La importancia y utilidad así moral como práctica de esta institución es de tal modo evidente y a todas luces claras, que nada o poco habremos nosotros de manifestar para demostrarlo. Todo criterio, por mediano que sea, comprenderá sus grandes e innegables ventajas, que no se concretan ciertamente a la clase que forma la corporación, no, se extienden y muy principalmente atañen, a los que en un caso y momento dados tienen que ampararse del derecho y acudir a los tribunales en demanda de justicia.

En primer lugar y como prueba de nuestra afirmación, podemos decir, que regula, ordena y armoniza, los legítimos y sagrados intereses del letrado con los del litigante, con tan buena armonía, regularidad y ordenación, que nunca pugnan los del uno con los del otro ni menos se menoscaban; es decir, crea una justa reciprocidad entre ambos derechos, y una nivelación exacta en los dos intereses.

Redunda también y de un modo muy marcado, en brillo y lustre de la clase, que al crear con su unión una entidad jurídica perfecta, ipso facto, reconoce su poder dentro de la clase, y su facultad para normalizar y encauzar debida y acertadamente las arduas y espinosas cuanto importantísimas funciones de la defensa, en todo punto, lugar y ocasión en que esta sea solicitada y exigida.

Además, la existencia de una corporación cual ésta en cualquier población, contribuye a su buen nombre, pues siempre es un brillante timbre una sociedad tan ilustre y distinguida como un Colegio de Abogados.

Los señores que componen el constituido en esta ciudad, son suficientemente conocidos dentro y aun fuera de ella para que hagamos su apología. Ilustrados jurisconsultos de verdadero talento, sin más ideal que la justicia, sin otro – móvil que la razón, ni más guía que la rectitud.

En cuanto a los señores elegidos para formar la Junta Directiva están lejos de toda sombra y sus respectivas historias resplandecen con el doble brillo de la honradez y de la ciencia.

A continuación publicamos sus nombres:

DECANO:

Ilustrísimo señor don José Mª Casas y Miranda, presidente de sala jubilado de Audiencia territorial.

DIPUTADO 1º

Don José M.” García-Varela y Torres.

DIPUTADO 2.”

D. Antonio Ruíz Valero.

TESORERO

D. Juan Gámez Molero.

SECRETARIO CONTADOR.

D. Francisco Peralta Gámez.

La sola enunciación de estos nombres, es bastante a garantir la Corporación que presiden.

El ilustrísimo señor don José Mª Casas Miranda, como todos sabemos, es un magistrado recto y justo, honra del foro español, que ha encanecido en la administración de justicia. Severo al par que compasivo con esa severidad y compasión que no riñen sino que por el contrario también resplandecen juntas, si alguna vez su inflexible vara pudo doblarse lo fue ciertamente con el peso de la misericordia como dice el inmortal Cervantes, que no con ningún otro.

Como decano del Colegio de abogados de esta ciudad, habrá de honrar a la corporación, que debe congratularse por una elección tan digna como acertada.

De don Jose María García-Varela, diputado primero, nada podemos decir; pudiera creerse, que el gran afecto que le profesamos nos hacía parciales; mas nadie podrá menos de reconocer en él un talento superior privilegiado, una actividad y celo inconcebibles y una rectitud y probidad fuera de duda. De su talento, muchas y repetidas pruebas tiene dadas en el trascurso de su carrera. De su actividad y celo, habla muy alto la estela de reformas y mejoras que ha dejado a su paso en cuantas sociedades por general sufragio ha presidido, y de su probidad y rectitud, cuantos nos honramos con su amistad, cuantos han tenido con él relaciones de negocios y cuantos por último simplemente le conocen, pueden y podemos afirmar mucho de su honradez que es el mejor título que ostenta entre tantos brillantísimos como le adornan.

De los demás señores que componen la Junta Directiva particulares amigos nuestros, bastante pudiéramos decir que callamos, porque sus respectivas biografías, llenas de puntos luminosos, están escritas con indelebles caracteres en el corazón de cuantos les tratamos y conocemos.

EL ACCITANOaplaude sin reserva alguna la constitución del Colegio de Abogados en esta ciudad, envía su sincero parabién a los ilustrados señores que lo componen y su particular enhorabuena a la respetable Junta Directiva que lo preside.

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