La repentina muerte de Jesús Valenzuela ha causado un hondo pesar en la sociedad granadina, accitana y alquifeña. Jesús Valenzuela era una persona muy conocida y valorada tanto en el mundo sanitario, como en el político.

De Jesús se pueden decir muchas cosas, pero lo que nadie pone en duda es su bohonomía, el respeto hacia los que pensaban de manera diferente, su espíritu de concordia, su humanidad  y su amor a la comarca de Guadix, donde se ha entregado en cuerpo y alma en el aspecto profesional y político.

La última vez que tuve la fortuna de hablar con Jesús Valenzuela fue la semana pasada en Madrid, coincidimos en FITUR, en el Stand de Granada donde estaban realizándose varias presentaciones sobre la provincia, concretamente sobre la apertura del acceso a la torre de la catedral de Guadix.

Como siempre que nos veíamos nos saludamos cariñosamente y estuvimos conversando un rato sobre política, gastronomía (tema que le apasionaba, tanto o más que la política) y también sobre el futuro de nuestra querida comarca y la inminencia de las Elecciones Municipales. Nadie podía imaginar este trágico final.

Jesús representa el lado bueno de la política: honradez, diálogo, pasión por su tierra y trabajo incansable. Sin duda una enorme pérdida para una Provincia y una Comarca que no anda muy sobrada de políticos de la talla de Jesús Valenzuela.

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