Por Pity Alarcón

Andaba yo pensando escribir un artículo, acorde con estos días previos a Navidad, dejándome llevar por el “buenismo” que en estas fechas nos embarga a los “hombres y mujeres de buena voluntad”. La proximidad de la Navidad tiene estas cosas, se acrecienta nuestro sentido de la solidaridad y se nos agudizan  las buenas intenciones de cada año para hacernos mejores,  y de pronto me topo con esta noticia: “El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, da por hecho que las autopistas de peaje en situación de quiebra “revertirán al Estado”, que tendrá que decidir “qué tipo de gestión les da”. Sí, el nuevo titular de Fomento reconoce que su departamento tendrá que quedarse con las autopistas que están quebradas o en liquidación. Entre otras, la que va de Cartagena a Vera que, de alguna manera, también afecta a los andaluces. Esa que, en palabras de algunos políticos, saldría gratis a la administración. Porque eso es lo que tiene la iniciativa privada que, según nos cuentan, sale siempre gratis total, y si los ciudadanos se quejan es porque desconocen las bondades de hacerlo todo privado. Que es que no nos enteramos de nada.

Y claro, las buenas intenciones del proyectado artículo se marchan apresuradamente y, entre la indignación y la incomprensión también, nos preguntamos que es lo que está ocurriendo en este país. Pregunta retórica si se quiere pero que se nos antoja necesaria y es que, cuando el Gobierno de turno tuvo que rescatar a los bancos españoles con un montón de millones, difíciles de cuantificar, se nos dijo que había que hacerlo porque, de no ser así, los perjudicados serian los ahorradores que se quedarían sin el esfuerzo de toda su vida. Y vale, nos lo creímos, porque los gobernantes, muchas veces, se aprovechan de la capacidad de comprensión de los ciudadanos que siempre están dispuestos a hacer un ejercicio de adaptación al medio. Pero ¿y ahora? ¿Me quieren explicar los motivos por los que el Gobierno central,  o sea los ciudadanos, han de pagar las autopistas? ¿Esto también perjudica a los pequeños ahorradores? Creemos que tenemos derecho a saber algo más de esta noticia en la que se nos dice que “el ministro pretende retomar el plan de rescate que el anterior equipo de Fomento planteó en marzo de 2014 y entonces no fructificó”. Quizás entonces les dio vergüenza acometer dicho plan de rescate ¿y ahora no les da? Pues es para sentir rubor en un país como el nuestro donde en el último año, han aumentado considerablemente el número total de autónomos, con amplio reflejo en todas y cada una de las comunidades autónomas y donde Andalucía se ha convertido en la segunda autonomía en la que más ha aumentado el número de estos trabajadores el último año. En total, se ha registrado aquí un aumento del 1,7%, lo que supone un total de 8.325 autónomos más.

  Ya se, ahora les llaman emprendedores, pero en puridad, en la mayoría de los casos, son trabajadores que  han quedado en paro, que en su mayor parte tienen una edad difícil de recolocar; ellos, no la edad, y que han de buscarse la vida como pueden con el poco dinero que les dan de indemnización, entrampándose hasta las cejas y fracasando en muchos casos. Por eso no es difícil ver el  cartel de “se traspasa” en muchos escaparates de modestos establecimientos y pequeños talleres donde sus dueños comenzaron su andadura “empresarial”  henchidos de esperanza. Pero el Gobierno de la Nación no sale al rescate de estas, en la mayoría de los casos,  unipersonales empresas. No, el Gobierno de nuestro país  está para  más altos designios,  partir al rescate de esos bancos donde sus directivos se forraban, y se forran y, ahora también, marchar al rescate de las autopistas, esos negocios de grandes empresas constructoras.

 ¿Ustedes lo entienden? Porque yo no.

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