Por los paseos públicos.

Así como el individuo da una idea aproximada de sí, por sus maneras, trato y exterior aspecto, así los pueblos impresionan más o menos agradablemente por la relativa esplendidez y buen gusto de sus obras y edificios, y muy especialmente por los públicos, tales como la casa ayuntamiento, cementerios, iglesias, mercados, paseos, teatros, etc. De aquí, que la administración provincia! y municipal estén obligadas en sumo grado a la edificación y conservación de ellos, en lo que deben tener eficaz y decidido empeño.

Hace ya muchos años, cuando aún no existía la carretera de Murcia a Granada, recordamos como un sueño, Guadix tenía bonitos y bien cuidados paseos en su Alameda y en su Glorieta. La construcción de aquella y la mala ocurrencia de situar el puente en el lugar que ocupa, los dividió, pues sе continuaban, estropeándolos grandemente, robándoles sus terrenos, su hermosura, y su perspectiva alegre y risueña: plantas, vallados, árboles, verdura y flores desaparecieron en aquella parte, para ser sustituidos por horroroso muro de cal y canto, en el que hay incrustado un ojo del puente que comunica a aquellos, que quedaron feos y contrahechos.

 Nuestros antepasados tuvieron la fatal idea de hacerlos a las márgenes del rio y frente a una rambla furiosa cuando crece; y los modernos, como hemos dicho, la no menos peregrina de colocar el puente en su recinto; y como su situación con relación a ello sea dificultosa y poco meditada, resulta especie de dique, que deteniendo o dificultando el paso de las aguas, desbordan y se introducen ya en los paseos, ya en la vega, a la más ligera avenida: suceso que aconteció últimamente hará unos tres años, dejando a aquellos en un estado tan deplorable que figurarían dignamente entre los inválidos más caracterizados: ¡tal se encuentran los pobres! ¡Tan mal parados están aún!.

Mas como quiera que ni deben ni pueden continuar así, nos permitimos excitar al Municipio para que ahora que comienza a subir la savia en las plantas, emprenda la reconstrucción de ellos, dotándolos de los adelantos de la época que les son aplicables, y con esto al vecindario dé lugar donde pueda esparcir su ánimo, recrear su vista y regalar su olfato; encontrar fresco y reposo en los abrasadores días del estío y pasear tomando un rayito de sol en las agradables tardes de la primavera y del otoño.

Un pueblo sin paseo decente y decoroso es lo mismo que una casa que no tiene sala de recibo: que un teatro que carece de salón de descanso: que una iglesia donde no hubiera sacristía, donde tantos pitillos desaparecen al encanto de la conversación, Otilia del brasero.

Nuestro salón se presta a todo género de modificaciones: nosotros mandaríamos talar la hilera central de árboles que en él hay, y reuniríamos en una sola las dos calles paralelas existentes; lo prolongaríamos ocupando el camino que conduce a la ermita de san Sebastián que llevaríamos al sitio que ocupa la muralla y seto lindantes con terrenos de los herederos del señor duque de Gor; construiríamos paseos laterales para carruajes, y en los terrenos sobrantes a los lados y cabezas, crearíamos jardines a la moderna, con sencillos laberintos, asientos rústicos, cuadros y cestillos de flores y arbustos, y todo ello lo defenderíamos sólidamente de las acechanzas e imprudencias del rio.

En la plaza nueva que forma parte integrante de él, colocaríamos en el centro un jardinillo y haciendo círculo concéntrico con el trazado por los asientos que la cercan, pondríamos acacias y faroles, muchos faroles. Y reforma concluida.

Nos parece oír a algunos de nuestros lectores llamar disparate y barrabasada a la tala de árboles: nosotros recordamos que lo mismo se pensó cuando se cortó la hilera que separaba los dos escuálidos paseos que cual interminables longanizas formaban en nuestra capital de provincia el paseo de la Bomba, y luego que se realizó, resultó el hermosísimo que extasía y encanta aun a los murmuradores enemigos de la modificación, y que nosotros admiramos cuando tenemos la dicha de poder echar una cana al aire en nuestra bellísima Granada.

GARCI-TORRES.

Premier souvenir. ­Nos ha dicho un albañil que con el gasto da medio jornal, pudiera desaparecer el tropiezo que existe en la esquina del Liceo con su atlátere el montículo de despojos orgánicos convertidos en fango negro y pestilente. El señor Alcalde ha vivido mucho tiempo en Granada, y habrá observado en la calle de Elvira y en la Carrera del Darro las pendientes que tienen las que en ellas desembocan, bajando de la Churra y del Albaicín, y sin embargo de ser más abruptas que la cuesta de nuestro caño del Hospital, no cortan la acera de las mencionadas vías: en todas partes se trata de evitar tropiezos, y se allana el paso a los transeúntes, quitándoles trabas que puedan impedir su locomoción, o ser causa, en noches oscuras, de accidentes desagradables: vamos, señor Alcalde, un coup de balai y un coup de pique, solamente a ce coup.

Second souvenir. ¿Ha vuelto a gestionar nuestro Municipio con la Hacienda Pública, el modo y forma de como pudiera desaparecer ese anacronismo urbano que se interpone entre nuestra bonita plaza y la primorosa fachada de la Catedral? Los proletarios de esta población podrían ganar algunos panes, por algún tiempo, en las obras que tendrían que ejecutarse en el área de tan extenso perímetro; hace falta, el tiempo viene, y la necesidad se impone.

Troisième souvenir.­ ¿Sabe alguien dónde existen esas piedras con inscripciones antiguas? ¿Se ha recibido alguna carta firmada por un anticuario, y dirigida a una persona de esta localidad, haciendo proposiciones para la adquisición de| dichas piedras? Si existen, ¿por qué no se averigua por quien corresponda el paradero do esos bloque?, y ya que nosotros carecemos de un museo de antigüedades, donarlos a alguno, en donde se conserven con otros muchos, que en tiempos pasados fueron remitidos por don José Ventura Vercin, no sin hacer antes un diseño de ellos en papel marquilla con tinta china, como lo ejecutó este anticuario, gloria de nuestra ciudad por su honradez y vastos conocimientos históricos, y socio honorario y correspondiente do todas las Academias de España?.

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