A ORILLAS DEL MEDITERRÁNEO.

Sr. Director de EL ACCITANO.

Contaba mi padre que un habitante del marquesado del Zenet, estudió su carrera —creo que la de farmacia— habiendo ido a la Villa y corte de Madrid a recibir la investidura de licenciado; y sucedió que fue tal el aturdimiento que le produjo el movimiento y ruido, que lleno de terror abandonó la población y esperó mejores días para realizar su intento en la Universidad de Granada.

Yo parodiando al lugareño, estuve a punto de abandonar esta ciudad al día siguiente de mi llegada, no por el ruido sino por el calor; me parecía que estaba dentro de una de las famosas calderas de Pedro Botero, tal sudaba, amigo don José; después me he ido acostumbrando y sudo como uno de tantos habitantes de la hermosa Málaga, si bien esperando dividirme en dos mitades; me explicaré, porque eso de partirse un varón no sonará bien á V. que es tan discreto: mi carne quedará aquí convertida en líquido en su mayor parte, los huesos y el pellejo, Dios mediante, volverán a esa como vuelven sus golondrinas de V. todos los años a ser su encanto, que eternizará el idilio del compañero Noguerol.

Vine buscando el mar, y me hallé con las fiestas espirando lentamente: diré á V. lo que más me ha impresionado.

Las iluminaciones de la Alameda y de la Caleta han sido primorosas y de gran gusto, sobresaliendo la de la fuente de la plaza de la constitución que producía un efecto verdaderamente fantástico, parecía que estaba cuajada de sartas de brillantes mesclados con caprichosos juegos de agitas.

El batallón infantil ha dejado grata memoria a cuantos hemos presenciado sus maniobras y sus marchas: aplomo, marcialidad, corrección en sus militares maneras, todo lo reunía; lo más chocante ha sido que en cuarenta días se haya educado tanto pequeño hombre: los uniformes muy vistosos y el estado mayor sobresaliente.

El domingo fue la procesión de la virgen de la Victoria a la que asistió un gentío inmenso, v anoche terminaron las fiestas con la retreta de rigor en parecidos casos.

He visitado en el Liceo la exposición de pinturas y hay varias que gustan y en justicia son buenas. ¡Qué edificio, qué lujo, cuanta enseñanza, Sr. Director, este sí que es un Liceo de verdad!.

La colonia accitana es escasísima aquí, la componemos; doña Carmen Solsona y su hija Aurelia; don José Porcel Soler, Juez de Huelma, su señora, y sus hijas; Carmencita Molina; mi señora, mis hijos Jesus y Pilar; pero no porque no abunde el sexo bello joven deja de estar dignísimamente representada.

De V. mis afectos a los compañeros y mande a su afectísimo amigo.

GARCI-TORRES

Málaga 21 de Agosto de 1894

CICLÓN.— El que se desarrolló en el término de esta ciudad en la noche del Miércoles último ha causado desgracias en la colonia de Hernan-Valle. Habían salido para los cortijoslos encargados de hacer la colecta acostumbrada todos los años para la cofradía de la virgen de la Piedad, yestando durmiendo el apodado Monago yun sujeto llamado Juan Arenque en unión de otro apellidado Montero debajo del corpulento e histórico árbol de la colonia dicha, la violencia del huracán arrancó de raiz el coloso, el cual cayendo sobre ellos les infirió heridas de tal magnitud que al Arenque se le ha tenido que amputar una pierna y el Monago ha perdido mucha carne de las espaldas, salvándose el Montero de una muerte cierta por la precaución que tuvo de huir cuando viopróximo el peligro.

ESCÁNDALO.— Grande fue el promovido el viernes por las mujeres del barrio de cuevas de san Miguel, en el sitio denominado la fuente de Maese Pedro al presentarse los cobradores de cédulas personales. Las mujeres la emprendieron a pedradas con los agentes de la cobranza, y hasta un municipal de los que les auxiliaban que recibió alguna que otra pedrada: el tumulto hubiera tomado proporciones alarmantes si no se hubiera presentado allí la fuerza municipal acompañada de la Guardia Civil. Afortunadamente no ha habido desgracias personales que lamentar; pero se impone la necesidad de la prudencia por parte de los que pagan ylos encargados de cobrar de hoy en adelante, porque los ánimos están que arden.

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