La parroquia de Jérez del Marquesado ha celebrado, un año más, la novena en honor de la Virgen la Tizná, patrona del pueblo y que tiene una gran devoción no solo entre los jerezanos sino, también, en los pueblos de alrededor. Sin embargo, este año se ha notado el temor ante la pandemia, lo que ha motivado que muchos se hayan quedado en casa y no hayan acudido a la iglesia, o hayan seguido las celebraciones a través de Facebook.

El día grande de la fiesta, conocido como el Día del Voto – 9 de septiembre por el compromiso que hicieron los jerezanos de celebrar la devoción a la Tizná-, como se conoce popularmente a Nuestra Señora de la Purificación, por la huella que le dejó en el rostro el rayo que arrebató la vida de tres niños, en 1653, que volvieron a vivir tras las súplicas a la Virgen. 

Las novenas se iniciaron el 31 de agosto y terminaron el 8 de septiembre, siempre a las 10 de la noche, cuando se ha acabado la jornada laboral y no hay excusa para no asistirfue el miércoles 9 de septiembre. 

Ese día 9 de septiembre tendría que haber habido dos procesiones con la imagen de la Tizná y una Eucaristía. Solo hubo esta última presidida por el párroco, José Antonio García, y concelebrada por los tres sacerdotes del pueblo y otros de las localidades de alrededor y una oración en la iglesia, a la hora en la que tendría que haber sido la última procesión, para cantar la Salve Jerezana a la virgen, como cada año.

Que no haya habido procesiones ni otros actos festivos, como verbenas o encierros y toros, no ha impedido que los jerezanos hayan podido celebrar su devoción a la Virgen con la misma fuerza que en años anteriores, desde hace casi 4 siglos.

Antonio Gómez

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