El objetivo del plan es prevenir y mitigar los efectos negativos que el calor excesivo puede tener sobre la salud de la ciudadanía, especialmente en los grupos de riesgo o en los más vulnerables. Entre estos se encuentran las personas mayores, las mujeres gestantes, los menores y las personas con enfermedades crónicas, así como aquellas que trabajan o realizan esfuerzos al aire libre. Para minimizar los daños que puedan sufrir, desde el Ministerio de Sanidad se insiste en un decálogo de recomendaciones generales: 

1. Bebe agua o líquidos con frecuencia, aunque no sientas sed y con independencia de la actividad física que realices. 

2. Evita las bebidas con cafeína, alcohol o muy azucaradas, ya que pueden favorecer la deshidratación. 

3. Aunque cualquier persona puede sufrir un problema relacionado con el calor, presta especial atención a: bebés, niños y niñas pequeñas, embarazadas o madres lactantes, así como personas mayores o con enfermedades que puedan agravarse con el calor (como las enfermedades cardiacas, renales, diabetes, hipertensión, obesidad, cáncer, patologías que dificultan la movilidad, demencia y otras enfermedades mentales, así como el abuso de drogas o alcohol). 

4. Permanece el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados, y refréscate cada vez que lo necesites. 

5. Procura reducir la actividad física y evita practicar deporte al aire libre en las horas centrales del día. 

6. Usa ropa ligera, holgada y que deje transpirar. 

7. Nunca dejes a ninguna persona en un vehículo estacionado y cerrado (especialmente a menores de edad, mayores o con enfermedades crónicas). 

8. Consulta a tu profesional sanitario ante síntomas que se prolonguen más de una hora y que puedan estar relacionados con las altas temperaturas. 

9. Mantén tus medicinas en un lugar fresco; el calor puede alterar su composición y sus efectos. 

10.Haz comidas ligeras que ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor (ensaladas, frutas, verduras, zumos, etc.). 

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