Por Francisco Hernández Cruz

Crónica Apócrifa del Rey Cruel. Don Pedro I de Castilla. Tal el título de la última obra publicada (Chiado editorial. Col. Compendium) por don Carlos Asenjo Sedano, anima mater de la investigación histórica accitana. Al tratarse de una “crónica apócrifa”, el autor echa mano a un estilo “descuidado”, con lenguaje popular, lleno de repeticiones, que nos acercan al usado en aquel ya lejano siglo XIV, en que se desarrollan los hechos. Pero con su portentosa erudición. Abarca todo sobre aquel reinado: nobles ―con nombre y título―, alto clero, judería, etc. Cuestiones económicas, sociales, religiosas, políticas…; todo. Refleja, perfectamente, aquella época de crisis, no solo la provocada por la nefanda peste, sino cuantos aspectos, de cualquier índole, que definieron el reinado de tan denigrado monarca, desde las luchas despiadadas con sus hermanos bastardos, hasta su muerte a manos de uno de ellos, el futuro Enrique II, que introduce la dinastía de los Trastámara en Castilla. Pero no olvida el desgraciado matrimonio que contrajo con doña Blanca de Borbón (le duró únicamente dos días), cuyo fracaso llevó a los reyes peninsulares a intervenir en la Guerra de los Cien Años, apoyando ya al inglés, ora al injuriado francés. También aspectos religiosos, cuyo mayor exponente, quizá, sea el Papa en Aviñón, pero sin ocultar la cercanía, con el uso que de su religión respectiva hacen los tres colectivos socio-religiosos, judíos, árabes y cristianos, que habitan la Península. Ninguno de ellos cumplió, ¡ni de lejos!, con sus obligaciones respectivas. ¿Para qué hablar de las cuestiones económicas del Estado? Esto ya es permanente en nuestra España, y mucho tememos que no tenga fácil solución, tampoco ahora, como nos muestran los escándalos de cada día en prensa y demás medios de comunicación. Entonces, como ahora, tan tremenda crisis repercute especialmente en el pueblo llano, y aparece la hambruna, con todas sus consecuencias…

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