Por Pity Alarcón

La RAE, define el protocolo como un conjunto de reglas de formalidad que rigen los actos y ceremonias diplomáticas y oficiales. O, lo que es igual, el protocolo es un conjunto de normas de cortesía que se siguen en las relaciones sociales.

Hace tiempo, no existía esta especialidad como carrera universitaria, así es que, el protocolo de una empresa, de una determinada institución, de un organismo, lo llevaba aquella persona con formación, con cultura, educado.  Y es que, el experto en ceremonial, ha de contar, junto a los conocimientos teóricos (les aseguro que estas habilidades van mucho más allá de hacerle la pelota al superior),  con un alto desarrollo de habilidades sociales. Sí, el experto en protocolo (en los ayuntamientos también) ha de manejar y conocer un conjunto de normas que sirven para que la institución a la que representa gane en imagen; en buena imagen. Y tan importante se muestra que, que en los últimos tiempos, adquirió la categoría de formación universitaria, incluyéndose en esta carrera, entre otras cosas, el  diseño de la imagen de la empresa, de la marca, de la persona, de la institución a la que sirve, pongamos por caso, un ayuntamiento.

En definitiva, esta carrera, entre otras cosas, abarca la gestión de las relaciones entre instituciones, e incluso se incluye en la misma la asesoría de imagen y comunicación, y todo ello desde un comportamiento exquisito, porque no se puede esperar otra cosa de quien tiene la responsabilidad de cuidar la imagen  de la institución que le paga, a no ser que a quienes encabezan esa institución, que pagan todos los accitanos,  les importe un pimiento lo que el elector piense al respecto. Sí, nos estamos refiriendo al comportamiento de la persona contratada para desarrollar la labor de protocolo (en la practica el encargado de realizar las funciones de gabinete de prensa y comunicación) del ayuntamiento de Guadix, y el “dejar hacer, dejar pasar” que el alcalde hace de dicho comportamiento, absolutamente incalificable, que paso a contarles ahora porque, como los alardes  de la mala educación, de la ordinariez y  del no saber comportarse (aunque se trabaje en “protocolo”) no prescriben, necesito compartirlo con los lectores de este medio. 

 Verán, Ramón Sánchez Reyes (Pícaro) es un redactor de Accitania, esta publicación a la que usted honra con su lectura y que intenta informar con veracidad y honestidad a los habitantes de Guadix y su comarca. Un redactor que acudió a la convocatoria de una rueda de prensa en el ayuntamiento, con motivo de la visita de la consejera de Fomento de la Junta de Andalucía. La señora consejera firmó en el libro de honor, con la presencia de Canal Sur, y la ausencia de los medios convocados para cubrir la rueda de prensa. Y como quiera que dichos medios, entre ellos Accitania, no estuvieron en la mencionada firma, el redactor de esta publicación reprochó al responsable de protocolo, y no se cuantas cosas más, el que esto hubiese ocurrido así. Pues bien, un responsable de protocolo, mínimamente cualificado, se hubiese disculpado, y hubiese intentado llevar a su terrero al redactor, pero lejos de esto, hizo alarde de su incapacidad para ocupar dicho puesto, para desarrollar esas competencias, y lo que ocurrió es que este señor (por favor, un cursillo rápido de educación, lo del protocolo lo dejaremos para más adelante), lejos de disculparse, le espetó al redactor de Accitania un “vete a tomar….” y ustedes añadan el final, porque a mi, que no estudie protocolo, me da vergüenza decirlo. Seguramente, porque ciertas cosas, solo son cuestión de una adecuada educación.

Por cierto, la labor de este sujeto está tan cuestionada que, en el último pleno del ayuntamiento, los representantes de la oposición manifestaron su rechazo hacia la forma que tiene de desarrollar sus competencias. Pues bien, una vez más, el alcalde le protege. Y si le protege, es porque entenderá como normal el comportamiento de su departamento de “protocolo”. Y debería de reflexionar al respeto, porque los excesos de ese “responsable”, a quién no está dejando en muy buen lugar es a él, que como alcalde de una ciudad como Guadix, debería de tener a su lado a alguien que cuide de su imagen, que la mejore a ser posible, no que le perjudique. Que es lo que está ocurriendo ahora.

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