LA RAMPA DEL PUENTE

Ya lo hemos anunciado; la desnivelación que hoy acusa el muro de contención que se levanta a la izquierda del viajero que camina hacia Granada, es nada menos que de 1 metro 50 centímetros según exacta medida de personas inteligentes en la materia; lo hemos escuchado de boca de acreditados topógrafos, añadiendo que el derrumbamiento de aquella parte de carretera está cercano, pudiendo acarrear desgracias personales y pérdidas considerables en las próximas huertas, por estar edificado el muro en el borde derecho de una acequia. Además, camino de la estación de Guadix en el ferrocarril de Linares a Almería, se aproxima la época de mayor tránsito por indicada vía en el cercano otoño; y si no se procede con urgencia a reparar tan peligroso desperfecto, los vehículos que se establezcan para servicio de la estación ferroviaria tendrán necesariamente que caminar por la Rambla de Baza, cuando puedan hacerlo, con pérdidas de tiempo y material y sufrir los viajeros las incomodidades subsiguientes. Clamamos porque estas líneas sean atendidas por quien corresponda y no se deje todo para cuando ya no tenga remedio. ¡Quién sabe las desgracias que podrán evitarse si se procede con actividad a la extirpación de peligro tan inminente y cercano! Si el Gobierno cierra sus oídos a éste llamamiento, en el día de la desgracia no podrá hacer lo mismo con sus ojos, y viendo tal vez, la desesperación de las familias de algunas víctimas, examinar su conciencia, y no poder arrojar de ella la negra bilis de sus remordimientos, que no porque Guadix esté enclavado en un rincón de España debe menospreciarse desoyendo los clamores de sus hijos que piden que la justicia sea distributiva e igual para todos los pueblos de esta nación, máxime cuando es una ciudad tan infortunada que no debe ninguna gracia a los poderes públicos por causas naturales, como piedra e inundaciones de tierras, que ya no existen y sin embargo vienen contribuyendo con la misma cuota que cuando estaban florecientes.

Sirva de aviso, llamando la atención para estas pocas líneas de las prensas de Almeria, Granada y Murcia, pues todos sus habitantes tienen ineludiblemente que pasar por este sitio, para viajar por recreo, bien por intereses particulares o bien por el tráfico comercial que hoy es bastante crecido y que se ampliará en el próximo otoño con la apertura del trozo ferroviario Guadix—Almería.

EL CERRO DE L A ESTACIÓN

Es preciso que la empresa constructora de la línea férrea Linares-Almeria se decida, puesto que la ocasión está entre las manos como suele decirse.

Van a comenzar las obras de la estación Guadix, y el cerro del señor Martínez de Dueñas debe ser demolido previamente; de no hacerse han de perder mucho los edificios con esa pantalla natural tan horrible, que ha de ser causa de perpetuo eclipse total entre la ciudad y aquella,

¿Cuesta tanto la expropiación de esa pequeña mole, que se teme emprender la obra?

El precio en relación con los beneficios que ha de reportar a los futuros edificios debe ser cosa insignificante y baladí, y aunque fuera considerable ¿no complace con ello la manifestada, empresa la opinión de estos habitantes, que han estado tan deferentes con ella? y luego, que a la corta o a la larga el cerro tiene que desaparecer; casi en sus entrañas se ha hecho un brazal de paso de aguas que lo corroe y le roba terreno; éste ha de recalarse con los temporales del futuro invierno y como en él hay una cueva habitada dejará de ser útil y el dueño hará quizá uso de su derecho contra quien haya lugar.

Por galantería, por ornato y por conveniencia de la empresa debe hacerlo desaparecer.

SUPLICA.- ¿Se podría hacer que desaparecieran los marcos de cal que no adornan los cuatro balcones de la torre de la catedral, en el departamento que habita el campanero?. Si puede ser que se haga; pues aquella abigarrada perspectiva es el asombro de propios y extraños cuando contemplan el esbelto campanario de nuestra preciosa basílica.

DEAN.- El de esta santa y apostólica catedral, salió el miércoles último para Pozoblanco, su país natal, en la provincia de Córdoba.

QUEJAS.- Las hemos oído a varios vecinos de Cortes y Graena acerca del repartimiento de la contribución territorial de 1893 a 94, el que parece ha sufrido grandes alteraciones, habiendo beneficiados y perjudicados.

NO SE PAGÓ.- Los defensores de la villa de Purullena en los pleitos que sostuvo con doña María Teresa Igarzábal aún no han percibido sus honorarios, hemos oído decir que algunos de ellos se proponen acudir en queja a los centros correspondientes, modo de saber que se ha hecho de las cantidades para ello recaudadas.

ALUMBRADO.— A las tinieblas ha sucedido la luz, pero tan fugaz que termina a las once de la noche ¿no podría prolongase aquella hasta las doce?. Asi lo esperamos del contratista que ha oído nuestras anteriores quejas.

HOYOS.— Los hay grandes en el Osario, por cierto que están cubiertos con piedras, y como dan a una cañería es más que probable que algún niño caiga y desaparezca por escotillón: aviso a los empleados para la composición de las calles.

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