NUESTRAS CARRETERAS.

Enlazan en esta población, y nos comunican con el mundo, dos carreteras; la de Vilchez a Almería, y la de Granada a Murcia, y ambas están casi abandonadas y en tan deplorable estado que es por demás: no sucede así con otras de la Península que se hayan cuidadas, atendidas y conservadas como si gozaran de algún privilegio y como si hubiera un cuerpo de ingenieros, ayudantes y sobrestantes distintos de los de aquí siendo todos unos, dicho sea en honor de estos, que trabajan sin apoyo de quien debiera atender sus pretensiones y súplicas, y he aquí la diferencia que realmente existe entre los unos y los otros.

De la carretera de Vílchez a Almena nos hemos ocupado en muchas ocasiones; cinco años lleva de existencia nuestra publicación, en ese lapso de tiempo hemos hecho varias reclamaciones y nuestras voces se han perdido en el vacío, no encontrando otro eco que el producido por nuestros queridos colegas almerienses el El Ferrocarril, El Sur de España y La Crónica Meridional, que unas veces honrando nuestros trabajos trasladándolos a sus columnas, y otras hablando por cuenta propia, han interesado como nosotros la terminación pronta y rápida de ese camino. Los resultados de tantas reclamaciones han sido nulos.

Inútil es hayamos dicho es indispensable se construya el puente que se comenzó a edificar sobre el rio de esta ciudad y cuyos planos se equivocaron lastimosamente, pues se trasladó aquí el que había de hacerse en otro lugar bastante distante, suspendiéndose por ello la obra.

Inútil que hayamos proclamado en todos los tonos posibles que ese camino es una ignominia para la nación.

Inútil que demostrásemos los grandes peligros, los grandes perjuicios y la paralización que atrae sobre este país.

E inútil también que insistamos hoy sobre ello y que digamos que de seguir las cosas como están, dentro da pocos años no habrá otra cota de aquí a Almería que escombros, testigos mudos pero elocuentes de tan punible abandono.

Se nos ha asegurado que las casillas de los peones camineros existentes en el trozo de Fiñana a Gádor, están bastante faltas de obras, que estas ascienden a menos de quinientas pesetas, que se han hecho los oportunos presupuestos, y que no se han aprobado aún, siendo posible se destruyan por los temporales paulatinamente, de no atenderse a tan apremiante necesidad.

Esta carretera es un género de rompe-cabezas propuesto hace veinte y cinco años sin solución hasta la fecha, y sin solución quizá nunca.

Después de tantos sacrificios y desembolsos y después de estar consentidos los pueblos por donde pasa a salir de su abandono y olvido, es una lástima que esa arteria de prosperidad y vida quede como está, sin ser útil para nada ni para nadie.

La otra de Granada a Murcia podemos dividirla en dos secciones.

La de nuestra capital de provincia a esta población:

La de aquí a Murcia pasando por Baza: en lo tocante a la primera, ese camino que es generalmente conocido no puede ser más pésimo, está fuera de toda ponderación su estado y su mala construcción; ni tiene puentes, ni alcantarillas, ni guarda-cantones en los sitios peligrosos, ni sus cuestas y repechos están acomodados a un prudente tanto por ciento; en las del Molinillo, Diezma y Huétor el viajero baja por pendiente tan rápida que está expuesto a multitud de peligros, a romperse la cabeza a cada paso.

Estos días de temporal ha sido imposible vadear los ríos, subir las cuestas, pasar los barrizales, atravesar los llanos y los puertos; ha habido diligencia que ha tardado dos días en andar las nueve leguas que hay entre Granada y esta población, y carruajes de menos importancia a los que ha sido imposible también arribar allí o aquí, en menos de cuatro dias.

¿Son estas carreteras?

¿Merecen los honores de denominarse así?

¿Podemos decir que la comunicación que tenemos con nuestra capital de Provincia es fácil y expedita?

De esta ciudad a la de Baza había una excelente carretera, salvo que se dijo que hasta llegar al término de Gor era o parecía ser más ancha que desde esta villa en adelante por no se adivinaba que arte, siendo imposible fuese por el de encantamiento.

No se extrañe usemos el había  porque merced a la destrucción de las alcantarillas de Albarrán y a la caída de la rampa del puente sobre el rio de esta ciudad, del que nos hemos ocupado sin fruto hasta el presente, la excelencia, la armonía y la unidad ha desarmonizado y el había no puede convertirse en el presente hay, a menos que se repongan esas obras al ser y estado que tenían, y no haya que trasbordar por atajos y rodeos.

De Baza a Murcia poco queda por terminar según tenemos entendido.

Fatal es por tanto el estado de nuestras carreteras, fallas de obras, de edificaciones y de reparos.

¿Hasta cuando permanecerá tal estado de cosas?

Problema es este de difícil resolución; planes y fantasías nunca faltan, realidades rara vez se ven y se tocan.

GARCI-TORRES.

LA CÁRCEL

Por fin.

Después da muchos años de inútiles reclamaciones, después de multitud de proyectos que jamás pasaron de bellas teorías sin que se convirtieran en práctica, hoy se está demoliendo gran parte del ruinoso edificio que es cárcel de partido y la vetusta carnicería pública para reedificarlos.

Na sabemos los términos que abrazara la modificación de ambos edificios, ignoramos cual sea el plan de edificación, pero sea cual fuere se han de mejorar aquellos notablemente, no solo para los pobres reclusos y para el público respectivamente, sino para el embellecimiento de la población.

Hemos oído asegurarse piensa fachear ambos edificios por la Plaza, y por la calle de santa Bárbara. EL ACCITANOque no escasea sus aplausos cuando hay razón para ello, envía su parabién a los señores Alcalde y Juez de primera instancia e instrucción, al director del establecimiento y a cuantas autoridades han cooperado a ésta justa mejora, congratulándose de haber puesto un pequeño grano de arena en la realidad que se toca, y abrigando la legitima esperanza de que se dará a la obra cuantas dimensiones sean posibles.

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