Por José M. Molas

         Tuve ocasión de asistir al último pleno del mes de abril en el ayuntamiento de Guadix, donde se debatían los presupuestos. El concejal de Hacienda Manuel Gómez, presentaba los presupuestos de manera didáctica, dado que había en esta ocasión asistencia de público, principalmente del barrio latino y el Almorejo interesados en las obras pendientes de saneamiento, que reivindican formalmente, como se recordó, desde hace cinco años. Manolo Gómez, quien anunciaba que eran sus últimos presupuestos, justificaba la limitación del gasto por imperativo legal, a causa del techo de gasto que impide a los ayuntamientos endeudarse. Por ello fue compartido entre los concejales la necesidad de reformar y cambiar dichas limitaciones a los ayuntamientos y poder atender las necesidades reales de la población. También insistió, el edil socialista, en que el hecho de haber bajado de los 20.000 habitantes no justifica la penalización que supone para la ciudad, al carecer de las ayudas necesarias por parte del Estado. Cuestión que han planteado los dirigentes socialistas ante el gobierno central.

         El concejal Eduardo Jiménez de Gana Guadix, recordó a los asistentes la necesidad de tener en cuenta las reivindicaciones locales a la hora de votar, y poder reformar esta legislación que frena el desarrollo de los pueblos.

         El representante del Partido Popular, Jesús Lorente, criticó con buen talante la propuesta socialista por el retraso en su presentación, pero por la importancia del contenido de esos presupuestos permitió con su grupo la aprobación de los mismos. Finalmente la concejala disidente del PSOE, fue la única que votó en contra, saliendo aprobados estos presupuestos por 13,5 millones de euros, con los votos a favor de PSOE, Gana Guadix y el concejal independiente José Poyatos, y la abstención crítica de Partido Popular e Izquierda Unida-Los Verdes.

          La alcaldesa, Inmaculada Olea, felicitó a los presentes por el buen debate democrático, hacer la ciudad entre todos, y por haber aprobado unos presupuestos que en su momento podrán ser modificados si fuere necesario, y que siempre serán mejores que unos presupuestos prorrogados. 

         En este resumen de un largo debate sobre uno de los momentos más importantes en la anualidad municipal, que son los presupuestos, me llamó la atención el buen debate democrático, donde hubo críticas razonadas, se forzó al acuerdo entre los distintos partidos políticos, y se demostró que se habían trabajado bien los presupuestos dentro de las limitaciones legales existentes. Y lo más importante, a mi criterio, es que se habían negociado acuerdos entre  concejales representantes de partidos enfrentados, que con altura de miras y pensando en los intereses generales de los vecinos habían conseguido consensuar finalmente los presupuestos para 2019.

          Viendo el panorama de enfrentamiento, discusión, menosprecio  e insultos que se echan en cara los líderes políticos en la campaña nacional, y a veces en el Congreso, se entiende el desencanto de tantos electores ante los partidos actuales y sus dirigentes. O cómo se puede negar el diálogo con otros representantes públicos. Es como si negaran el poder hablar con un vecino. Además el enconamiento público, a veces artificial, puede derivar en peleas y discusiones torpes e inútiles entre los seguidores.

         Creo innecesario alargar más la reflexión, pero será conveniente dar a conocer que los políticos válidos con buen criterio y preparación son capaces de llegar a acuerdos, son capaces de respetarse públicamente y debatir sin acritud. Estos deberían a ser a mi criterio y el de muchas personas las herramientas de los políticos en su vida pública, y eso lo deberíamos tener en cuenta a la hora de depositar nuestro preciado voto.

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