ferrocarriles existen en el mundo, porque un pueblo, sucesión no interrumpida de generaciones que han contribuido a formar una nación con su sangre, con su inteligencia y con su trabajo, vale más que todos los individuos que llevados por el interés del lucro propio se reúnen para explotar a los pueblos ó a las naciones.

Y cuidado que no es el despecho el que mueve nuestra pluma, si este despecho se considera privativo de la representación que como periodistas ostentamos: Primero porque la redacción de este periódico se compone de personas que nada pretenden, que a nada aspiran, por ser demasiado independientes o si se quiere estoicos, para no desear más de lo que tienen y honradamente ganan con los trabajos profesionales a que se dedican, extraños al de la redacción de este periódico que debe su vida durante el quinquenio que ve la luz pública a las aficiones de su director v segundo, porque nos consta que no se olvidó por el Consejo de administración de la Compañía el invitar a EL ACCITANO, como de ello podemos certificar después de las explicaciones dadas a el señor Requena por los señores Alvarez de Toledo y  Navarro Ramírez, escuchadas por nuestro distinguido compañero en la prensa, director de El Ferrocarril de Almeria señor Ramos Oller. Lo que mueve nuestra pluma, es el disgusto público de que somos eco fiel, sentido por todas las personas de Guadix ante el acto descortés llevado a efecto por la compañía concesionaria de que nos estamos ocupando.

Se dice que la inauguración quería hacerse sin ruido, modestamente, para tirar después, cuando tuviera lugar la de la línea entera, la casa por la ventana. ¿Pero entonces, decimos nosotros, a qué invitará los periódicos de más circulación de Madrid, Granada y Almería? ¿Necesitábase el bombo periodístico para dar una función, cuando se comienza por manifestar que ha de quedar ésta reducida a una fiesta de cortijo? Secretos de la Naturaleza son estos, que no hemos nosotros de desentrañar.

La Compañía de los ferrocarriles del Sur de España ha contraído una deuda con Guadix y EL ACCITANO, que quedó satisfecho con las explicaciones que se le dieron por quien de la Compañía podía darlas, disgustado por lo que a la ciudad cuyo nombre sirvió para dárselo a él se refiere, por la ciudad que es cuna de algunos de sus redactores y madre amantísima y amada de todos ellos, recoge toda entera esa deuda; que no son buenos lujos ni bien nacidos, los que no sienten en el alma los ultrajes que se infieren a la madre patria, siquiera esta sea tan pequeña como el aduar más mezquino de Marruecos.

Deja un comentario