LA RAMPA DEL PUENTE.

II.

Adrede hemos dejado pasar una semana sin decir una palabra respecto a la gran desnivelación del muro de que ya en otros números nos ocupamos. No somos de aquellos que quieren que en cuanto se inicia una

obra, ésta ha de aparecer terminada por ensalmo al día siguiente; pero do esto a que se tomen inmediatamente cuantas precauciones sean necesarias para evitar un fatal momento que lleve lágrimas al seno de alguna familia, hay mucha diferencia. Dijimos y volvemos a decir que es de todo punto indispensable evitar en cuanto sea posible las desgracias que pudiera ocasionar el derrumbamiento instantáneo de ese muro de contención, y que para prevenir esas desgracias, sería conveniente colocar una valla en el segmento de círculo que su desnivelación ha diseñado en el camino que tantos pasajeros recorren, que tantos vehículos atraviesan, con la circunstancia agravante que hoy lodo el mundo viaja de noche; y era tan sencillo, natural y de tan poco costo el medio propuesto, que nos asombramos al ver que nadie, absolutamente nadie de aquellos que tienen la ineludible obligación de hacerlo, se haya movido para ponerlo en práctica.

La hora de la catástrofe se acerca y tenemos oídos y no Oímos, ojos y no vemos, y sucederá, lo que Dios no quiera, que tendremos que lamentar algunas desgracias personales por la desidia y la incuria de los que no dejan pasar un momento para el cobro de contribuciones, asando en parrillas al pobre contribuyente imposibilitado, tal vez, de llenar sus compromisos por falta de recursos pecuniarios. El fisco no tiene entrañas para cobrar; pero llora a lágrima viva cuando tiene que cumplir con la obligación que se impone al cobrar esos subsidios de tener al corriente y expeditas las vías de comunicación: quiere ser amo y dueño de bolsas y vidas; pero servidor fiel y equitativo, jamás.

¿Valen tanto media docena de estacas, una mala soga de esparto y dos o tres farolillos, para cercar ese segmento de círculo que en toda su extensión va asemejándose ya a una sima por el rebaje del suelo según que el paredón se aleja de su primitiva línea? ¿Tanto vale medio litro de petróleo que alimente la luz de las candilejas de los dos o tres faroles?. Y aunque el gasto fuese mayor, ¿no vale más la existencia de una criatura? ¿Ese malhadado kilómetro de carretera no tiene? peones camineros que hayan advertido lo que sucede a sus superiores? Ya es tiempo de pensar seriamente en asunto tan grave, clamamos alto, muy alto: clamamos los habitantes de Guadix, no para llorar nuestros hijos como la Raquel de Rama, porque éstos todavía son, sino para evitar que alguno de ellos no sea, si se nos atiende evitaremos lágrimas futuras. que los acontecimientos diarios nos enseñan que prevenir el peligro es alejarlo: la prudencia debe enseñorearse siempre sobre la imprevisión, esta es acarreadora de males, aquella de beneficios y bienes. Abra el fisco sus acartonadas orejas, y escuche la voz de la caridad, porque caridad es y grande, mirar por la conservación de vidas que todas juntas valen más que él.

No concluiremos sin dar las gracias a la prensa de Almería por haber secundado nuestras primeras indicaciones.

MORALIDAD MUNICIPAL

Volvemos a Purullena, es decir, a tratar de las cosas de este pueblo o hablando con más propiedad, de sus corporaciones municipales.

No ha bastado que hayamos dicho y con nosotros varios periódicos de la capital de provincia, que se deben honorarios a varios letrados que defendieron a este pueblo en sus contiendas judiciales con Doña María Teresa Igarzábal y don José García Rodriguez.

No que el ex-alcalde señor Robles haya afirmado que se presupuestaron cantidades con tal objeto y que se recaudaron sin darles la intención debida.

No que hayamos llamado la atención del Sr, Ministro de la Gobernación y Gobernador de la provincia sobre tal cosa.

El Municipio sigue impertérrito y no cumple sus compromisos y por ello nosotros volvemos sobre este asunto, y pedimos que se haga justicia, llamando la atención de aquellas autoridades, para que conozcan en esta cuestión, hagan cumplir sus deberes al Ayuntamiento y se sepa qué se ha hecho de los ingresos.

MÁS SOBRE EL FAMOSO CERRO.

Tenemos entendido que el que ha de estropear, afear y desfigurar la estación GUADIX no ha sido aún condenado a ser demolido y como la opinión reclama que venga abajo, y nosotros reflejamos esa opinión

Hemos aquí insistiendo sobre la materia y dirigiendo nuestras peticiones a la compañía para que sin distingos, repulgos ni vacilaciones se acuerde lo procedente, sin esperar a ver el resultado que puede dar su amalgama, y el de los edificios. Cuál ha de ser! ridículo, horroroso, inaceptable.

Si esta población desea que se haga esa obra, debe llevarse a término, que no es tan cara la cosa y así se da gusto, se complace y… a vivir como dice nuestro amigo.

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