El pueblo de Lanteira, mejor dicho, los lanteiranos, se han volcado en solidaridad desde que comenzó este estado de alarma a causa del Covid-19. Cuando supieron que en los hospitales, centros de salud y residencias de mayores hacía falta material sanitario para atender a los enfermos, se pusieron manos a la obra y ya han hecho más de 3.000 batas sanitarias y más de 3.000 mascarillas, que han repartido en esos centros. Aunque el lugar de referencia es el taller de costura de Marisabel, y donde se cortan las prensas ya que ella es profesional, es todo el pueblo el que está involucrado: unos aportando para comprar material y otros, los que saben, cosiendo las prendas en sus casas. El ayuntamiento también está involucrado, comprando material y organizando los envíos.

Y lo mejor de todo es que son batas sanitarias de las de verdad, de las que sí valen, porque están hechas con tnt -tela no tela-, con la que se fabrican muchas de las batas homologadas. De hecho, Marisabel ya ha recibido la felicitación de algún centro sanitario por lo bien confeccionadas que están y lo útiles que son en la situación de necesidad en la que se encuentran. Han repartido batas en hospitales y centros de salud de toda la provincia y hasta de provincias cercanas. Como anécdota, cabe destacar que desde León les llamaron para pedir algunas de esas batas sanitarias, porque las necesitaban.

Residencias de mayores

También, muchas residencias de mayores de nuestra provincia se han visto beneficiadas. Este ha sido el caso de la residencia  de la Asociación San José, de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Guadix, o la de los Hermanos de la Cruz Blanca de Huéneja, que han recibido parte del material fabricado en Lanteira.

Y junto a las residencias, los centros sanitarios han sido otros de los destinos. En la zona, han enviado material al Centro de Salud del Marquesado, a las consultas de los pueblos y a los hospitales de Guadix y de Baza.

En Lanteira, estos días de confinamiento están siendo también días de solidaridad. Todo el pueblo está implicado y la satisfacción de poder y saber ayudar la sienten todos. Sin duda, un buen gesto que, a buen seguro, habrá servido para salvar algunas vidas.

Antonio Gómez

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