Cuando a mediados del año en que nos encontrábamos Guadix no contaba con los presupuestos, mucho nos temíamos que esta feria no iba a ser excepcional, debido a las cuantías casi ridículas con las que el Ayuntamiento contaba para la organización de esta feria que ha finalizado, pero los ciudadanos no entienden de esas carencias y pretenden que las cosas se hagan mejor.

No, no ha sido una buena feria, pero tampoco tan mala, la diversión, y estas fechas están para eso, la tiene cada ciudadano en relación con lo que le apetece y para unos ha sido una feria aceptable y para otros ha sido una mala feria, y si es verdad que ha tenido muchas carencias y que nuestros gobernantes se podían haber aplicado más en hacer sus deberes y dar cabida a aquellas cosas que más se demanda por parte de la ciudadanía, se ha suprimido aquello que más se reclama y eso no se olvida, e intentaremos explicarlo.

La feria ha tenido cosas buenas, siendo una de las principales la instalación de una ludoteca que ha servido para que muchos padres vivan la feria incluso mejor que otros años, ha habido actividades para niños todos los días quizás diferentes a otros años, teatro y un número de casetas similar a otros años con una gran afluencia de público tanto en en las de medio día como en las de copas, lo que hace pensar que la gente tenía ganas de diversión, un buen número de aparatos donde tanto pequeños como mayores han pasado algunas de las horas de esta feria que ya ha acabado, y con una traca final que se toma como ejemplo en numerosas fiestas de todo el país.

Pero señores gobernantes, hay cosas que nuestra feria desde que algunos la conocemos, y no nos vale que nos digan que no contaban con presupuesto, que claman. Aunque en ello también hay que repartir la culpa con los partidos de la oposición, o con los concejales tránsfugas.

De entrada nos han anunciado una feria del 27 al 2 de septiembre pero curiosamente el desfile fin de fiestas lo programan para el día 1 y el castillo piromusical el mismo día, o sea, ustedes ya dan por concluida la feria en ese mismo día, pues no anuncien la feria hasta el día 2 aunque haya carreras de cintas a caballo.

Este año, han quitado el alumbrado en varias calles de la ciudad que da un colorido diferente a lo que nos tiene habituados cualquier noche de cualquier día, nos han suprimido las carrozas, algo que creemos no se había hecho en la historia de esta ciudad, y lo sustituyen por un desfile, o un supuesto desfile, que mejor no deberían haber realizado. De la misma forma aunque con menor claridad se hizo la pública de las fiestas aunque en este caso no fue tan llamativo, quizás por que había la ilusión de lo que empieza. Y no decir el error en la fecha del magnífico concierto de Juan Carlos de Guadix y Eduardo Trassierra en el Hospital Real, subsanada con posterioridad.

Esta feria ha carecido de actuaciones de nivel que gusten al público, pero eso viene siendo la tónica desde hace algunos años y que no es para echar de menos sobre todo en una época donde el dinero es un problema para la ciudad.

Pero es que muchos piensan que a los gobernantes no les importan nada los ciudadanos, convocan unas actividades deportivas para la feria y el concejal de deportes ni se digna ir a entregar los trofeos, aunque en este caso es lo habitual en él, rara vez se presenta a los eventos deportivos ni a la entrega de trofeos, no sabemos que pinta con esa concejalía. ¿Se imaginan ustedes que el rey o el presidente de la federación correspondiente no se presentaran a entregar los trofeos en esas competiciones?.

En la calle hay diversidad de opiniones en cuanto a la calificación de la feria, sobre todo si se trata de justificar por la falta de presupuestos, sin olvidar que ya no es una ciudad de 20.000 habitantes y eso se nota en los presupuestos que se manejan y que algunos parecen haber olvidado; pero sí hay una buena parte de la población, que manifiesta que se ha divertido y lo ha pasado bien, y eso y para eso, están las ferias.

Mas no debemos dejar pasar aquello que se ha hecho mal y muy mal, sobre todo aquello que demanda la ciudad y los ciudadanos, llamando la atención no solo al equipo gobernante sino también a la oposición.  Hoy hay unos pero mañana pueden estar ellos y los presupuestos en una ciudad son fundamentales, para lo habitual y para lo extraordinario como pueden ser sus fiestas. Y eso es una carga de responsabilidad lo suficientemente grande como para pensarse dos veces las cosas antes de criticar tan alegremente como algunos lo hacen.

 

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