Por Pity Alarcón

La RAE, define la solidaridad como la “Adhesión o apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles”. Y esto es lo que está ocurriendo ahora en cada rincón de nuestro país, porque si la solidaridad es el sentimiento de unidad que nos impulsa a dar sin esperar  nada a cambio, ese sentimiento, con la aparición del coronavirus, se ha acrecentado en todos nosotros, ha hecho que emerja en el ser humano unos valores que, en algunos, habían quedado adormecidos a lo largo del tiempo. Valores humanos que nos hablan de compañerismo, de amistad, de lealtad, de respeto, de amor por los demás,  en definitiva,  y que ahora se están poniendo de relieve de manera especial con este enclaustramiento que nos hace reflexionar, y que ha hecho crecer en unos su capacidad creativa para ofrecer desde sus balcones los más variados espectáculos, solo por el placer de entretener a los demás, y hacer más llevadero el encierro, y en otros un espíritu de ayuda a los vecinos más vulnerables, para apoyarles en todo lo que necesiten. Esos vecinos, en los  que nunca antes habíamos reparado y que ahora se nos hacen reconocibles, como si siempre hubiesen formado parte de nuestras vidas.

Sí, este es un país grande y generoso que responde cuando se le necesita (estamos a la cabeza de la donación de órganos), así es que no es de extrañar que   se hayan movilizado en toda España cientos de asociaciones y organizaciones para atender las necesidades básicas de a quienes más lo necesitan.  Y entre esas necesidades básicas, muchas veces, se encuentra la soledad, y si en circunstancias normales nada nos hace más vulnerables que esa soledad no buscada, en estos momentos, para algunos puede convertirse en aterradora porque en todos subyace un cierto miedo a un enemigo desconocido. Así es que, si es verdad eso de que cuando nos damos cuenta de que realmente estamos solos, es cuando necesitamos más a otros, ahora es cuando más necesitamos todos, de todos.

De los periodistas también, comunicadores como Jesús Javier Pérez, tuvo el sueño de que había que trasladar a la población buenas noticias del coronavirus que contrarrestaran las muchas y malas noticias que se publican a diario sobre este tema, y a ser posible, mantener a la gente unida en la distancia, pese a este obligado aislamiento en el que nos ha tocado vivir. Y como el trabajo en equipo siempre da más resultados, que el que se hace en soledad, por muy bueno que se sea; y Jesús Javier lo es, le contó su proyecto a otra gran profesional del periodismo como Pilar Molero. Y los dos se unieron para ofrecernos todos los días, a los que les seguimos fielmente, “Todo va bien, Guadix”. Una aventura audiovisual que se emite a través de plataformas y redes  sociales como  YouTube, Ivoox, Facebook, Twitter, Spotify, entre otras, y que puede ser escuchada, y vista,  a la carta,  en el momento que cada uno de los seguidores prefieran, de ahí su nombre podcast, que consiste en la distribución de archivos multimedia mediante un sistema de redifusión.

“Todo va bien, Guadix”, se nos ofrece todos los días, desde el 16 de marzo, poniendo a nuestro alcance una entrevista diaria con los personajes más diversos de Guadix, entre ellos el Obispo de la Diócesis, ofreciéndonos espacios de participación ciudadana, de solidaridad de la gente de la comarca que, al final, son los grandes protagonistas de este foro de encuentro que ha ido creciendo, desde su media hora inicial, hasta la hora de ahora, por la exigencia de un amplio contenido enfocado principalmente a la información de interés y a la participación ciudadana, que ha ido enriqueciendo el contenido con sus canciones, cuentos y reflexiones compartidas, añadiendo una sección fija al proyecto con “La historia de la Tierra jamás andada”, en la que se abre a diario una ventana abierta a la ciencia, y a la naturaleza, para conocer todo lo relacionado con la geología de nuestro territorio.

“Todo va bien, Guadix”, tiene siempre un espacio de información de sus actividades dentro de ACCITANIA, pero hoy he querido dedicar mi articulo a la importancia de la labor que llevan a cabo, porque  como les sigo desde el comienzo, sé que este espacio nació con el único objetivo de ofrecer una información veraz y unos comentarios cargados de ética. Algo que hemos de destacar, porque cuando ahora, algunos que se dedican a la comunicación parecen debatirse entre la desinformación, y si me apuran, la transgresión de la ética, nos hace muy felices constatar que en un medio modesto y recién nacido se puede aspirar y conseguir hacer un periodismo decente.  Y es que, si aceptamos que en política todo no puede valer, debemos aceptar también que tenemos que rechazar cualquier tipo de periodismo de prácticas ilícitas que, en la mayoría de los casos, rozan el delito, por falta de ética profesional.

Y de ética estamos hablando en este artículo, porque ética es la “disciplina filosófica que estudia el bien y el mal y sus relaciones con la moral y el comportamiento humano”. Y el periodismo bien hecho ha de ser un el reflejo de la ética de la sociedad a la que sirve.

Por fortuna, la ética, parece estar resurgiendo.

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