La concejalía de Salud en el marco de la campaña “La salud no descansa en verano”, informa que las altas temperaturas del verano son un factor que favorecen el desarrollo y crecimiento de los microorganismos y, por tanto, la contaminación biológica de los alimentos provocándose las denominadas enfermedades de transmisión alimentaria. En la mayoría de los casos son consecuencia de un tratamiento incorrecto de los alimentos durante su obtención, transformación, almacenamiento o preparación.

Por tanto, para evitar estas enfermedades se recuerda, entre otros aspectos, la importancia de una buena higiene del personal, lugares y utensilios donde se manipulen alimentos, mantener la cadena de frío de aquellos alimentos que lo necesiten, separar y no mezclar alimentos crudos y cocinados, no congelar un alimento previamente descongelado, evitar consumir conservas que se presenten en envases abombados, que desprendan gas o mal olor al abrirse,  almacenar en lugares limpios, secos, ventilados y protegidos de la luz solar los alimentos que no necesiten frío.

Con respecto al consumo de pescado hay que recordar que si se consume crudo o semicrudo se debe congelar las 48 horas previas a – 20º para así evitar anisakiosis humana, enfermedad causada por un parásito que habita en el pescado. 

Ante cualquier sintomatología hay que solicitar asistencia médica.

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