Por Manuel Huete

En la mañana del viernes dentro del programa “Una huerta atrás”  en la Fundación Pintor Julio Visconti,  hemos podido aprender de la mano de D. Miguel Hernández como se realiza el injerto de estaquilla o también llamado de púa. Hemos tomado un patrón de membrillero y  procedido a realizar esta práctica con dos variedades de perales ROMA y BLANQUILLA o de ARANJUEZ también conocida como fruta de reyes.

La variedad de peras ROMA de la que tenemos constancia que ya se cultivaban en la huerta desde hace más de 100 años. Se considera la verdadera pera de invierno al lograr prolongar su consumo desde el mes de diciembre hasta marzo.

Todo el mundo coincide que el origen de esta variedad son los injertos que se practicaban en Roma descritos 30 años AC.

Los perales de Roma son prácticamente autoestériles, pensamos que al tener cercanos otros de la variedad blanquilla  (era costumbre en las huertas tener peras de agua de verano y de invierno) las cosechas de esta forma se aseguraban durante cientos de años.

A mediados del siglo XVIII, la pera blanca de Aranjuez o Blanquilla era ya muy apreciada por la Corte de Felipe V. Iba de los campos de los agricultores directamente a las mesas de los más poderosos.

Estas dos variedades han sido cultivadas en nuestras vegas desde tiempos remotos, por eso recuperar, promover su cultivo y la conservación de las variedades tradicionales, favoreciendo la conservación de nuestra agrobiodiversidad debe ser uno de los objetivos en el proceso de recuperación de las huertas históricas.

Accitania

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