Por Pity Alarcón

Estaba leyendo ACCITANIA y me encontré con una noticia maravillosamente sorprendente: “El Mira de Amescua acogerá el 19 de mayo el estreno de la película “Los buceadores de la luna”, un proyecto cinematográfico 100% accitano”. Sí, la Asociación cultural Barataria haciendo un gran esfuerzo, digno de nuestro aplauso, se ha lanzado a la aventura cinematográfica y ha hecho realidad la primera película, totalmente accitana, gracias a la capacidad de un admirable colectivo de actores y técnicos de la comarca.

            Esta noticia hizo que me vinieran a la mente imágenes de mi adolescencia en Guadix. Sí, recordé mi pertenencia a un grupo de teatro en el que, Juan de Dios Beas, era el director y en el que figuraban, entre otros, Paqui Hortal, mi vecina, mi amiga, a la que recordaré siempre y José María Parra, mi amigo, y su compañero de mares, de nieves. Y recuerdo que representábamos las obras en el antiguamente llamado Cine Acci y hoy, tras convertirlo en teatro,  acertadamente dedicado al gran escritor accitano Mira de Amescua. Y recuerdo aquel teatro radiofónico que lanzábamos a las ondas soñando en que llegase más allá del más allá. Un teatro radiofónico que despertó en nosotros el deseo de descubrir nuevos horizontes, nuevos caminos por explorar, porque ese grupo de teatro (el mayor era el director y tenia 25 años) estaba formando por jovencísimos actores con miles de sueños por estrenar.  Y nos juntábamos a ensayar, y hablábamos de teatro. Y nos juntábamos a ensayar, y hablábamos de poesía. Y nos juntábamos a ensayar, y emergían todas las quimeras que  atesorábamos en nuestra mentes juveniles e inquietas. Muchos sueños por cumplir que se hicieron realidad, en algunos  casos, porque el horizonte pequeño de Guadix, entonces muchísimo más pequeño, no impedía que pudiesemos volar. 

            Sí, esta noticia me ha hecho recordar y pensar que los pueblos son el reflejo de un pasado que moldea el paisaje con el tiempo. De su cultura, que forma el carácter de sus habitantes, y yo creo que en Guadix tenemos un carácter ciertamente especial, porque a lo largo de su historia, en mayor o menor medida, siempre hemos contado  con focos de inquietud cultural que, casi de manera inconsciente, se han ido transmitiendo de unos a otros: aquí, a lo largo del tiempo, se ha ido fomentando la creación literaria, la pictórica, la musical, y todo ello ha ido dibujando en nosotros una manera muy propia de ser. Me atrevería a decir que si nuestro paisaje ya es de una acusada personalidad, el carácter del accitano tiene mucho que ver con el mismo. Y solo desde la posesión de un fuerte carácter, de una gran determinación, se puede abordar un proyecto como el de  este grupo de gente que forman parte de la Asociación cultural Barataria. Hacer cine es caro, y aunque la fuerza de los sueños es imposible de medir, hacer realidad “Los buceadores de la luna”, una historia escrita y dirigida por Enrique Torres en la que también se han implicado Dori Hernández, María Rosa Martínez, Gabriel Medialdea, José A. Gómez, Oren Moreno, Juanma Urendes, Sara Navío, Adela Hódar y otros muchos, ha debido de ser todo menos fácil.

Por cierto, no tengo el gusto de conocer personalmente a la mayoría de los valientes que han hecho posible esta película (por fortuna conozco a Dori y Carmen Hernández) pero no resisto la tentación de mostrar mi admiración ante el trabajo realizado en esta cinta por José A. Gómez Porcel. Quizás porque gran parte de mi vida profesional la he desarrollado en televisión, se muy bien de la importancia de una buena imagen, de un limpio sonido, de un acertado maquillaje, de una adecuada música, de una buena labor de producción, en definitiva. Y ante mi sincero asombro él ha estado en todo eso que apunto. Sí, esta tierra nuestra atesora un carácter especial.

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