Desde la Asamblea Gana Guadix nos envían este texto con la intención de hacernos reflexionar y de paso poner en conocimiento de la ciudadanía una situación que ya se intuye y se padece especialmente en los pueblos de la España y la Andalucía vaciada

Proponemos estas letras como un elemento de reflexión desde el mundo rural, en relación a cómo nos sigue afectando lo que se ha venido conociendo como “la España vaciada” que no vacía.

En plena pandemia, segunda ola de coronavirus, y tercera ola de enfermedad y muertes, vemos como las autoridades sanitarias de la Junta de Andalucía y el Servicio Andaluz de Salud vuelven a tomar decisiones que afectan profundamente a la distribución de los recursos, en este caso  humanos, en detrimento de las zonas rurales que ellos mismos califican de difícil cobertura. Nos referimos concretamente al vaciamiento programado (concurso de traslados) que se hace en nuestros pueblos y ciudades de personal estratégico: médicos y enfermeras de atención primaria, de  los dispositivos de urgencias y emergencias de la misma e incluso de los hospitales de referencia, en nuestro caso el hospital de Baza dependiente del Área de Gestión sanitaria Nordeste de Granada y del Centro Hospitalario de alta resolución de Guadix, dependiente de la Empresa Pública de Poniente, con sede en El Ejido (Almería).

Con la resolución del concurso de traslado se va a producir un vaciado de las plazas que ocupan en la actualidad en nuestros pueblos para irse a destinos más cercanos a los grandes hospitales o las ciudades más deseadas  (Granada o su área metropolitana). En consecuencia muchos y muchas profesionales van a tener la oportunidad de acercarse a sus domicilios viendo así cubiertas sus expectativas para el futuro, en detrimento de  la difícil cobertura  profesional de los pueblos que dejan atrás, y que no va a ser fácil  debido a la inexistencia de los mismos , y a que los destinos más apetecidos por los mismos (grandes ciudades y centros sanitarios relevantes) tienen huecos suficientes para dar entrada a estos profesionales que en ningún caso son incentivados ni activa ni pasivamente para quedarse en nuestros pueblos.

No es cuestión de egoísmo por parte de los que aquí quedamos, es una cuestión de justicia social y de racionalidad. No es momento de resolver los concursos de traslados ni las nuevas incorporaciones por el desastre organizativo que se va a generar en plena pandemia, el sentido común nos dice a todos ( menos a los dirigentes del SAS y de la Consejería de Salud) que, salvaguardando el derecho de los trabajadores, sería más que adecuado y conveniente postergar unos meses estos movimientos de personal y que cuando la pandemia sea doblegada en su tendencia se produzcan los cambios. En época de conflicto no son buenas las mudanzas. Por favor un poco de sentido común y paciencia. 

No imaginamos nuestro centro de salud, que ha contado con reconocimientos y acreditación de competencias y menciones de excelencia, verse literalmente desmontado por la ausencia de profesionales que cubran la atención integral a la ciudadanía, y  más aún en tiempos de pandemia. 

Actualmente la situación ya es complicada, hay pueblos de nuestra zona donde falta el medico desde la primavera y viene siendo atendido con coberturas de media jornada o menos por personal que debe asumir el desplazamiento y la cobertura de más de una consulta, además de hacer frente a la pandemia. Igualmente ocurre en la situación actual con otras categorías profesionales cuando se producen bajas por las cuarentenas impuestas por la pandemia.

Sabemos y percibimos un esfuerzo importante por parte de los trabajadores de a pie, de los cargos intermedios e incluso los directivos de nuestro nivel de asistencia que gestionan la situación con lo que tienen. Es momento para que una decisión política de más alto nivel, negociado con los sindicatos del sector pare esta situación que va a desencadenar una hecatombe en la asistencia sanitaria de nuestros pueblos y de todo el medio rural.

Asamblea Gana Guadix

Deja una respuesta