La valentía del famoso alcalde y el orgullo de este “pequeño pueblo de carboneros” en su resistencia a las tropas de Napoleón se reflejan en el lema de la localidad: “Yo soy la villa de La Peza, que muere antes de entregarse”, y desde hace años sirve también como reclamo turístico para la comarca de Guadix y toda la provincia de Granada. Los cerca de mil trescientos vecinos de La Peza ultiman estos días los preparativos de la recreación de la batalla que emprendió Manuel Atienza, conocido como el Alcalde Carbonero, frente a las tropas francesas. La Diputación de Granada viene colaborando desde el inicio con esta fiesta singular, que este año tendrá lugar el sábado 24 de agosto, y que se ha convertido en su mayor reclamo turístico.

Al acto de presentación, que tuvo lugar en el Palacio de los Condes de Gabia de la Diputación de Granada, asistió la vicepresidenta tercera y diputada de Bienestar Social, Olvido de la Rosa, la alcaldesa de La Peza, Celia Santiago y el vecino que representa cada año al Alcalde Carbonero, Alfredo Fernández.

La diputada provincial felicitó al Ayuntamiento de La Peza por recuperar y seguir fomentando este importante hecho histórico

La alcaldesa del municipio, Celia Santiago, manifestó sentirse orgullosa de ser alcaldesa de “un pequeño pueblo de carboneros que se negó a entregarse y ser invadido por los franceses, y heredera del alcalde carbonero Manuel Atienza y de todos nuestros antepasados, que dieron la vida por defender nuestro pueblo y nuestra libertad y queremos transmitir ese legado a nuestros descendientes porque forma parte de nuestra identidad y nuestra cultura”.

La recreación de la batalla

La recreación de la batalla del Alcalde Carbonero está basada en el relato homónimo de Pedro Antonio de Alarcón de sus “Historietas Nacionales” (1859) y surgió en el año 2010 para conmemorar el bicentenario de la contienda. Pero lo que comenzó siendo un evento único, se ha convertido en una típica fiesta de verano, un lugar de encuentro y participación de los propios lapeceños y un singular reclamo turístico del municipio, que atrae cada mes de agosto a cientos de visitantes de la comarca de Guadix y de toda la provincia.

Así el sábado 24 de agosto el visitante de La Peza podrá ver un municipio absolutamente transformado en un pueblo de 1810 y a todos sus vecinos, desde los más pequeños a los mayores, representando diversas escenas costumbristas en los lugares más emblemáticos de la localidad: haciendo pleita y encaje de bolillos, secando tomates, elaborando queso y miel, lavando la ropa en los lavaderos públicos, preparando la metralla, etc.

La recreación comenzará a las 10.30 de la mañana con la preparación de la batalla, con las mujeres del pueblo aprovisionando el lugar como hospital de campaña, la llegada del alcalde Manuel Atienza y la serie de escenas costumbristas.

El punto álgido del evento tendrá lugar a partir de las 19.30 horas, cuando repicarán las campanas y sonarán los tambores para anunciar la llegada del enemigo, las tropas de Napoleón. Entonces, Alfredo Fernández, el vecino que asume cada año el papel del Alcalde Carbonero, arenga desde el balcón de la Plaza de España a todo el pueblo y lo moviliza para hacer frente a los franceses y luego, todos, se dirigen al campo de batalla. El tercer y último acto, consiste en la batalla propiamente dicha: escaramuzas de ataque y retroceso, preparación del cañón de madera de quejigo, fuego, fusilamiento y raptos.

El epílogo de la historia, sobre las 22.30 horas, cuenta la explosión del gran cañón de madera de quejigo. Entonces, las tropas francesas tuvieron que replegarse a Guadix y volver a los tres días con el refuerzo de dos mil soldados. El Alcalde Carbonero resguardó a los niños y mujeres en la sierra, dejó el pueblo vacío y esperó a los franceses a las afueras. Manuel Atienza fue finalmente capturado, pero sin perder su dignidad, rompió su bastón de mando y sentenció: “Yo soy la villa de La Peza, que muere antes de entregarse”. Dicho esto se arrojó por el tajo Benitez para que no se apropiara de su cuerpo el enemigo. La frase define en buena medida el carácter luchador de los orgullosos vecinos y es el lema actual de la localidad.

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