El jueves 27 de diciembre, a las 20:00 h., se presenta en la Oficina de Turismo, el “libro de poemas e ilustraciones”, como lo define su autor, «La Libertad Duele», editado por la editorial valenciana ‘El Talón de Aquiles’.
Se trata de un extenso poemario, más de ochenta poemas, dividido en cinco partes, con un ‘proemio’ inicial y un poema final, a su vez, hay casi treinta ilustraciones del propio autor, amén de otras dos de los pintores Diego Bonillo e Isla Romani. La portada ha sido diseñada por la escultora almeriense, tan vinculada a Guadix, Mariángeles Lázaro Guil.

Cada parte se encabeza con una frase o aforismo del filósofo Friedrich Nietzsche, ¿cómo surgió este libro de poemas?, ¿cuál es la presencia del filósofo alemán en el mismo?

– La influencia de Nietzsche es muy importante. De hecho, la idea de conformar este libro parte de una frase suya: «Yo no quiero leer a ningún otro autor al que se le note que quería hacer un libro, sino sólo a aquellos cuyos pensamientos se convirtieron imprevistamente en un libro». Los poemas que aquí se reúnen pertenecen a distintas épocas, pero fue cuando leí esta frase, cuando comprendí que estos versos estaban conformando un libro por sí solos, sin que yo me hubiese planteado que lo fueran. Fue una simple labor de reordenación y estaba prácticamente concluido.

Y el título, ¿existe un hilo conductor en esa libertad que duele?

– El dolor de la libertad es el que nos hace sentirnos vivos, la libertad debe de doler, hay que luchar día a día, instante a instante, por no perder ese sentimiento de búsqueda final de la libertad que debe alimentar nuestra existencia. Fue en el verano de 2010, visitando Florencia, cuando al ver los frescos del Massaccio en la iglesia del Carmine, que me quedé consternado con el denominado ‘La expulsión del paraíso’, con ese dolor en el rostro de Eva que traspasa, con esa actitud de pérdida de algo irreparable, que condena al dolor, cuando percibí que todo es una alegoría, que ese dolor es necesario, porque un paraíso está exento de libertad, es una digamos ‘dolce vita’ controlada, pero la libertad de salirse de esos márgenes estipulados y buscar el propio camino tiene que doler, pero es un dolor imprescindible para encontrarnos a nosotros mismos, y, por ende, encontrar sentido a nuestra vida, aunque la sociedad en la que estamos inmersos y abocados carezca de sentido, si bien ese es otro tema.

El prologuista, el escritor y crítico Pedro M. Domene, señala su poesía, como de “desencanto”, ¿no se contradice con lo que acaba de afirmar?

– En modo aparente, pudiera ser. Pero no. Hay un desencanto porque no hemos sabido manejar nuestra libertad, hemos escapado de un paraíso prefabricado que apenas dejaba opción al desarrollo individual de la persona, y hemos creado una sociedad cuyos hilos están manejados por cuatro poderosos, cada vez más impersonales, anónimos, a través de grandes lobbies y sociedades, son los ‘mercados’, esos que se enfadan cuando decidimos que se repartan las crisis de otras maneras, pero ¿qué son los mercados, sin los mercaderes? No existen realmente tales mercados, no hay una mano invisible que los mueve, existen los mercaderes que son los que controlan y mueven los hilos del sistema a su antojo, mientras nosotros cada vez nos acomodamos a vivir con menos migajas de libertad, a cambio de unos ficticios bienes y servicios, que cada vez nos recortan más, pero que a su vez juegan a que creamos que si luchamos podemos perder incluso esos restos cada vez más reducidos. Nos muestran el espejo trucado de la globalización y nos dicen: “¿en qué lado del mundo queréis caer?”. En realidad, es un burdo engaño que con la propia sobredimensionalización del sistema y la robótica está abocado a la autodestrucción y después… Después… ¿Quién sabe?

Nihilismo, existencialismo… ¿Qué hay detrás de su poética?

– Un poco de todo. La nada como destino final de todo y la propia existencia como la lucha por evitar ese destino último e inexorable. Entre tanto, debemos de seguir sintiendo que hacemos todo lo posible para que nuestra libertad nos siga doliendo, porque así sí que sabremos que seguimos vivos.

Desde un punto de vista formal, hay verso libre, es el que domina, pero también métrica tradicional, sobre todo los clásicos sonetos, ¿en cuál de las dos fórmulas poéticas se siente más a gusto?

– Realmente, en ambas, siempre me ha gustado mezclar los viejos versos rimados con la libertad del verso libre, no obstante, lo que sí es cierto es que en la métrica tradicional procuro romper los ritmos clásicos marcados por los acentos, es decir, crear un ritmo de otro tipo, como más atronador, que cueste algo más leerlo, que no sea algo que se lea como de un tirón porque suena bien, pero que también corre el riesgo de no pararse a asumir la idea que realmente subyace tras el verso, por eso, es mi opinión, es bueno romper de vez en cuando con brusquedad el ritmo. Bueno, al final, todo es cuestión de gustos y hábitos personales.

Me comentaba ‘en off’ que siempre, desde pequeño, fue muy aficionado al dibujo, recalcando que nunca a la pintura, que ésta son palabras mayores, que con un bolígrafo de aquellos BIC se pasaba horas haciendo monigotes, y que, incluso en la escuela, tenía su público. Ahora ha ilustrado varios de los poemas, ¿era una necesidad guardada desde la infancia?

– Hacía mucho tiempo, que me venía a la mente la idea, porque hubo épocas, cuando estudiaba, tanto el bachiller como la carrera, y, sobre todo, en el Servicio Militar, en el que practicaba, sin pretensión alguna, el hacer ilustraciones que se encajaban o complementaban con el poema. Pero, como ya le he dicho, mi faceta es la de dibujante más bien, y sin profundizar en una técnica, que nunca tuve, desarrollando las ilustraciones a través de apuntes, en el sentido de “dibujo rápido”. No son complementos al poema, salvo alguna excepción, sino interpretaciones plásticas del sentido del mismo.

Su último libro publicado fue una novela histórica, un ‘ensayo ficción’ como lo define, titulada “Himilce” y centrada, en cierto modo en la historia mágica de nuestro Guadix. La presentó en nuestra localidad en 2010, ¿por qué ha tardado tanto en volver a publicar?

– No ha sido desde luego por gusto. Hoy en día no es fácil publicar –sobre todo poesía– sin ser tú mismo editor o co-editor, esto es, pagando toda o una parte de la edición o participando en el riesgo de la financiación. Con este poemario mi empeño, desde el principio, fue que se editase de forma tradicional, esto es, con un editor que asumiera estos riesgos, porque confiara en la obra, y así ha sido como he encontrado a Antonio Martínez Peris, de Editorial El Talón de Aquiles de Alcira (Valencia). No obstante, para autores no muy conocidos fuera de un reducido entorno, como es mi caso, la edición es limitada y una vez alcanzada una cifra de ventas en presentaciones y actos de pre-venta, se amplía la edición y se distribuye nacionalmente. Por otro lado, nada más acabarse la etapa de “Himilce” comencé a escribir otra novela histórica, de esquema más tradicional, pero mucho más extensa, que por avatares quedó inconclusa y a la espera, y he terminado otra novela, un poco más, digámoslo así, extravagante, la cual no sé aún qué destino tendrá: si presentarla a algún concurso, editarla, etc. En fin, el tiempo, al final, es el que decide.

Por último, vuelve a contar para esta presentación, como con la de ‘Himilce’, con nuestras escritoras Dori y Carmen Hernández Montalbán, ¿hay alguna especial motivación?

–  Siempre hay una especial motivación, en cuanto, tanto personal como literariamente mantenemos una especial relación. Desde los tiempos del Colectivo Sustari, siempre hemos permanecido en contacto y siempre me ha gustado seguir su huella tan notoria para Guadix y los accitanos. Por eso, concluyo, que, aunque no sea por mí y mi obra, las accitanas y los accitanos han de acudir a la Oficina de Turismo el día 27, a las 8 de la tarde-noche, para disfrutar del arte y buen hacer de Carmen y Dori, Dori y Carmen.

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