En la cañada del Doce en los Cerros de Medina de Guadix se producía un intento de ocupación de una cueva por parte de un matrimonio o pareja que sin previo aviso se pretendía establecer en la misma con el sencillo método de la patada en la puerta y pa´dentro.

Sin embargo en esta ocasión, como en otras anteriores, los vecinos del lugar reaccionaban y con una actitud pacífica y sabiendo que la rapidez en la reacción podía ser fundamental en la reacción de la autoridad, decidieron no solo empezar a hacer fotos con los móviles para documentar la acción sino ponerse en contacto con la policía local y la guardia civil que acudieron rápidamente en la seguridad de que se podía y debía solucionar el intento lo más pronto posible.

Y así lo hicieron, los vecinos no dejaron el lugar a pesar de la presencia de la policía local y de la guardia civil, y fueron en este caso los buenos oficios de las autoridades los que ejercieron la presión.

Los vecinos naturalmente sabían y conocían quienes eran sus auténticos propietarios por lo que nada mas ver los intentos de gente foránea para poder acceder a una vivienda que no era suya, se fueron juntando y haciendo presión para tratar de impedir que se consumara la ocupación a las bravas de un bien particular. Y fue, desde luego la solidaridad vecinal la que con la ayuda de las fuerzas de orden púbico consiguieron que la pareja acabara cediendo, y se marchara del lugar. 

Los vecinos se quedaron custodiando la cueva y reparando entre ellos la puerta, para que pudieran disponer de ella sus auténticos dueños. Es un ejemplo de solidaridad vecinal la que en este caso ha dado muestra de cómo combatir este fenómeno que ha tenido otros intentos pero que ya saben cómo frenarlo y a la vez comunican lo que puede pasar si alguien se decide a intentar repetirlo de nuevo.  

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