Por Antonio Huertas

Conviene mirar el mapa africano detenidamente; nos muestra con detalle el año de independencia de los diversos países, año en que oficialmente dejaban de ser colonia, aunque no de seguir siendo saqueados. Usando tiempos de historia, podemos asegurar que hasta hace nada los territorios africanos han estado a merced de occidente.

Francia, Reino Unido, España, Holanda, Alemania, Portugal, Italia y Bélgica principalmente, durante décadas y siglos se han estado repartiendo los grandiosos recursos del continente africano: petróleo, gas, oro, diamantes, café, té, caladeros de pesca, uranio, coltán, madera, marfil, y un largo etcétera engrosan la riqueza que venía para Europa. A cambio les educábamos en la guerra sumidos en la incultura. Y no olvidemos las incursiones en el interior, con la intención de cazar hombres y mujeres, para, en condiciones infrahumanas conducirlos a la esclavitud perpetua, principalmente a plantaciones americanas.

¿Nos hemos parado a pensar alguna vez? ¿Cómo podríamos remediar el daño cometido? Repito, producido hasta nuestros días. La respuesta es clara: Ayudando obviamente, y en gran medida devolviendo lo que no es nuestro. Porque lo robado nunca debe prescribir, más, si lo que se roba es dignidad y futuro; y lo que se deja son territorios no unidos y etnias divididas, sumidas en guerras fraternales.

En ocasiones, y con un esfuerzo terrible, personas desesperadas deciden jugarse la vida cruzando el mar, tristemente dirigidos por mafias, incluso en embarcaciones de juguete; y solo para buscar una oportunidad que los aleje de la muerte.

Y ¡Ojo! No vallan a venir a robarnos. ¡Cuidado! No sea que se planten en unas urgencias hospitalarias, y reciban atención médica, y nos roben diez minutos. ¡Verás! si la ausencia del IVA en los productos que, previo regateo nos venden, no perjudican seriamente nuestro sistema.

La mayoría estaríamos de acuerdo si los gobiernos decidieran devolver parte de los diamantes, o del petróleo saqueados, o de proporcionar más recursos a las O ENES GES; sin embargo nos escandalizamos cuando la ayuda hay que hacerla aquí, precisamente al inmigrante que ha conseguido llegar.

Permanentemente las redes nos invaden con mensajes que vienen a decir, que cuando los españoles salíamos fuera a buscar la vida, lo hacíamos de forma regulada. Una vez más nos falla la memoria; pues ha habido veces que de nuestro país se ha salido a escondidas y represaliado, sin orden ni medida. De la misma manera que la inmigración africana viene, es decir, huyendo del hambre, la violación y la tortura. 

No debemos exigir que países en eterno conflicto, y desprovistos de recursos organicen la salida de sus ciudadanos.

Deseo que algún día consigan estabilidad, deseo que su corta historia geográfica les proporcione seguridad y crecimiento. Sería bueno que los maestros dijeran en las escuelas que occidente contribuyó y los enseño a crecer.

Y si cierto día se nos hace necesario cruzar el mar para buscar oportunidades en África, que nadie nos mire con malos ojos.

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